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Telescopio espacial Nancy Grace Roman: una nueva era en la exploración del cosmos

Raidel Sosa Armas
03 septiembre 2026 | 0 |

El domingo por la mañana, el Centro Espacial Kennedy en Florida fue testigo del despegue del cohete Falcon Heavy de SpaceX, que transportaba uno de los instrumentos científicos más ambiciosos jamás construidos: el telescopio espacial Nancy Grace Roman de la NASA. Aproximadamente 30 minutos después del lanzamiento, a las 7:57 a.m. EDT, el observatorio se separó limpiamente de la segunda etapa del cohete, iniciando así su viaje en solitario hacia el segundo punto de Lagrange Sol-Tierra (L2), ubicado a cerca de 1,6 millones de kilómetros de nuestro planeta.

Instante del despegue./Foto: cortesía de la NASA

“El viaje fue magnífico. Nos dejó justo donde queríamos estar”, declaró Jackie Townsend, jefa de proyecto del telescopio Roman, en una rueda de prensa posterior al lanzamiento, describiendo el momento como “glorioso”.

El telescopio estableció comunicaciones a través de un satélite de seguimiento y retransmisión de datos de la NASA al inicio del ascenso, a las 7:33 a.m. EDT. En los 30 minutos posteriores a la separación, Roman desplegó su parasol solar —un conjunto de seis paneles que proporciona energía y funciona como escudo térmico—, un componente crítico para mantener los instrumentos a la temperatura adecuada durante el trayecto y las operaciones científicas.

Momento de la separación del telescopio de la última etapa del cohete./Foto: cortesía de la NASA

Cien veces más que el Hubble

La característica más distintiva del telescopio Roman es su extraordinario campo de visión. Mientras que el telescopio espacial Hubble, lanzado en 1990 y que orbita a casi 500 kilómetros sobre la superficie terrestre, captura imágenes detalladas de regiones relativamente pequeñas del cielo, Roman podrá observar un área cien veces mayor en una sola imagen. Esto le permitirá, según la NASA, medir la luz de aproximadamente mil millones de galaxias a lo largo de su vida útil prevista.

El telescopio espacial James Webb, lanzado en 2021 y que también orbita alrededor del Sol a unos 1,6 millones de kilómetros de la Tierra, posee un campo de visión considerablemente más estrecho, aunque con una sensibilidad infrarroja sin precedentes. Roman, por su parte, operará como un “cartógrafo” cósmico, capaz de realizar exploraciones exhaustivas y precisas que complementarán las observaciones detalladas de sus predecesores.

“Roman cambiará nuestra forma de ver el universo”, aseguró Nicky Fox, administradora de la Dirección de Misiones Científicas de la NASA.

Comparación, en algunos aspectos, entre los telescopios Hubble y Roman./ Imagen creada por Gemini

Los misterios de la energía oscura

Uno de los objetivos científicos principales de Roman es investigar la energía oscura y la materia oscura, los dos componentes más enigmáticos y abundantes del universo. Se estima que, en conjunto, constituyen aproximadamente el 95 por ciento de todo lo que existe; sin embargo, su naturaleza sigue siendo un misterio fundamental para la física moderna.

La materia oscura actúa como una especie de “pegamento gravitacional” invisible que mantiene unidas a las galaxias y cúmulos de galaxias, mientras que la energía oscura se comporta como una fuerza repulsiva que impulsa la expansión acelerada del universo. Esta expansión acelerada fue descubierta a finales de la década de 1990 mediante observaciones de supernovas lejanas —un hallazgo que Nancy Grace Roman describió como el descubrimiento más interesante de su carrera—.

La astrónoma Jenifer Millard explicó a la BBC que, gracias al trabajo de telescopios como Roman, los científicos esperan crear “enormes mapas cósmicos” del universo en diversas etapas de su historia. “Serán casi como una cebolla, así que podrás ir develando capa tras capa (…) y ver cómo cambia la distribución de las galaxias a lo largo del tiempo cósmico”, indicó.

“Lo que queremos hacer es utilizar esta distribución para intentar descifrar la materia oscura y la energía oscura, porque sabemos que existen, vemos sus efectos, pero qué son sigue siendo un verdadero misterio”, aseguró Millard.

La estrategia de Roman para abordar este problema combinará tres técnicas de observación principales: el estudio de supernovas tipo Ia como indicadores de distancia, la medición de oscilaciones acústicas de bariones (BAO, por sus siglas en inglés) que dejaron una huella en la distribución de galaxias tras el Big Bang, y el análisis de lentes gravitacionales débiles, donde la materia oscura curva la luz de galaxias distantes.

Una nueva era para los exoplanetas

“¿Por qué nos interesan tanto los exoplanetas? Porque uno de nuestros principales objetivos en la NASA es responder a la pregunta: ‘¿Estamos solos en el universo?'”, afirmó Fox durante la rueda de prensa.

Roman no solo buscará exoplanetas, sino que realizará un censo estadístico completo de los sistemas planetarios de nuestra galaxia. Según las proyecciones de la NASA, el telescopio podría descubrir entre 50.000 y 100.000 nuevos mundos fuera de nuestro sistema solar, muchos de ellos ubicados en la llamada “zona habitable” de sus estrellas, donde las condiciones podrían permitir la existencia de agua líquida en superficie.

Para lograr este objetivo, Roman empleará principalmente la técnica de microlente gravitacional, que aprovecha la curvatura del espacio-tiempo causada por objetos masivos para detectar planetas que de otra manera serían invisibles. Esta técnica es particularmente sensible a planetas de masa similar a la terrestre situados a distancias de sus estrellas comparables a las de Júpiter o Saturno en nuestro sistema solar.

