Por qué ¿por qué no ? es una buena pregunta

Autor: 

Daymaris Martínez Rubio
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10 Agosto 2015
| |
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Las preguntas son lugares rarísimos. A veces, estanques quietos como un galápago de donde sales por tus propios pies y con ademán de perro recién bañado. Otras, verdaderos pantanos filosóficos en los solitarios e invadeables extremos de los ríos de la Maga de Cortázar.

Tal vez por eso, por el miedo a hundirnos solos, entre las preguntas favoritas de la especie humana abundan aquellas cuya condición esencial es no cambiar profundamente nada. Así hemos sobrevivido durante cientos de miles de años; así todo parece menos complicado.

Los científicos, a fuerza de prueba y error, aseguran que una pregunta inicial es la explicación de todas las cosas; del éxito, del fracaso, e incluso de esas sorpresivas bromas del azar que son como premios a la tenacidad de quienes nunca se quedan de brazos cruzados.

Pero, su mayor orgullo radica en un método particular (denominado científico) que, bien usado, les permite meterse en los pantanos filosóficos y mostrar cómo pueden hacerlo también otros, sin snorkel, de cabeza, de costado y hasta repetidas veces sin fallar.

Lo justo sería decir que también se hunden a diario, con la diferencia de que nunca pierden las ganas de saltar. Y es ese incesante afán de “intentarlo” su rasgo más influyente y humano, por más que nuestro modo primitivo de “juzgar” los destierre a las antípodas de héroe/villano, genio bueno/bicho raro.  

Hace poco más de medio siglo, Rachel Carson, una bióloga de formación y escritora de oficio, llamó la atención sobre un método científico alternativo, según el cual las observaciones e interpretaciones de la gente común son tan importantes como las de los expertos.

Vivimos en una era científica; sin embargo, asumimos que el conocimiento de la ciencia es prerrogativa de solo un pequeño número de seres humanos, aislados como sacerdotes en sus laboratorios”, dijo en las palabras de aceptación del National Book Award, en 1952, y aquel rotundo ¿por qué no? dejaba inaugurada una Era planetaria de profundas trasformaciones.

Con su inusitada defensa del derecho de las sociedades a intervenir en el curso tecnocientífico, Carson puso pie firme en un fascinante pantano (conocido como “Estudios sobre Ciencia, Tecnología y Sociedad”), entre cuyos aportes fundamentales figura que aquello que entendemos por y como ciencia está atravesado por ideologías, valores e intereses, y que el hecho científico no es ingenuo ni descontextualizado.

Poco más de medio siglo después, los saberes han dejado de ser privilegio de un reducido grupo de eruditos, pero la idea de la verdad única persiste en una mirada socialmente aséptica (1) que aún parece confinar a la ciencia a las alturas de su torre de marfil.

Pero, ¿cómo voltear esa terca realidad? En 2007, en el interior de una pequeña oficina de prensa en La Habana, surgió la única sección periodística de debate permanente sobre ciencia y tecnología en Cuba. Dilemas, una caja de cerillas para el pensamiento crítico, salió de la estufa de la inconformidad y ha venido a ajustar un modelo comunicativo que decidió tomar distancia de la simple divulgación de contenidos para hacerse preguntas de rigor: ¿qué (ciencia)?, ¿por qué (periodismo)? y ¿para qué (sociedad)?

 

PRINCIPALES GANANCIAS DE Dilemas:

Único espacio de debate permanente sobre temas de ciencia y tecnología en prensa cubana.

Reflejo de conflictos y dimensión humana de C y T.

(Especial énfasis en la explosiva proliferación de prácticas seudocientíficas, incluso, al interior de co­munidad científica en Cuba).

Vínculos fortalecidos con comunidad científica

(Fuentes personales que se involucran en la construcción del producto comunicativo y en muchos casos devienen autores).

Enfoque crítico ejerce función de control en nom­bre del público.

Incorpora perspectiva del análisis cualitativo por encima del dato frío.

 

ZONAS DE CARENCIA:

Fuentes mayoritariamente habaneras, Doctores en cien­cia, miembros de ACC, mayores de 45 años.

Parámetros en que se institucionaliza la ciencia no privilegian protagonismo juvenil.

Escasa participación de comunidades.

La S de sociedad continúa estando por detrás de C de ciencia y T de tecnología. Empleo mayoritario de criterios de expertos contribuye a legitimar lo que se instituye por y como ciencia

Necesidad del manejo de mapas de fuentes, a fin de establecer relaciones entre actores y evitar la reiteración innecesaria de posturas.

Insuficiente uso de fuentes documentales prima­rias, obras de referencia y bases de datos de acce­so libre (donde estaría el 90 por ciento de toda la información que hoy suponemos “secreta”).

 

Referencias bibliográficas:

(1)Núñez, J. (2002): Filosofía y Estudios Sociales de la Ciencia. En F. Castro Díaz Balart (Coord.), Cuba: Amanecer del Tercer Milenio (171-189). Madrid: Editorial Debate.

(2) Marrón, K. (2012, diciembre 12). Entrevista con Ariel Terrero (blog). Recuperado de Letra Joven: http://letrajoven.wordpress.com/2012/12/12/desclasificados-con-el-periodis­ta-cubano-ariel-terrero/

(3) Márquez, E. y Tirado, F. (2009): Percepción social de la ciencia y la tecnología de adolescentes mexicanos. Revista Iberoamericana de Ciencia, Tecnología y Sociedad. (Portafolio CTS), 2, 16-39.

(4) Núñez, J., Montalvo, L. F. y Figaredo, F. (2008). Pensar Ciencia, Tecnología y Sociedad. La Habana: Editorial Félix Varela.

(5) Lee Hunter, M. (Coord.) (2013): Investigación a partir de historias. Manual para periodistas de investigación. París: Ediciones Unesco.

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