Inicio / Tecnología / Magnetismo contemporáneo (9): el tratamiento magnético del agua

Magnetismo contemporáneo (9): el tratamiento magnético del agua

Arnaldo González Arias
30 enero 2026 | 0 |

A mediados del siglo pasado aparecieron múltiples reportes alegando que al exponer el agua a campos magnéticos estáticos se reduce la deposición de costras ─ incrustaciones de carbonato de calcio ─ en calderas y tuberías. Las incrustaciones aparecen a causa del bicarbonato soluble Ca(CO3H)2, usualmente presente en el agua natural, que al calentarse e interaccionar con las paredes de las tuberías deja en ellas un depósito de carbonato no soluble.

La primera patente al efecto data de 1946; después aparecieron más patentes y gran cantidad de reportes de todo tipo, artículos en revistas científicas y diversos dispositivos ‘magnetizadores’ comerciales. Sin embargo aun hoy día, en algunos sitios como Wikipedia el procedimiento como un todo se considera pseudociencia, posiblemente porque junto a lo demostrado por vía experimental aparecen promociones sobre falsas propiedades nunca demostradas.

Es fácil perderse entre el maremágnum de mentiras por un lado y reportes científicos poco precisos por el otro; son muchas las variables en juego y no siempre todas ellas se toman en cuenta en las investigaciones. Por ejemplo, puede que no se mencione el material de que están hechas las tuberías, que influye bastante en los resultados, o la composición específica de las sales en el agua tratada, también importante. Esto da pie a muchas contradicciones y controversias en la literatura sobre el tema.

El tratamiento magnético

La figura al inicio muestra el esquema de un montaje convencional de laboratorio para aplicar tratamientos magnéticos, junto a magnetizadores comerciales y el efecto que causa el tratamiento en una tubería. Muchos reportan que el procedimiento sólo funciona con efectividad cuando se aplica al agua en movimiento, no así en reposo.

Para evitar que las líneas de fuerza del campo magnético se concentren dentro de las paredes de la tubería y causen poco efecto en el agua, en la sección donde se aplica el campo es preferible usar segmentos de tubería no magnética, de cobre o plástico. Las tuberías que contienen hierro atenúan el efecto, pero no lo eliminan por completo, y también se pueden utilizar.

En todo caso, se necesitarán imanes más potentes o una mayor variabilidad del campo actuante, pues también se ha reportado que para lograr mejor eficacia es más importante una mayor inhomogeneidad del campo aplicado que su intensidad. También hay reportes de que la eficacia mejora cuando se incrementa la longitud de la sección sometida al campo, y cuando se colocan varios imanes consecutivos con la polaridad alternada, como en el caso A de la figura al inicio.

En el laboratorio, si se desea optimizar el tratamiento para un diámetro particular de tubería o para una composición específica de sales, se recomienda usar una distribución de imanes que proporcione la mayor intensidad e inhomogeneidad posibles, y ajustar la velocidad del agua de acuerdo a esos valores.

Investigaciones

Hay muchas investigaciones sobre el tratamiento magnético con resultados válidos. Por ejemplo, mediante métodos electroquímicos se ha medido la concentración de iones Ca2+ disueltos en el agua a la salida de un dispositivo magnetizador, y si bien hay algunos reportes de la reducción de la concentración de Ca2+, los estudios más rigurosos no encuentran evidencia de que algún dispositivo magnético o electromagnético aplicado a la tubería altere esa concentración.

Diversos autores han comprobado que el contenido de Ca²⁺ y Mg²⁺ (dureza del agua), medido por titulación química, no cambia después de que el agua pasa por uno de estos dispositivos. Es decir, el tratamiento magnético no reduce en absoluto la dureza del agua.

Sin embargo, junto a estos resultados hay reportes de que sí hay cambios en la morfología y reducción de las incrustaciones. La explicación más aceptada es que el tratamiento magnético activa la precipitación del bicarbonato soluble a formar microcristales de aragonita.

El carbonato de calcio puede adoptar dos diferentes estructuras cristalinas de igual composición: calcita y aragonita. La aragonita es más soluble que la calcita, e inestable en condiciones normales de presión y temperatura; al precipitar tiende a formar microcristales en forma de agujas, con estructuras que no se adhieren fácilmente a las superficies. Este polvo microcristalino insoluble permanece en suspensión en el agua; es arrastrado por la corriente, o se sedimenta en los puntos del trayecto donde el agua tiene poca velocidad, pero sin llegar a formar costras duras.

Un reporte del año 2000 de Coey y Cass, en el Journal of Magnetism and Magnetic Materials, muestra microfotografías en las que se aparecen sedimentos de calcita al calentar a 80ºC y evaporar el agua que pasó por la tubería antes del tratamiento magnético. Al aplicar los mismos procedimientos, ahora aplicando el tratamiento, el sedimento es de aragonita.

La eficacia del tratamiento no solo se observa en las nuevas deposiciones de carbonato, también afecta viejas costras formadas con anterioridad. Hay reportes de que éstas desaparecen al cabo de varias semanas tras agregar imanes a la tubería.

Experiencias locales

Quien escribe tuvo la oportunidad de asistir, hace ya algunos años, a una reunión nacional sobre las experiencias de la aplicación del tratamiento magnético en diversos centrales azucareros cubanos. Al menos en un caso, el efecto fue tan intenso que el desprendimiento de las costras obstruyó algunas tuberías, y fue necesario interrumpir la producción para limpiarlas. El tratamiento magnético se ha aplicado con éxito en otras instalaciones como por ejemplo, en la empresa de plásticos Ciegoplast, en Ciego de Ávila.

