Topografía en cuevas: un método viejo y otro nuevo

Autor: 

Yanel Blanco Miranda
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11 Agosto 2022
| |
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Crédito de fotografía: 

Foto; tomada de ponencia presentada en la XII Convención Internacional sobre Medio Ambiente y Desarrollo.

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Las imágenes que me devuelve la pantalla del celular son impresionantes. Incluso, esta palabra no bastaría para describir la belleza de algunas de las galerías del sistema cavernario Majaguas-Cantera, que ahora observo.

–¿Qué siente cuando entra a un lugar como este? –pregunto intrigada al espeleólogo Gabriel García Pulpeiro.

–Es algo totalmente diferente a lo que conocemos. Nunca hemos sentido la oscuridad y el silencio absolutos, el aire acondicionado puesto siempre, la humedad total.Además, como no existen el día o la noche en el interior de la caverna, luego de un periodo dentro se pierde el sentido del tiempo.

“A eso le unes la caprichosa belleza de la cavidad esculpida por las aguas o las formaciones secundarias, muchas veces verdaderas obras de arte…

«¿Será solo el atractivo del lugar lo que les cautiva?», me pregunto, pero la respuesta llega sin tener que formular la interrogante.

“Sumemos el misterio a lo desconocido. El afán de saber qué hay más allá, el deseo de conocer cómo se formó la cueva, cómo circulan el aire y el agua por ella.

“Una definición que leí hace años decía que ‘los mapas son símbolos espeleológicos de conquista’”.

Y sí. Puedo imaginar a los cientos de espeleólogos cubanos y de otros países que han recorrido nuestras cuevas, en algunos casos por primera vez, llegando a espacios inexplorados, incorporando imágenes e información para luego compartirlos con la sociedad.

Tal como sucede con el sistema cavernario Majaguas-Cantera, descubierto por el geógrafo cubano Manuel Acevedo González mediante análisis cartográfico.

Identificada como Sitio Natural-Arqueológico de gran importancia por su magnitud y valores en distintas ramas científicas, la caverna Majaguas-Cantera constituye el tercer sistema subterráneo del país con más de 35 kilómetros de galerías.

Aunque fue encontrada en 1962, no es hasta el año siguiente, cuando los integrantes del Grupo Espeleológico Martell, de la Sociedad Espeleológica de Cuba, comenzaron las exploraciones.

Ubicado en la Sierra de San Carlos, perteneciente a la Sierra de los Órganos en la provincia Pinar del Río, este lugar se desarrolla en calizas jurásicas propias de ese paraje.

A la antigua

Desde que iniciaron las labores de reconocimiento en 1963, han sido explorados y cartografiados alrededor de 30 kilómetros. Sin embargo, en 2010 los especialistas replantearon la investigación desarrollada en la cavidad hasta esa fecha por métodos analógicos (lienza, brújula, clinómetro y papel milimetrado).

Entre las principales razones para ello estuvieron la pérdida de accesibilidad a gran parte del material cartográfico, así como constatar si producto del uso de diferentes técnicas e instrumentos de medición (hoy anticuados), la calidad de esa base de datos estaba lejos de corresponderse con los estándares actuales.

Por tal motivo se reunificaron los estudios previos, realizados en los años 60 y fue planificado un nuevo levantamiento topográfico que permitiera trabajar con datos espaciales en tres dimensiones.

Al respecto, Gabriel García Pulpeiro, integrante del Grupo Espeleológico Martell, señaló que “desde que se descubrió el sistema a partir de la observación de fotos aéreas o mapas,fueron cartografiados hasta principios del 2000, casi 29 km de galerías interconectadas entre sí.

“Como en esta actividad participaron muchos cartógrafos, una de las tareas a las que nos dedicamos a partir de 1987 fue rectificar los trazados que ofrecían dudas y completar la topografía de aquellos segmentos no cartografiados anteriormente, incluyendo nuevas galerías descubiertas durante la exploración más minuciosa de algunos sectores”.

Mas, aclaró, “todavía quedan tramos y niveles de cavernamiento, cuya exploración y cartografía no han sido completados”.

─ Se sabe que las herramientas de medición tradicionales no resultan tan certeras. ¿Cuáles son estas y cuáles las principales dificultades que presentan?

─ Está la cinta métrica o lienza, que posibilita determinar la longitud y ancho de la galería o salón. También la brújula (de las que hay decenas de modelos) con la que se establece el rumbo, y el clinómetro para la inclinación y poder corregir trigonométricamente la distancia medida horizontal y verticalmente.

“Después, dibujas en un papel milimetrado, con regla y semicírculo o círculo graduado, lo cartografiado y la observación personal del cartógrafo.

“Ahora, la mayoría de las cuevas tienen obstáculos que dificultan mucho las mediciones tradicionales, como terrenos accidentados, fangosos o con agua que alteran las lecturas de la lienza o las hacen muy difíciles.En el caso de las de la brújula o del clinómetro hay un componente humano importante, al orientar el equipo hacia el punto deseado.

