Pequeña serenata nocturna

Autor: 

Yanel Blanco Miranda
|
03 Junio 2016
| |
0 Comentarios

Crédito de fotografía: 

Cortesía del entrevistado

Me gusta: 

Con poco más de 15 milímetros de talla y un comportamiento nada usual para su especie, la Eleutherodactylus beguei resulta una ranita muy coqueta. Impaciente y enamoradiza, no repara en estrategias cuando de conseguir a su príncipe se trata. Así, justo a la media noche, desanda alejados parajes en busca de un compañero con quien entonar su canción de amor.

Descubierta hace tres años por el doctor Luis M. Díaz, investigador del Museo Nacional de Historia Natural (MNHN), su nombre está dedicado a Gerardo Begué-Quiala, vicedirector de la parte de áreas protegidas del Parque Nacional Alejandro de Humboldt, en Guantánamo.

“La primera vez que supimos de ella fue por estudios genéticos, pues hasta ahora había pasado inadvertida por su gran parecido con la Eleutherodactylus varleyi, una ranita que vive en el estrato herbáceo tanto en zonas abiertas como boscosas”, aclara Luis M. Díaz.

“Ubicamos la población de manera casi intuitiva. Además, conocer la dinámica de uso del hábitat de estas especies también fue decisivo para encontrarlas. La Eleutherodactylus beguei en particular, vive en los bosques de pinos y empieza a vocalizar casi a la media noche, a diferencia de su vecina (moran en áreas colindantes), que tiene una actividad acústica mayor”.

http://www.juventudtecnica.cu/esquema-clasificacion

La Eleutherodactylus beguei posee dentro de la misma población, individuos con distintas coloraciones

El binomio Díaz y Begué-Quiala (quien colaboró en la captura y posteriro estudio) localizaron nueve individuos. Entre ellos, la única hembra encontrada hasta el momento, la cual mantenía una conducta inusual dentro de los anuros.

 “A veces es muy difícil poder observarlas porque cuando buscamos a estos animales, los identificamos por el sonido que emiten y son los machos los que generalmente vocalizan.

“Sin embargo,  la hembra que encontramos estaba cantando y lo que nos resultó muy interesante porque en estos vertebrados tal acto está estrechamente relacionado con el contexto reproductivo”, apunta el también curador del MNHN.    

Cucú cantaba la rana
Así como las huellas digitales son únicas en cada persona, casi todas las especies de anfibios tienen su propio tipo de llamadas. En el caso de las ranas sucede lo mismo.

“Son una parte significativa de la comunicación entre ellas y un mecanismo de aislamiento reproductivo muy importante. Muchas veces, las vocalizaciones de ranas distintas tienen la misma frecuencia; sin embargo, la estructura puede ser diferente. Un ejemplo es la cantidad de notas que incorporan”.

Incluso, señala Luis Díaz, las personas que las escuchan lo aprecian, un elemento fundamental para los investigadores a la hora de documentar el hábitat, porque estos animales son más fáciles de escuchar que de ver.

¿Cómo contribuye el canto a la reproducción?

El doctor Luis M. Díaz fue quien descubrió la nueva especie

— Es la forma que tienen de mostrar sus “intenciones”. Los machos emiten sus sonidos, ya sea desde el suelo o la vegetación baja, y las hembras van hacia él. En esta especie, aunque solo hemos documentado un caso, se produce un intercambio entre ellos y finalmente el macho la dirige al lugar donde van a aparearse.

¿Estos animales brindan cuidados parentales a su descendencia?

— Aún no sabemos cómo funciona con la E. beguei porque todavía nos falta realizar estudios, pero en muchas de las especies del género Eleutherodactylus, la hembra permanece al lado de los huevos. Incluso los machos continúan cerca para defender el territorio o para continuar procreando.

¿Quién fue primero…?

Al igual que los otros especímenes del género, la nueva rana tiene un desarrollo directo, no sufre metamorfosis. Esta adaptación le permite contrarrestar los efectos adversos del ambiente terrestre.

“El 84 por ciento de los anuros en Cuba presentan esta manera de reproducirse. Es decir, cuando el huevo eclosiona ya el animal sale con la apariencia con que le conocemos. Esta es una característica de los anfibios de las regiones tropicales e implica no prescindir directamente del agua, como lo hacen las especies que transitan por la fase de renacuajo”, manifiesta Luis Manuel.

