El reino del revés

Autor: 

Redacción JT
|
05 Enero 2016
| |
25 Comentarios

Crédito de fotografía: 

Roberto Javier Quintero

Me gusta: 

Galileo nos legó algo trascendental. A contrapelo de la Iglesia católica, renegó del mandato: ¡Cree!, y nos dijo:¡Mira!; puso un telescopio frente a nuestros ojos para que comprobáramos, cuantas veces quisiéramos, que no éramos el centro del universo y que este, Tierra incluida, se movía.

Tal acto, modificó el modo de hacer ciencia. En los fangosos años de la Edad Media no era necesario demostrar lo que se decía; resultaba obvio confiar en lo que apuntaban las interpretaciones de las Escrituras.

Ahí se gestó la base del método científico, que se fue perfeccionando con el aporte de otros descubridores y cuya esencia es relativamente simple: hay que probar lo que se afirma, de manera que un resultado pueda reproducirse por cualquier científico en cualquier lugar del mundo.

La medicina basada en la evidencia llevó al universo de la salud esa metodología; avance trascendental, pues estamos hablando de la intervención en los seres humanos, lo cual conlleva no pocos riesgos y precisa de una ética diamantina. Se estructuraron así las regulaciones de ensayos clínicos para comprobar efectos reales y adversos de los medicamentos, evitar conflictos de intereses o la intervención de subjetividades en los procesos.

Sorprende entonces el contenido de uno de los 27 programas de ciencia, tecnología e innovación para el 2016, presentados en octubre pasado en la sede del Ministerio del ramo (CITMA): el nombrado, de Medicina Natural y Tradicional (MNT).

Desde la misma fundamentación de lo que se considera MNT se suscitan dudas, al incluirse como parte de ella a la homeopatía y la terapia floral, que no tienen evidencia científica.

Nature, una de las revistas arbitradas más prestigiosas del mundo, reveló en 1998 que las evidencias de efectividad de la homeopatía mostradas entonces por el investigador francés Jacques Benveniste, no eran sino resultado de la alteración de los experimentos. Más hacia acá, el Comité Belga de Conocimiento en Cuidados Médicos concluyó, basado en una revisión de las evidencias existentes en la comunidad científica, que la homeopatía es indistinguible del efecto placebo.

Ciertamente el Lineamiento 158 de la política económica del país apunta a prestar la máxima atención a la MNT, pero tal y como está planteado difícilmente podría interpretarse como un visto bueno a gastar recursos en prácticas seudocientíficas. No queda claro entonces por qué incluirlas en un programa nacional de ciencia y tecnología al que se le otorga dinero, algo no abundante en el entorno isleño.

El texto recogido en el resumen del programa entregado a la prensa dice que “la práctica de cualquier técnica o procedimiento no contemplado entre las prioridades definidas del programa nacional requiere de presentación y ejecución de un adecuado proceso investigativo”; o sea, que la homeopatía y terapia floral quedarían fuera de ese adecuado proceso, en tanto ya están incluidas como prioridades. Igualmente plantea que en el país se ha venido trabajando en el desarrollo de las bases científicas y técnicas que faciliten la incorporación de los métodos de esta disciplina. Y nos preguntamos: ¿acaso para la MNT habría otro que no fuera el científico?

Normalmente, un producto llega al mercado (y sobre todo se incluye en los sistemas oficiales de salud) cuando ya ha pasado esas pruebas. No al revés. No se aplica primero y luego se averigua si funciona y por qué. Y parece ser eso lo que está pasando aquí.

Cabría esperar un pronunciamiento de la Academia de Ciencias de Cuba al respecto, pues se sabe de intentos de la sección de ciencias naturales y exactas, de algunos académicos, de llevar el asunto a debate en la plenaria. Como antecedente están las declaraciones de los consejos científicos de las Universidades de La Habana y de Villa Clara y de las sociedades de Matemática, Física, Química, Bioingenería, Radiología y Oncología sobre el valor del método científico.

A la espera de las luces que aportaría un análisis en la ACC, adelantamos nuestro punto de vista: el Sistema de ciencia de Cuba no debería haber acogido el programa nacional de MNT en los términos en que está planteado. O si se insiste en su permanencia tal cual, por lo menos debería detener la venta de los homeopáticos y esperar a obtener esos resultados. Si no, sencillamente estamos dándole un pistoletazo al método científico y entrando en el chocante mundo del revés

25 Comentarios

Comentarios

Páginas

Añadir nuevo comentario