Inicio / Mirar las estrellas / Perseverance descubre en Bright Angel la “firma química” mejor preservada de Marte

Perseverance descubre en Bright Angel la “firma química” mejor preservada de Marte

Raidel Sosa Armas
02 julio 2026 | 0 |

Imagina que encuentras una carta antiquísima dentro de una caja fuerte hermética, enterrada bajo capas de sedimento durante miles de millones de años. La tinta está corrida, el papel es frágil, pero las palabras —la química orgánica— siguen ahí, atrapadas en los cristales de sal que las protegieron del paso del tiempo.

Eso es lo que el rover Perseverance de la NASA acaba de desenterrar en un enigmático afloramiento llamado Bright Angel (Ángel Brillante): las huellas químicas de un pasado acuático preservadas con un detalle sin precedentes. En este artículo seremos testigos del proceso seguido por esta fantástica obra de la ingeniería y su afán por descubrir vida fuera de nuestro planeta.

Ubicación del cráter Jezero sobre la superficie marciana. Crédito de la ESA

Un oasis en el cráter Jezero

El escenario es el cráter Jezero, el antiguo lecho de un lago que se secó hace unos 3500 millones de años. Tras explorar el suelo del cráter y el frente del delta fluvial, Perseverance se adentró en una zona geológica fascinante: la unidad marginal de carbonatos y sulfatos, la “línea de costa” carbonatada que bordea el antiguo lago.

Es en esta orilla, a la sombra de la ladera de Neretva Vallis, donde emerge Bright Angel, una roca de tonos pálidos con una textura inusual —apodada “palomitas de maíz”— que delata la presencia de aguas ricas en sales evaporándose lentamente. Fue aquí donde los instrumentos científicos más sofisticados jamás enviados a Marte encendieron todas las alarmas.

Imagen del instrumento Sherlock, en el extremo del brazo robótico del rover Perseverance./Foto: NASA/JPL- Caltech

Para “destripar” los secretos de Bright Angel, Perseverance utilizó sus dos herramientas de precisión milimétrica. Por un lado, SHERLOC (Exploración de Entornos Habitables mediante Raman y Luminiscencia para la detección de compuestos Orgánicos y Químicos, en sus siglas en inglés) actuó como un detective forense, escaneando la superficie en busca de moléculas orgánicas. Por otro, PIXL analizó la composición elemental mediante fluorescencia de rayos X, creando un mapa químico detallado de la roca.

El veredicto conjunto, publicado en Science Advances, fue inequívoco y emocionante: Bright Angel contiene material orgánico reducido —moléculas con enlaces carbono-hidrógeno— íntimamente asociado a cristales de yeso y anhidrita (sulfatos de calcio hidratados y deshidratados).

Los mapas de PIXL revelaron que el carbono orgánico no es una contaminación superficial ni un manchón aleatorio, sino que correlaciona espacialmente con los nódulos de sulfato en la matriz rocosa. Es, según los autores, la detección más robusta de una asociación mineral-orgánico preservada in situ en la superficie de Marte.

Además, SHERLOC detectó picos de fluorescencia compatibles con compuestos aromáticos policíclicos, mientras que la ausencia de señales Raman claras sugiere que la materia orgánica está finamente dispersa entre los granos minerales o degradada por la radiación ultravioleta marciana.

El espécimen “Lefroy Bay”

Como si de una novela de suspense se tratara, la prueba definitiva está ya guardada en las entrañas del rover. Perseverance perforó Bright Angel y extrajo un núcleo sellado herméticamente, bautizado “Lefroy Bay” (NASA/JPL-Caltech). El análisis de la muestra hermana “Malgosa” confirmó que la roca es una arenisca de grano fino cementada por yeso, con pequeñas cantidades de anhidrita y óxidos de hierro. La asociación de materia orgánica con esta cementación salina sugiere que los sulfatos actuaron como una “cápsula del tiempo” química, protegiendo las moléculas orgánicas de la oxidación y la radiación durante más de 3.000 millones de años.

Solo en laboratorios terrestres, con equipos capaces de datar los granos minerales y analizar la composición isotópica del carbono, podremos interrogar a la muestra Lefroy Bay para saber si ese carbono orgánico es la ceniza química de antiguas bacterias marcianas o el producto de reacciones agua-roca prebióticas.

¿Biofirma o geofirma? La prudencia necesaria

Los autores del estudio son cautos. El carbono orgánico puede formarse por rutas abióticas —reacciones hidrotermales, serpentinización de minerales volcánicos, impacto de meteoritos— o incluso ser polvo interplanetario caído en el antiguo lago. Sin embargo, el contexto de Bright Angel es excepcionalmente prometedor.

En la Tierra, las facies evaporíticas de sulfato son trampas excepcionales para preservar compuestos orgánicos e incluso microfósiles durante eones. Que Perseverance esté encontrando justo esa asociación —materia orgánica reducida alojada en yeso y anhidrita en los márgenes de un lago— encaja de manera casi perfecta con las predicciones de la hoja de ruta astrobiológica de la NASA.

Bright Angel nos “susurra”, con la química como único lenguaje, que Marte no fue un infierno estéril, sino un mundo con los ingredientes, el agua y los entornos de preservación necesarios para que la historia de la vida —o algo muy parecido— pudiera escribirse. Lo que antes era una hipótesis es ahora una certeza química: los ladrillos de la vida llevan miles de millones de años enterrados en las orillas saladas de Jezero, esperando a que vayamos a recogerlos.


Referencias:

. Sun, V. Z., et al. (2025). Organic carbon in sulfate-cemented sedimentary rocks at Bright Angel, Jezero crater, Mars. Science Advances, 11, eadx0047. https://doi.org/10.1126/sciadv.adx0047

2. NASA Science Mars 2020. Bright Angel and the Margin Carbonate Unit. Recuperado de science.nasa.gov/mars-2020-science/.

3. Comunicados de prensa y presentaciones en la American Geophysical Union (AGU) Fall Meeting 2024 sobre los hallazgos de SHERLOC y PIXL en Bright Angel.

Deja un comentario