Viruela del mono, un susto desde los silencios epidemiológicos

Autor: 

Toni Pradas
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24 Mayo 2022
| |
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Gran revuelo está causando la llegada a Europa y América de la llamada viruela del mono, o viruela símica, que como mismo pasa con otras enfermedades contagiosas que “escapan” de su reservorio endémico, allí ente poblaciones muy pobres y en países subdesarrollados, sencillamente asusta.

Se trata de una infección zoonótica, potencialmente mortal, que puede llegar a propagarse entre los humanos. Hasta hace poco tiempo brotaba esporádicamente en África occidental y central, donde es endémica, pero hoy ha encendido las alarmas de los sistemas de salud más avanzados del mundo, cuando aún tienen que faenar contra el virus SARS-CoV-2, causante de la covid-19, si bien no con la envergadura que tiempo atrás les hizo colapsar en algunos países.

Los síntomas de la viruela del mono son similares a la viruela humana, aunque algo más leves -fiebre, dolor de cabeza, muscular, de espalda, escalofríos y agotamiento- y con frecuencia hay inflamación de los ganglios y una erupción cutánea, que comienza en la cara y se extiende a otras partes del cuerpo, principalmente manos y pies.

También llamada monkeypox por el nombre del virus que la causa, esta viruela no solo se padece con menor gravedad, sino que su transmisibilidad y mortalidad es menos peligrosa que la humana, erradicada en 1980.

El primer caso de viruela del simio en una persona fue notificado en agosto de 1970, en Bokenda, aldea remota de la República Democrática del Congo. Debido a que la familia del paciente (un niño de nueve meses) confirmó que en ocasiones comían monos, el mal recibió ese nombre. Sin embargo, ellos no podían recordar si habían comido ese animal durante el último mes o si el niño estuvo en contacto con un simio antes de presentar síntomas. Pero sí quedó algo bien claro: el bebé era el único de la familia que no había sido vacunado contra la viruela humana.

Esta enfermedad se transmite a través de saliva o excreciones respiratorias, o por contacto con el exudado de la lesión o el material de la costra. También a través de heces, así como las relaciones sexuales podrían representar otra fuente de exposición. El periodo de incubación suele ser de entre 7 y 14 días, pero puede extenderse también de 5 a 21.

Los niños corren un riesgo mayor de padecer esta dolencia, la cual durante el embarazo puede provocar complicaciones, como son la viruela del simio congénita o la muerte fetal. Los casos más leves de viruela símica pueden pasar desapercibidos y representar un riesgo de transmisión de persona a persona.

A pesar de la comprensible alerta actual y la desmedida alarma mediática que le acompaña, la viruela símica se considera una enfermedad muy poco frecuente y, por supuesto, de zonas donde lamentablemente predomina el silencio epidemiológico.

Juventud Técnica realizará en próximas entregas artículos que amplíen esta información.

 

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