Imagina una isla cósmica, un vasto conjunto de gas y materia oscura con la masa de una pequeña galaxia, pero que flota en la oscuridad del espacio intergaláctico sin una sola estrella brillando en su interior. No es ciencia ficción; los astrónomos predijeron la existencia de estos objetos, llamados Nubes de Hidrógeno Limitadas por la Reionización (RELHICs, por sus siglas en inglés), y ahora podrían haber encontrado el primer ejemplo convincente: Cloud-9.
Esta misteriosa nube, situada cerca de la galaxia espiral M94, está revolucionando nuestra comprensión de la formación galáctica y ofreciendo una ventana única a la naturaleza de la materia oscura. Las observaciones más profundas realizadas con el Telescopio Espacial Hubble (HST), presentadas en la investigación del Dr. Gagandeep Anand y sus colaboradores (2025), no han encontrado rastro de estrellas, consolidando su candidatura como un objeto fundamentalmente nuevo en nuestro censo cósmico.
¿Qué es exactamente una RELHIC?
Para entender la importancia de Cloud-9, primero debemos adentrarnos en el marco teórico del modelo cosmológico estándar, el ΛCDM. Este modelo predice la formación de una multitud de halos de materia oscura, desde los más masivos que albergan grandes galaxias, hasta incontables halos más pequeños. Sin embargo, no todos estos halos logran convertirse en galaxias luminosas.
- La masa crítica: Existe un umbral de masa (aproximadamente 10 mil millones de veces la masa del Sol) por debajo del cual la gravedad del halo no es suficientemente fuerte para contrarrestar el calentamiento producido por la radiación ultravioleta de fondo del universo. Los halos que están por debajo de este límite no pueden enfriar su gas eficientemente y, por tanto, no forman estrellas.
- El nicho de las RELHICs: Cloud-9 pertenecería a la clase de objetos más masivos justo por debajo de ese umbral. Son lo suficientemente masivos como para retener una cantidad significativa de gas hidrógeno neutro (H I), pero no lo suficiente para iniciar el colapso y la formación estelar. Son, en esencia, galaxias “fallidas” o “oscuras”.
- Una sonda para la materia oscura: Precisamente porque no tienen estrellas, su gas no se ve perturbado por explosiones de supernovas o vientos estelares. El gas en una RELHIC se encuentra en un delicado equilibrio hidrostático con el campo gravitatorio del halo de materia oscura que la contiene. Esto las convierte en laboratorios ideales para estudiar la distribución y propiedades de la materia oscura de una manera muy directa.
Piense en una olla de agua a punto de hervir. El fuego (la gravedad del halo) intenta que el agua (el gas) entre en ebullición y forme burbujas (estrellas). Pero si el fuego es justo un poco débil, el agua se calienta y se mueve, nunca llega a hervir. Cloud-9 es como esa agua caliente pero tranquila: tiene todo el material necesario (gas), pero le falta el “empujón” gravitatorio final para encenderse.

El retrato de un fantasma cósmico
Las observaciones de Cloud-9, realizadas con algunos de los telescopios más potentes del mundo, pintan un perfil que encaja extraordinariamente bien con las predicciones para una RELHIC.
Propiedades Clave de Cloud-9:
- Ubicación: En la vecindad de la galaxia M94, a unos 4.4 millones de años luz.
- Masa de hidrógeno (H I): Aproximadamente 1 millón de masas solares.
- Ancho de la línea de emisión: Muy estrecho (menos de 20 km/s), indicando que el gas no está rotando rápidamente en un disco, sino que está sostenido principalmente por presión, como predice el modelo RELHIC.
- Forma: En observaciones de baja resolución aparece esférica, pero datos de alta resolución del Very Large Array (VLA) muestran una ligera distorsión, posiblemente por la interacción con el tenue gas del halo de M94.
- Masa total estimada (gas + materia oscura): Unos 5,000 millones de masas solares, justo por debajo de la masa crítica teórica.

La prueba más crucial llegó con las observaciones profundas del HST. Los astrónomos apuntaron su cámara ACS hacia la ubicación precisa de Cloud-9, con una sensibilidad capaz de detectar estrellas individuales 4 magnitudes por debajo del brillo típico de las gigantes rojas a esa distancia. El resultado fue contundente: no se encontró ninguna población estelar asociada a la nube de gas. La búsqueda descartó la presencia de una galaxia similar a Leo T (una galaxia enana cercana con muy pocas estrellas), lo que fortalece enormemente la hipótesis de que Cloud-9 es verdaderamente oscura.
Cloud-9 vs. una galaxia enana típica
Cloud-9 (Candidata a RELHIC)
- Estrellas: 0. No detectadas en imágenes profundas del HST.
- Gas hidrógeno: Sí (≈1 millón de masas solares). Es su componente principal y detectable.
- Materia oscura: Sí (≈5,000 millones de masas solares). Inferida para explicar la gravedad que contiene el gas.
- Estado: Gas en equilibrio de presión. Sostenido contra la gravedad principalmente por la presión del gas calentado por la radiación de fondo.