“Nosotros en los últimos años trabajábamos con dos brújulas, garantizando que la lectura de una fuera igual a la lectura inversa de la otra, lo que permitía reducir los errores humanos”.

No obstante, el también miembro Ordinario de la Sociedad Espeleológica de Cuba subrayó que “en las mediciones siempre existe un grado de incertidumbre, que de alguna manera introduce equivocaciones en los datos obtenidos. La metodología analógica es propensa a esas fallas por factores como no tener bien tensa la cinta métrica.

“Además, en el uso de la brújula pueden existir interferencias producidas por minerales ferrosos y objetos que lleva el cartógrafo durante el trabajo de campo, aun cuando es posible minimizarlas al prestar mayor atención a la labor.

“Siendo conservador, considero que al menos un 20 por ciento de los errores en las topografías de cuevas es responsabilidad del ser humano. Por supuesto, varía de acuerdo a la experiencia y habilidad de las personas”.

─ Más allá de la interferencia humana, ¿cuál es el margen de error de las herramientas analógicas?

─ Una lienza permite medir hasta un centímetro, pero en la práctica la precisión es menor. Tengamos en cuenta que en la cartografía de grandes sistemas se trabaja con escalas de 1:1000, lo que significa que un metro es un milímetro en el dibujo. En las brújulas y clinómetros consideramos que, hasta diez grados es aceptable, y depende mucho de la vista del topógrafo.

La altura de una galería se calculaba “a ojo” o por triangulación a partir de una altura de referencia. En la imagen el espeleólogo Vladimir Otero haciendo mediciones con instrumentos analógicos. (Foto: tomada de ponencia presentada en la XII Convención Internacional sobre Medio Ambiente y Desarrollo)

Por su parte, el espeleólogo Vladimir Otero Collazo (recientemente fallecido) explicaba, durante la presentación de la ponencia: “Sobre el uso de las nuevas técnicas de topografía en cuevas. Aplicación en el sistema cavernario Majaguas-Cantera”, en la XII Convención Internacional sobre Medio Ambiente y Desarrollo, que “los principales problemas al emplear técnicas analógicas eran, entre otros, mayor dificultad de posicionamiento, necesidad de luz adicional, imposibilidad de medir techos o lugares inaccesibles y equivocaciones al escribir los datos”.

Más alto y más lejos

Recordaba Vladimir Otero en aquella ocasión, frente a colegas e invitados, la “suerte” que habían tenido de que a sus manos llegara un distanciómetro (Disto).

“Seguimos con las libretas, la brújula Suunto y los demás implementos, pero ahora podíamos medir los techos y las radiales sin tantos problemas”.

Otra de las ventajas, apuntaba el especialista, fue incorporar el programa Topodroi. “Este es posible instalarlo en los móviles con sistema Android. Y permite pasar por bluetooth los datos tomados con el Disto para el teléfono, lo que evita escribirlos o pintarlos en papel.

El tener que anotar o dibujar cada dato en los cuadernos o libretas, además de resultar trabajoso, puede conllevara errores accidentales. (Foto: tomada de ponencia presentada en la XII Convención Internacional sobre Medio Ambiente y Desarrollo)

“La aplicación informática es capaz de levantar la poligonal, la calcula y nos da el alzado de la cavidad y podemos señalar simplemente trazando una línea, los cortes transversales”.

Según Javier Yraola Rodríguez, del Grupo Espeleológico Ariguanabo y profesor de la Facultad de Geografía de la Universidad de La Habana, el emplear estas técnicas digitales brinda un aumento sustancial en la precisión del trabajo.

“Los planos que se obtienen de las cavidades tienen un alto nivel de detalles y son fáciles de reproducir y distribuir una vez terminado el gráfico. Asimismo, los modelos resultantes de los procesamientos son utilizados en los Sistemas de Información Geográfica, lo que permite combinar capas y hacer otros análisis.

“Al medir una distancia con un rayo láser garantizamos una lectura totalmente rectilínea, sin los errores humanos característicos, además que él mismo calcula el rumbo o azimut y la inclinación de forma automática.Los datos pueden almacenarse en el propio equipo, con una exactitud muy superior a las tradicionales anotaciones manuales.

“El uso de estos instrumentos también posibilita la medición de los techos de las galerías y salones con una gran fidelidad y rapidez, y la realización de mayor cantidad de tomas.

“El peligro radica en que, si no se tienen varias copias de las bases de datosse correr el riesgo de perder la información, pero es raro que pase, sobre todo si se toman datos secundarios en una tablilla”.

─¿Cómo fueron utilizados estos instrumentos en Majaguas-Cantera?

─Se procedió en dos etapas. La primera de trabajo de campo donde se hizo el levantamiento de la información necesaria y la segunda de edición y labor de gabinete, para conformar el plano digital de la cavidad.

“Para ello se utilizó un distanciómetro de la marca Leica y modelo X310 modificado (conocido como Disto X). Ese aparato posee la capacidad de medir distancia de manera precisa y es capaz, simultáneamente, de tomar los datos de azimut (con un sensor magnético) y de la inclinación”.

