Cuando el joven Efraín realizó su primera expedición a la costa de Surgidero de Batabanó con su profesor de geografía Leví Marrero, supo que su vida entera estaría ligada al manglar, a la playa, al mar. La excursión de aquel 7 de diciembre de 1957 marcó el inicio de su inquietud por la exploración de la naturaleza y el testimonio vivo de la transformación del ecosistema costero del suroeste de Cuba.
Efraín Arrascaeta Alejandro tiene 81 años y es el historiador honorífico del municipio Batabanó. Siendo un niño perteneció a la Boy Scout, organización de jóvenes exploradores que existió en Cuba antes de 1959. En el propio año 59 fundó el Grupo de Aficionados a la Ciencia de Batabanó, y desde entonces ha realizado cientos de expediciones con fines arqueológicos y ambientales en el litoral suroeste, fundamentalmente en la zona de Surgidero.
Durante toda su vida ha sido un defensor a ultranza y sin tregua del medio ambiente, y ha monitoreado sistemáticamente el estado de los ecosistemas de Surgidero: ´´El avance del mar ha sido el cambio más notorio. El proceso de erosión costera lo he presenciado con mis propios ojos durante siete décadas, a un ritmo que puede ser de 1 a 3 metros por año en diferentes puntos ´´.
La tala indiscriminada y muy activa, sobre todo a partir de mediados del siglo XIX por la industria del carbón, disminuyó de forma sustancial la superficie del bosque de mangle, y con ello ha dejado privado al ecosistema costero de la barrera natural ante la furia del mar. Los asentamientos humanos más cercanos corren peligro de desaparecer o inundarse cada año por la incidencia de fenómenos meteorológicos extremos, además el equilibrio natural de la naturaleza ha sido gravemente alterado.
El pasado 2 de mayo, Efraín, junto a su hija y nietos, así como su amigo Estanislao Robledo y sus nietas, realizaron una expedición a la costa del Surgidero, bordeando unos 500 metros del litoral al oeste de La Playita. Para sorpresa de nadie, comenta el historiador, ´´el panorama es aún más crítico, y todo cuanto queda en la costa, el mar se lo llevará a su paso de forma inevitable´´.
El manglar es una formación boscosa que retiene la sal producto de las brisas que vienen del mar, se compone de mangle rojo, prieto, patabán y yana. En la medida que el manglar esté sano retiene mayor o menor cantidad de cloruro de sodio, lo que determina la salinización y por tanto, la productividad de los suelos.
En Surgidero, el número de hectáreas de bosque perdido es incontable. En consecuencia, la vulnerabilidad de los suelos es mayor, su salinidad puede llegar hasta 40 kilómetros tierra adentro, lo que tiene significativos impactos en la agricultura.
Equipo de exploraciones
Efraín fue acompañado en la expedición por sus nietos Gabriel y Emilia Cabrera de 16 y 10 años, respectivamente, y su hija Bárbara Arrascaeta de 42, quienes también han realizado múltiples exploraciones en la costa. Además, de su amigo Estanislao Robledo (64 años), y sus nietas Yelina Lemus y Darielis Regueiro.


La muerte del manglar
El ecosistema se ha degradado de forma notable y en los últimos años la barrera natural ha quedado casi indefensa ante la penetración del mar y los azotes de la erosión. Es posible observar la poca densidad del manglar.
Cuando el mar no se encuentra con la barrera que lo retiene, el mangle, empuja a la arena tierra adentro y se forma la duna. Esto impide que el árbol reciba los nutrientes necesarios y por tanto detiene su crecimiento y posteriormente, muere. De esta forma, el mar socava el sistema radicular del manglar.





Biodiversidad
Los neumatóforos son raíces aéreas especializadas que tiene el mangle para respirar en suelos anegados. Funcionan como una especie de esnórquel. Toda esa parte debería estar cubierta de agua.
Cuando el mangle está en el mar, sus raíces sirven de refugio a una gran variedad de especies. Si no sucede, significa que un número significativo de organismos están desprovistos de su hábitat natural.


Carbón de yana
´´Cuando el carbón es de yana, no hay jicotea dura´´, es un dicho popular que se refiere a la calidad del carbón de mangle. A pesar de que las cantidades de carbón que se producen hoy en Surgidero no son industriales como en la etapa colonial, esta práctica continúa y ha ganado protagonismo por la crisis electroenergética que atraviesa Cuba.


Recogida de datos
Las mediciones de especies, así como de la distancia que hay entre el mar y el primer espécimen de mangle en tierra firme son prácticas habituales en las expediciones que encabeza Efraín.
Con respecto a la última medición en julio del año 2024, los datos recogidos por el equipo arrojan que el mar ha avanzado 3 metros durante un año y 10 meses en dos puntos de referencia, previamente marcados.




