Nuevos documentos jurídicos respaldan estrategia de desarrollo industrial cubano

Autor: 

Yanel Blanco Miranda
|
11 Diciembre 2021
| |
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La Política de Desarrollo Industrial de Cuba, aprobada en el año 2020, cuenta ya con dos instrumentos legales que la respaldan, el Decreto 59 “Sobre el Desarrollo Industrial” y la Resolución 95 del 2021, publicados recientemente en la Gaceta Oficial №142 Ordinaria.

Según Grisel Tristá Arbesú, experta de la Dirección de Política e Innovación Tecnológica del Ministerio de Industrias (MINDUS), “estas normas jurídicas marcan qué es lo que debemos hacer, cuáles son nuestras responsabilidades, los objetivos y a dónde queremos llegar”.

Asimismo, aclaró que con “el resultado de la participación de muchos compañeros de la industria desde la base, la dirección del ministerio, la academia, los centros de investigación, quienes participaron en la conformación conceptual en sus diferentes etapas”.

La especialista señaló que un diagnóstico previo les permitió definir las brechas que había en el desarrollo industrial, en cuanto a tecnología, organización, innovación e impacto en el producto interno bruto del país.

 
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“Tenemos la disposición de transformar la industria, pero será de manera gradual. Estamos convencidos de las fisuras que nos distancian del lugar al que queremos llegar y por eso asumimos este régimen jurídico”, manifestó Gretel Tristá.

“En 2020 la Política de Desarrollo Industrial definió los principios generales, las prioridades por tipo de industria, entre otros. Este Decreto tiene el objetivo de implementarla y promover ese desarrollo en función de la transformación y modernización de las industrias priorizando los bienes de mayor impacto.

“Para ello debe combinar la innovación, la sustitución de importaciones y la orientación a la exportación, para lograr el aumento de la competitividad de productos y servicios”.

Un aspecto importante al que hace referencia el Decreto es la necesidad de continuar con la separación de las funciones estatales de las empresariales; así como consolidar el papel rector del Ministerio de Industrias.

“Esto no quiere decir que se desentiendan de los objetivos de desarrollo, sino de conducirlos, según las prioridades establecidas en el documento jurídico. Sin embargo, conducción no quiere decir intervención o administrar el sistema empresarial.

“El Decreto le señala al MINDUS sus responsabilidades como la transformación productiva, la creación de un sistema de ciencia e innovación con un efectivo resultado en la gestión. Establecer de manera diferenciada las prioridades del progreso industrial”.

Grisel Tristá, mencionó la importancia de los actores industriales. “Podemos tener política, decreto, resoluciones…, pero sin ellos no tenemos desarrollo.

“Son los responsables de incorporar las nuevas tecnologías y modernizar las existentes, implementar el Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación, producir bienes y servicios de calidad, satisfacer las demandas del mercado, entre otras cuestiones”.

Otro de los puntos que la especialista subrayó fue la necesidad de estrechar el vínculo con los Ministerios de Educación, Educación Superior y de Trabajo y Seguridad Social.

“El desarrollo demanda mayor preparación de la fuerza de trabajo. El rescate, incluso, de profesiones que existieron y hoy no están. Estamos definiendo acciones con esos ministerios para incorporar en los programas de formación.

“También hacemos hincapié en la preparación de postgrado, pero vinculada a los problemas que tiene la industria y a las prioridades propuestas”.

Diseñar e implementar un sistema que permita cumplir con las proyecciones de financiamiento demandado por el desarrollo industrial, es otro de los tópicos abordados en el Decreto.

“En ese sentido, el documento define la creación del Fondo de Asistencia al Desarrollo Industrial. Dirigido por el MINDUS, tiene el objetivo de proveer préstamos para inversiones a mediano y largo plazos, priorizar actividades industriales estratégicas y proyectos seleccionados.

“Igualmente impulsar las exportaciones, las cadenas productivas, tributar a la diversificación y modernización de la industria y promover la generación e incremento del valor agregado manufacturero.

“Aunque lo organiza el MINDUS cuenta con la participación del Ministerio de Economía y Planificación, de Finanzas y Precios y el Banco Central”.

Al respecto precisó que “es una vía más de acompañamiento a la financiación. Posee varias fuentes de ingreso, entre ellas lo que aporten los actores industriales por cargo de sus gastos, la distribución de utilidades…establecidas en el texto jurídico.

“Una comisión evaluará la pertinencia de los proyectos presentados, acordes con las prioridades de desarrollo de la industria a la que corresponda, la factibilidad económica y la posibilidad real de que el proyecto presenta credibilidad de devolución, pues el fondo tiene que ser reintegrable”.

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