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Venus: el bello lucero del alba y el ocaso

Raidel Sosa Armas
04 febrero 2026 | 0 |

Desde los albores de la humanidad, Venus ha cautivado a poetas, navegantes y astrónomos. Bautizado alternativamente como el “Lucero del Alba” o la “Estrella de la Tarde”, su brillo inmaculado y puro (capaz de alcanzar una magnitud de -3.8 y proyectar sombras en la Tierra) lo convierte en el objeto celeste más resplandeciente después del Sol y la Luna. Sin embargo, detrás de esta fachada de belleza etérea se esconde uno de los ambientes más hostiles del Sistema Solar, un recordatorio de los peligros de un efecto invernadero descontrolado.

Venus es un planeta de extremos letales

  • – Temperatura infernal: La temperatura en su superficie se mantiene constantemente en torno a los 460 °C, suficiente para fundir el plomo. Este calor abrasador es producto de una atmósfera de dióxido de carbono casi pura, que atrapa el calor solar en un efecto invernadero desbocado.
  • – Presión aplastante: Al nivel del suelo, la presión atmosférica es 93 veces mayor que en la Tierra, equivalente a la que soportaría un submarino sumergido a casi un kilómetro de profundidad.
  • – Cielos corrosivos: La superficie está eternamente velada por espesas nubes compuestas de dióxido de azufre y gotas de ácido sulfúrico. Estas nubes reflejan la mayor parte de la luz solar (lo que explica su brillo), sumiendo el paisaje en un crepúsculo perpetuo y lluvias ácidas que se evaporan antes de tocar el suelo.
Imagen de radar de la superficie de Venus, muestra un vulcanismo reciente en el planeta./Foto tomada del sitio nosolosputnik.com

La conquista de un mundo inhóspito

La exploración de Venus es una epopeya marcada por desafíos extremos y logros históricos. Fue el primer planeta más allá de la Tierra visitado por una nave espacial (la Mariner 2 en 1962) y el primero donde una sonda (Venera 7, URSS, 1970) logró aterrizar y transmitir datos, aunque solo sobrevivió minutos en condiciones infernales.

Tras décadas de relativa quietud, Venus vuelve a ser un objetivo prioritario. La NASA lidera el regreso con dos misiones hermanas, parte de su programa Discovery, cuyo lanzamiento está previsto para alrededor de 2026-2031:

  • DAVINCI+ (Deep Atmosphere Venus Investigation of Noble gases, Chemistry, and Imaging): Se centrará en la atmósfera. Descenderá una esfera resistente que, durante su caída de una hora hacia la superficie, analizará la composición de los gases y tomará imágenes de alta resolución del terreno, investigando si alguna vez hubo un océano.
  • VERITAS (Venus Emissivity, Radio Science, InSAR, Topography, and Spectroscopy): Será un orbitador que, equipado con un potente radar, creará mapas globales en 3D de la topografía y estudiará la composición de la superficie, ayudando a entender su historia geológica y volcánica.

La Agencia Espacial Europea (ESA) se unirá con EnVision, un orbitador que estudiará el planeta desde el núcleo hasta la atmósfera alta, con lanzamiento previsto para principios de la década de 2030.

Horizonte visible desde la sonda Venera 14. /oto tomada del sitio nosolosputnik.com

Cómo observar este planeta en 2026

Observar Venus con un telescopio es un desafío gratificante. Dada su intensa luminosidad, aparece como un disco pequeño y deslumbrantemente blanco, casi sin detalles visibles en condiciones normales.

  • – El mejor momento: Los detalles sutiles en las capas superiores de sus nubes se aprecian mejor cuando el planeta muestra una fase entre creciente gruesa y gibosa media.
  •  – Filtros esenciales: Para penetrar la bruma y ver la estructura de las nubes, el uso de un filtro violeta o ultravioleta (UV) es casi obligatorio. Muchos astrónomos aficionados capturan detalles sorprendentes mediante fotografía con estos filtros.
  •  – Observación diurna: Un secreto bien guardado es que Venus se observa mejor… ¡de día! Al localizarlo con un telescopio con GoTo cuando está alto en el cielo, se elimina la turbulencia atmosférica del horizonte y el contraste con el fondo azul del cielo hace que su disco sea más cómodo de ver.

Venus en 2026

El 2026 nos depara un calendario repleto de encuentros celestes protagonizados por Venus, que completará su transición desde el cielo vespertino al matutino.

Foto de Venus tomada por el astrofotógrafo cubano Jorge Félix Morales

Primavera: Encuentros en el crepúsculo

  · 8 de marzo: Una delicada conjunción con Saturno, separados por solo 1.1°.

  · 24 de abril: Un encuentro cercano con el débil Urano (a 45′ de distancia). Un bono: el cúmulo estelar de Las Pléyades brillará a apenas 3.3° de distancia, una vista perfecta para prismáticos.

Verano: El gran acto vespertino

  · 9 de junio: Venus y Júpiter, los dos planetas más brillantes, se reunirán a 1.6° de distancia en el crepúsculo estival.

  · 17 de junio: Un evento para expertos: la Luna creciente ocultará a Venus en pleno día, visible desde América del Norte y el Caribe.

  · 15 de agosto: Venus alcanza su Máxima Elongación Este (GEE), situándose a casi 46° del Sol. Es su momento de mayor separación y mejor visibilidad vespertina.

Otoño e invierno: Reina del amanecer

Tras pasar entre la Tierra y el Sol, Venus emergerá antes del alba.

  · 7 de noviembre: Una fina Luna creciente se posará 1.3° bajo el brillante planeta.

  · Finales de Noviembre / Principios de Diciembre: ¡El momento cumbre! Venus alcanzará su máximo brillo del año (magnitud -4.9). Desde un lugar oscuro, su luz será tan intensa que podrá proyectar sombras tenues sobre la Tierra, un fenómeno mágico y poco frecuente.

Venus representa la máxima paradoja celeste. Un faro de belleza serena que señala un mundo de furia geológica. Su observación no solo es un placer visual, sino una lección de humildad y ciencia, recordándonos la delicadeza del equilibrio que hace habitable nuestro propio planeta.


Referencias

Paulson, M. (2026). Planets. Observer´s Handbook 2026, 212-213.

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