Foto: Rueters
Tras el anuncio del cierre de la aplicación Sora, la herramienta de OpenAI para generación de videos, comenzaron a salir alertas con respecto al panorama financiero de la compañía. Y esto debido a que su ritmo inversor no se corresponde con un retorno de esa misma inversión. Las pérdidas pueden llevar a OpenAI a una crisis definitiva.
Reportes de enero de 2026 indicaban que documentos internos de OpenAI predecían que las pérdidas de 2026 serían de 14 mil millones de dólares. Esa cifra se hace pública en un contexto donde mantienen una expansión acelerada de su infraestructura de IA.
Sin embargo, esa planificación acaba de sufrir un golpe con el cierre de Sora. OpenAI y Disney habían cerrado un acuerdo pactado en mil millones de dólares.
La tendencia negativa se revertiría hasta el año 2029, año en el que generaría ingresos similares a los de Nvidia (unos cien mil millones de dólares aproximadamente). Se dice que la distribución de ingresos de esos 100 mil millones de dólares es la siguiente:
- Un 50% proviene de ChatGPT
- Un 20% de la venta de modelos de IA a desarrolladores vía API
- Un 20% de “otros productos”, tales como generación de video, búsqueda y nuevos servicios que surjan.
Hasta finales de la década, OpenAI planea invertir 200 mil millones de dólares, dedicando entre un 60 y 80% al entrenamiento y ejecución de modelos de IA. Y espera reducir en 300 millones de dólares anuales el costo de adquirir datos para entrenar a sus IA.
La empresa está apostando a fuertes inversiones en infraestructura y entrenamiento, aunque enfrente pérdidas. Su plan es asegurar una rentabilidad a largo plazo. ¿Podrá OpenAI resistir al menos tres años más de pérdidas sostenidas sin caer en crisis? Eso sin poder predecir los movimientos del sector que pueden jugar a favor o en contra de la estrategia comercial de los creadores de ChatGPT.
En realidad, la empresa de Altman va dando tumbos. Nunca ha tenido muy claro cómo obtener ganancias. Sus planes parecen ser siempre provisionales y sujetos a cambios frecuentes. Ajustar hojas de ruta es normal, más en un sector tan dinámico. Pero en comparativa con sus competidores, reina el caos en OpenAI.
La empresa anunció a fines del año pasado el lanzamiento de un modo para adultos, pensado para llegar a ChatGPT en diciembre. También ha sido puesto en pausa, reporta The Financial Times. Mientras OpenAI aplica la de “el que mucho abarca, poco aprieta” competidores como Anthropic mantienen un objetivo claro de crear soluciones que mejoren la productividad de sus clientes.
Flash del día

Anthropic expuso accidentalmente detalles de lo que denomina su modelo de IA más avanzado hasta la fecha. Un error de configuración en el sistema de gestión de contenidos de la empresa dejó documentos internos accesibles al público.
Uno de esos documentos describe a Mythos, un modelo de lenguaje de alto rendimiento computacional con capacidades de razonamiento y codificación notablemente mejoradas. Anthropic planea implementarlo con cautela, comenzando con los equipos de seguridad empresarial.
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