“El modelo preliminar que genera el dispositivo móvil (que tiene instalado el Topodroi) permite dibujar sobre él, agregándose todos los detalles que sean de interés y esenciales para la comprensión de la cartografía”.

“Ya en la segunda etapa los esquemas (inicial y con la información posterior introducida manualmente mediante el dibujo) son enviados a un ordenador. Aquí mediante un software especializado para la cartografía de cuevas (conocido como Therion)es editado el material final, hasta lograr la salida deseada por los autores”.

Redescubrir lo hallado

Algunas personas pudieran preguntarse por qué estudiar las cuevas. Oscuras, húmedas y algunas veces representan un riesgo para la vida de quienes se aventuran en su interior.

Por lo general, estas exploraciones proporcionan datos sobre cómo se desarrollaron las cavernas, cuáles son las especies que la habitan, su perfil geológico al examinar cómo se forman las estalagmitas y estalactitas.

De igual forma, pueden desarrollarse planos para, en caso de usarlas como sitios recreativos o meramente científicos, conocer la ruta más segura para recorrerlas.

Gabriel García considera que investigar en profundidad el sistema cavernario Majaguas-Cantera ha sido fundamental. “Esto permitió conocer cuántos kilómetros de galerías interconectadas tiene, además de disponer un mapa preciso del lugar.

“También determinar el funcionamiento hidrológico actual y pretérito, cómo se formó la cueva no solo por la erosión y disolución del agua, sino por factores tectónicos y otros.

“Hay galerías importantes que tienen estrechamientos, desplomes… que impiden el paso y debemos estar al tanto de su posición dentro del macizo montañoso, para buscar por dónde continuar con la exploración.

“Por lo general, este es un trabajo lento y tedioso y suele desarrollarse en un ambiente hostil para los seres humanos. En este sentido, el uso de las técnicas digitales en la topografía de las cavidades subterráneas constituye una mejora”, afirmó García Pulpeiro.

El nuevo proyecto de retopografiar Majaguas-Cantera con los nuevos instrumentos ha aportado resultados más certeros y en menor tiempo.

“Fueron recartografiadas 18 kilómetros de galerías, aunque todavía quedan pendientes cuevas relacionadas con el sistema, sectores de difícil acceso y algunos pasajes secundarios.Igualmente falta una parte del cauce actual, lo que representa unos diez kilómetros de lugares conocidos pendientes de volver a topografiar.

Equipos modernos de medición empleados en el retopografado del sistema cavernario Majaguas-Cantera. Permite la obtención de datos muy exactos y con un alto nivel de detalle en cuanto a la información que se representa en el plano digital. Además, resulta más fácil el trabajo de terreno, al poder prescindir del uso de la lienza y de clinómetros manuales.

“A pesar de no existir grandes diferencias en las medidas de las galerías principales, la obtención de un plano con un nivel de detalle mucho más alto, datos más exactos sobre los niveles altimétricos de las galerías y cuevas del sistema,ha sido una ventaja”.

Al decir de Javier Yraola Rodríguez, las nuevas técnicas digitales “facilitan el proceso de la cartografía de cuevas, permite combinar datos; la obtención de modelos en 3D; favorece utilizar los Sistemas de Información Geográfica para realizar otros estudios relacionados con las geociencias y otras ramas. También posibilita hacer un trabajo de campo más rápido”.

Principales niveles de cavernamiento originados en este sistema:
- 1er nivel: Boca de Los Pájaros, 265 m
- 2do nivel: Balcón Superior de los Bertamis, 237 m
- 3er nivel: Parte central de la sala de los Bertamis, 190 m
- 4to nivel: Balcón de Los Pájaros, 172 m
- 5to nivel: Cueva Chefa, Salón del Palacio de Plutón,
140 a 144 m.
- Superior del Sumidero, Galería del Tronco, La Cimitarra y Carlos Roloff, 110 m.
- Cauce Actual, Laberinto del Aserradero, La Hospitalidad, La Llave, de 80 a 100 m.

Majaguas-Canteras

 

Majaguas-Cantera:
Lo conforman, al menos, tres afluentes (Majaguas, Cantera y Arroyo de la Cruz), que corren desde las Alturas Pizarras del Sur y se sumergen en la Sierra de San
Carlos, formando una extensa red de galerías subterráneas que resurgen al norte de la misma como Arroyo Majaguas.
Se trata de un gran conjunto de conductos kársticos relacionados con la red de drenaje vertiente al río Cuyaguateje, el principal del occidente de la Isla.
En la pendiente sur de la sierra se localizan varios cauces que penetran por sumideros en su interior. Los principales, los ríos Majaguas y Cantera que dan su nombre al sistema.
Dividido históricamente en dos subsistemas: Dos Anas o sector Cantera y XX Aniversario (sector Majaguas), constituyen dos redes de galerías independientes, aunque ambos se unen en la Cueva de los Gigantes, en la ensenada de Bordayo.

 
 
 
 
 
 

 

 

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