“Por supuesto que necesitan de la humedad porque, a diferencia de otros grupos de vertebrados, tienen una piel más delicada, pero esta forma evolutiva les permite enfrentar factores críticos como la sequía o la depredación”.

Como cualquier otro anuro, esta ranita es una fuente importante de energía para otros animales, entre los que se encuentran arañas, reptiles y aves. Y por su alta densidad poblacional, el aporte que brinda a los ecosistemas  es considerable.  

—  ¿Podría afirmarse que existe una población significativa de la especie?

— Hasta ahora solo la observamos en la localidad tipo, de donde proviene el ejemplar principal de la serie y que es el portador del nombre de la especie. Nosotros escuchamos más individuos de los que colectamos, pero por el conocimiento que tenemos del lugar y de su relación con otras zonas colindantes, creemos que en realidad ocupan un área mayor. Quizá lleguen hasta la meseta del Guaso.

—  ¿Qué significa que todas estén concentradas en un solo lugar?

— El hecho de estén concentradas en un mismo sitio constituye un riesgo, porque un solo factor es capaz de poner en peligro la población completa.

“Entonces habría que evaluar mejor en un futuro y valorar su distribución y el tamaño de sus poblaciones para obtener una comprensión más profunda de sus vulnerabilidades”.

— Sabemos que existe un hongo que está afectando a los anfibios. ¿En qué situación se encuentra en estos momentos la salud de las poblaciones cubanas? ¿Puede dañar a esta especie en particular?

Esta ranita difiere de las otras Eleutherodactylus que más se le parecen en el tamaño de su saco vocal. (Imagen A, E. beguei; Imagen B, E. varleyi; Imagen C, E. feichtingeri).

La diferencia en las puntas de sus dedos también es notable. En la E. beguei (imagen A) estas son más puntiagudas, mientras que en la E. feichtingeri son más redondeadas.

—  La situación del hongo quítrido* en Cuba todavía requiere de estudio. Los primeros resultados los tuvimos en el 2006 con la presencia de la plaga en un sapo del centro de la Isla.

“Sin embargo, no sabemos qué es lo que está pasando y probablemente esté más extendido de lo que dominamos. Aun así, no creemos que afecte de forma inmediata.

“Las ranas que viven en la hojarasca, en la hierba, aparentemente son menos vulnerables a la enfermedad que las especies acuáticas, las que viven a mayor altitud o en temperaturas que están dentro del rango apropiado para el desarrollo del hongo, entre los 19 y los 23 grados. Y esta ranita por tener su hábitat en los bosques de pinares puede no ser dañada”.

—  ¿Qué caracteriza a la especie?

— En primer lugar su tamaño. De los nueve individuos estudiados fue la hembra quien resultó ser más grande en dimensiones, con 15,2 milímetros.

“Asimismo, comparándola con especies afines, tiene muy reducido el saco vocal, el músculo que está en el mentón es mayor, la forma del cuerpo es más compacta y el tímpano es más grande”.

—  ¿Por qué la consideras una especie críptica?

— Ese término en biología se usa de diferentes maneras para ecología y evolución. Para la primera disciplina significa camuflado, que pasa desapercibida, porque se mezcla con el lugar donde está. Desde el punto de vista evolutivo aunque también pasa inadvertida, es porque se confunde con otra especie y es lo que sucede con esta rana.

—  ¿Es difícil es identificar una nueva especie de anfibio?

— Sí, porque las especies tienen un gran parecido externo. Además, dentro de una misma población pueden existir individuos con distintas coloraciones. Y es complicado, pues mientras damos evidencias de un nuevo ejemplar, a su vez hablamos de variaciones.  

¿No se pudiera pensar que cada variante es todavía una especie distinta?

— No, porque las evidencias demuestran que son varias las características que le dan unidad, a pesar de ser cambiante. Esa es la ventaja de describir las especies utilizando un número de individuos relativamente elevado. Que te permita ver la estabilidad, la constancia de los caracteres diagnóstico y que esto se cumpla en la mayor parte de la población.

La aparición de nuevas especies refuerza el criterio que tiene el Dr. Luis Díaz, de que nuestra biodiversidad no está lo suficientemente conocida. “No es únicamente descubrirlas sino saber su distribución, los tipos de hábitats que ocupan, de suelos, cómo es la interacción con otras especies. Y eso solo será posible a través de un buen y continuado trabajo de campo”.

Esquema
Clasificación de la Eleutherodactylus beguei:

0 Comentarios

Añadir nuevo comentario