Además, Roman contará con un instrumento revolucionario: un coronógrafo estelar. Este dispositivo puede bloquear la luz de una estrella anfitriona para observar directamente los exoplanetas que la orbitan y los discos de formación planetaria, permitiendo a los científicos estudiar sus atmósferas y determinar su composición química.

“Con Roman, vamos a dar un salto de gigante (…) que nos permitirá observar estos mundos tan distantes y empezar a comprender realmente la atmósfera que los rodea para saber si podrían ser habitables”, sostuvo Fox.

El legado de Nancy Grace Roman

Dra. Nancy Grace Roman, jefa del Departamento de Astronomía de la NASA. La maqueta pequeña, en primer plano, es un Observatorio Solar Orbital Avanzado. La maqueta más pequeña es un Observatorio Astronómico Orbital./Foto: Bettmann/Getty

El nombre del telescopio rinde homenaje a la Dra. Nancy Grace Roman (1925-2018), una figura pionera en la historia de la exploración espacial. Roman fue la primera astrónoma jefa de la NASA en la década de 1960 y la primera mujer en ocupar un puesto ejecutivo en la agencia espacial estadounidense.

Su papel más destacado fue la planificación y defensa del Telescopio Espacial Hubble ante el Congreso de Estados Unidos, un esfuerzo que le valió el apodo de “la madre del Hubble”. Roman trabajó incansablemente para convencer a legisladores y científicos de la importancia de un observatorio espacial que pudiera observar el universo sin la distorsión de la atmósfera terrestre.

La elección de su nombre para este nuevo telescopio es especialmente apropiada, ya que Roman fue una firme defensora de los estudios de campo amplio y la cartografía cósmica, precisamente las capacidades que definirán a este observatorio.

Cooperación internacional y red de comunicaciones

La misión Roman cuenta con una amplia red de colaboración internacional. Cuando el telescopio inicie sus operaciones científicas, la Red del Espacio Cercano de la NASA transmitirá sus datos científicos de alta velocidad, mientras que la Red del Espacio Profundo proporcionará datos de seguimiento cruciales, incluyendo mediciones precisas de distancia y ángulo.

La Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) brindarán apoyo adicional para la descarga de datos a través de sus estaciones terrestres de New Norcia en Australia y Misasa en Japón, respectivamente.

Esta infraestructura de comunicaciones será esencial para manejar el enorme volumen de datos que generará Roman. El telescopio producirá aproximadamente 20 petabytes de datos a lo largo de su misión de cinco años, una cifra que supera con creces la capacidad de procesamiento de las instalaciones terrestres actuales.

Un futuro prometedor

La vida útil inicial de Roman está prevista en cinco años, aunque el objetivo de la NASA es que funcione durante una década completa. Durante ese tiempo, el telescopio llevará a cabo tres grandes exploraciones astronómicas (surveys) y numerosos programas de observación dirigidos por la comunidad científica internacional.

La astrónoma Millard resumió el impacto potencial de la misión: “Lo que queremos hacer es utilizar esta distribución para intentar descifrar la materia oscura y la energía oscura, porque sabemos que existen, vemos sus efectos, pero qué son sigue siendo un verdadero misterio”.

El telescopio Roman no es simplemente un instrumento más en la creciente flota de observatorios espaciales; representa un cambio de paradigma en la forma en que observamos el universo. Mientras Hubble nos mostró la belleza detallada de objetos individuales y Webb nos está revelando las profundidades del cosmos infrarrojo, Roman nos proporcionará la visión panorámica necesaria para comprender la estructura a gran escala del universo y responder a las preguntas más fundamentales sobre su origen, evolución y destino final.


Referencias

1. NASA Science — Roman Space Telescope Post-Launch Updates. “NASA’s Roman Space Telescope Separates from Falcon Heavy Second Stage”. NASA Science Mission Directorate. Disponible en: https://science.nasa.gov/blogs/roman/

2. BBC News Mundo — Goodwin, G.E. (2026). “¿Estamos solos en el universo?: el enigma existencial que quiere resolver la NASA con el ultrapotente telescopio Roman”. Publicado el 30 de agosto de 2026.

3. NASA — Nancy Grace Roman Space Telescope Mission Overview. NASA Goddard Space Flight Center. Disponible en: https://roman.gsfc.nasa.gov/

4. NASA — Roman Space Telescope Instruments: The Wide Field Instrument and Coronagraph. NASA Goddard Space Flight Center, Scientific Instrument Overview.

5. Spergel, D. et al. — Wide-Field InfraRed Survey Telescope-Astrophysics Focused Telescope Assets WFIRST-AFTA Final Report. NASA Science Definition Team (SDT), 2013.

6. Riess, A. G., et al. — “Observational Evidence from Supernovae for an Accelerating Universe and a Cosmological Constant”. The Astronomical Journal, 116(3), 1009–1038 (1998).

7. Perlmutter, S., et al. — “Measurements of Ω and Λ from 42 High-Redshift Supernovae”. The Astrophysical Journal, 517(2), 565–586 (1999).

8. Green, J., et al. — “The Wide Field Infrared Survey Telescope: 2015 Report”. NASA WFIRST-AFTA Science Definition Team (SDT), 2015.

9. NASA — Communications and Navigation: Tracking Roman During Launch and Beyond. Near Space Network and Deep Space Network documentation, NASA Goddard Space Flight Center.

10. European Space Agency (ESA) and Japan Aerospace Exploration Agency (JAXA) — International Collaboration Agreements for Data Relay and Ground Station Support for the Roman Space Telescope Mission. Joint communications documentation, 2024–2026.

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