- Significado: Sonda directa de materia oscura. Objeto predicho por la teoría ΛCDM como un halo subcrítico.
Galaxia enana como Leo T
- Estrellas: Sí (≈100,000 masas solares). Posee una población estelar antigua y débil.
- Gas Hidrógeno: Sí. Similar en masa a Cloud-9.
- Materia Oscura: Sí. También dominada por materia oscura.
- Estado: Gas y estrellas en un disco. Dinámica gobernada por la rotación.
- Significado: Galaxia formada con éxito. Ejemplo de los objetos más pequeños donde la formación estelar sí pudo ocurrir.
¿Por qué es tan importante este descubrimiento?
La confirmación de Cloud-9 como una RELHIC tendría implicaciones profundas para varios campos de la astrofísica:
- Validación del modelo ΛCDM: Proporcionaría una evidencia observacional directa de una de sus predicciones más elusivas: la existencia de una gran población de halos de materia oscura “subcríticos” que nunca formaron galaxias.
- Un nuevo laboratorio para la materia oscura: Al estudiar la distribución y temperatura del gas en Cloud-9, los científicos pueden trazar el pozo de potencial gravitatorio de la materia oscura con una precisión sin precedentes para este rango de masa, ofreciendo restricciones a las propiedades de las partículas de materia oscura.
- Comprensión de la formación galáctica: Cloud-9 representa el límite exacto entre lo que se convierte en una galaxia y lo que permanece como una nube oscura. Su estudio nos ayuda a entender los procesos físicos (como el calentamiento por la radiación de fondo cósmica) que suprimen la formación de galaxias enanas.
- Resolución de un misterio observacional: Explica la naturaleza de algunas nubes de hidrógeno aisladas y compactas detectadas en sondeos, que hasta ahora no tenían una clasificación clara.
Misterios por resolver
Aunque Cloud-9 es el candidato más sólido hasta la fecha, la ciencia exige confirmación. Los próximos pasos incluyen:
- Observaciones más profundas en óptico e infrarrojo: Telescopios como el JWST (James Webb Space Telescope) podrían buscar en longitudes de onda infrarrojas poblaciones estelares extremadamente débiles o de muy baja masa que el Hubble podría haber pasado por alto.
- Estudios detallados de la dinámica del gas: Observaciones de mayor resolución espectral y espacial del gas de hidrógeno podrán mapear con más detalle el campo gravitatorio de la materia oscura.
- Búsqueda de más candidatos: El éxito con Cloud-9 impulsará la búsqueda sistemática de objetos similares con telescopios como FAST y el futuro SKA (Square Kilometre Array). Determinar su abundancia en el universo es clave para contrastar las simulaciones cosmológicas.
Una nueva frontera cósmica
Cloud-9 no es solo una curiosidad astronómica; es un faro que ilumina una población de objetos que hasta ahora habitaba principalmente en las teorías y simulaciones de los cosmólogos. Su descubrimiento abre una nueva ventana para observar el universo, una a través de la cual podemos estudiar la materia oscura sin la complicada “contaminación” de los procesos de formación estelar.
Si finalmente se confirma, Cloud-9 pasará a la historia como la primera “galaxia oscura” identificada, un testimonio silencioso de la poderosa influencia de la materia oscura en la estructura del cosmos y un recordatorio de que el universo aún guarda sorpresas fundamentales en sus rincones más oscuros.
Referencias
- Anand, G. S., Benítez-Llambay, A., Beaton, R., et al. (2025). “The First RELHIC? Cloud-9 is a Starless Gas Cloud”. The Astrophysical Journal Letters. [Enlace al artículo original proporcionado].
- Benítez-Llambay, A., Navarro, J. F., Frenk, C. S., et al. (2017). “REionization-Limited H I Clouds (RELHICs): The discovery of the first galaxies?”. Monthly Notices of the Royal Astronomical Society. Artículo teórico seminal que predice y describe las propiedades de las RELHICs.
- Zhou, R., Xu, J.-L., Yuan, J., et al. (2023). “FAST discovery of an isolated dark cloud as a candidate for a RELHIC at the edge of M94”. Astronomy & Astrophysics. Artículo que presenta el descubrimiento inicial de Cloud-9 con el radiotelescopio FAST.
- Benitez-Llambay, A., & Navarro, J. F. (2023). “Cloud-9: a pressure-supported, starless, dark matter halo?”. Monthly Notices of the Royal Astronomical Society. Análisis detallado que argumenta que Cloud-9 es un halo de materia oscura.
- Adams, E. A. K., Giovanelli, R., & Haynes, M. P. (2013). “The Arecibo Legacy Fast ALFA Survey. XIX. A Stack of Ultra-Compact High-Velocity Clouds and the Search for More RELHIC Counterparts”. The Astrophysical Journal. Búsqueda temprana de candidatos a RELHICs en el sondeo ALFALFA.
- Bullock, J. S., & Boylan-Kolchin, M. (2017). “Small-Scale Challenges to the ΛCDM Paradigm”. Annual Review of Astronomy and Astrophysics. Revisión sobre los problemas a pequeña escala del modelo ΛCDM, contexto donde las RELHICs son relevantes.