Por otra parte, no es difícil construir un magnetizador casero para mantener limpias las tuberías en el hogar o en la industria. Imanes adecuados se pueden obtener a partir de bocinas viejas de cualquir equipo de audio desechado, o del interior de discos duros de computadora dañados; estos últimos son más potentes.

Los imanes se acoplan como se pueda a una sección de tubería donde el agua fluya. Puede ser, por ejemplo, a la entrada o salida de una cisterna o de un tanque elevado, preferiblemente de forma asimétrica para crear un mayor gradiente. En la foto, tomada a la entrada de una vivienda, los yugos de acero sirvern para reforzar la intensidad del campo en la región cercana a la tubería, a la vez que sostienen los imanes en posición. La reducción en la formación de costras, principalmente en calentadores y duchas, suele ser notable al cabo de pocas semanas.

Resultados poco confiables

En ocasiones aparecen artículos científicos promisorios sobre una u otra aplicación del tratamiento, pero que nunca llegan a concretarse. Por ejemplo, en 2007 se publicó un artículo en el Environmental and Experimental Botany, Vol. 59, Issue 1, p. 68-75, que reportaba el efecto de los campos magnéticos en la germinación y desarrollo de las etapas tempranas del maíz.

Los autores encontraron que un porcentaje notable de las semillas regadas con agua tratada germinó antes que las de los grupos de control, y que las plantas alcanzaron un mayor desarrollo en las primeras etapas de crecimiento.

Sin embargo, esos resultados no garantizan de manera alguna un incremento posterior de las cosechas. El crecimiento acelerado incluso pudiera ser dañino en vez de benéfico, ocasionando lo que se suele llamar ‘crecer de vicio’, aportando a la larga menos frutos. El artículo tampoco propone un mecanismo que explique los efectos observados.

Junto a los reportes comprobados sobre efectos reales, también suelen aparecer en las revistas técnicas reportes ilusorios sobre supuestos efectos no comprobados, y se echa en el mismo saco lo real junto a lo ficticio. Algunos de esos falsos efectos son el reforzamiento de la resistencia del hormigón, el incremento de la eficiencia de separación por flotación de minerales en procesos industriales o una mejor eficacia de los detergentes al lavar la ropa.

Falsas promociones

Por otra parte, no existe la más mínima evidencia – ni teórica ni experimental ‒ que justifique la publicidad que afirma que el tratamiento magnético aporta al agua propiedades curativas o antisépticas. Los anuncios comerciales poco escrupulosos como el de la figura contribuyen en gran medida a divulgar falacias de este y de otros tipos. Es cierto que el agua contiene iones OH, pero también los correspondientes iones hidronio H3O+ en equilibrio, los cuales simplemente no se mencionan:

2H2O ↔ H3O+ + OH.

En el mismo sitio web también se afirmaba que el tratamiento reducía la irritación de los ojos y la piel en piscinas, que poseía acción desodorizante, disminuía la tensión superficial, estabilizaba la acidez y proporcionaba una sensación más “sedosa” del agua. Solo como último punto se citaba la reducción de las costras e incrustaciones.

Otros afirman que las moléculas de agua se “ordenan” como si fueran los momentos magnéticos de un sólido ferromagnético, lo que resulta en un absurdo por partida doble, ya que el agua es diamagnética; por tanto, es repelida débilmente por un campo magnético y no es posible magnetizarla como si fuera un pedazo de hierro. En la figura, tomada de un sitio WEB contemporáneo, comenzando arriba a la izquierda, las leyendas rezan: el campo magnético rompe ‘agregado’; agua del grifo; agua magnética; moléculas en dirección aleatoria; moléculas en dirección uniforme. Y a la derecha: “solo se necesitan 30 segundos para absorber energía magnética. Magnetice su vida”.

Sin dudas, la energía potencial magnética existe, pero no es similar a la energía almacenada en los enlaces químicos de los alimentos, que se metaboliza y transforma en movimiento muscular y calor en el cuerpo humano mediante procesos bioquímicos. La promoción de la figura es como decir que Ud. se puede alimentar absorbiendo energía potencial gravitatoria: un verdadero disparate y trampa para incautos.

Como comentario adicional, vale la pena añadir que también existen patentes que afirman que el tratamiento magnético mejora la eficiencia de los combustibles. Sin embargo, no aparecen artículos en revistas científicas que avalen esta afirmación, sino sólo resultados anecdóticos. Reportes negativos sí que aparecen, algo que los entusiastas de aplicar el tratamiento magnético a los combustibles prefieren callar. En su lugar se han propuesto experimentos y resultados donde intervienen de manera esencial factores subjetivos, tales como la pericia (y la honradez) de algún chofer específico.


Bibliografía

Federal Technology Alerts, Non-Chemical Technologies for Scale and Hardness Control, Jan 1998, http://xnet.rrc.mb.ca/rcharney/Magnetic%20water%20conditioning.htm

Influence of magnetic field on the aragonite precipitation, Chemical Engineering Science, Volume 62, Issue 7, April (2007), p. 2089-2095.

Tropiezos del magnetismo, https://www.granma.cu/granmad/2008/08/01/nacional/artic01.html

Agua magnetizada, https://es.wikipedia.org/wiki/Agua_magnetizada

Efectos del campo magnético en la dureza total, calor específico y punto de ebullición del agua. http://scielo.sld.cu/pdf/riha/v43n4/1680-0338-riha-43-04-76.pdf

Study of the Magnetic Water Treatment Mechanism, https://essuir.sumdu.edu.ua/bitstream-download/123456789/82622/1/Vaskina_Study_of_the_Magnetic_2020.pdf

A Review: Methodologies Review of Magnetic Water Treatment as Green Approach of Water Pipeline System. http://119.40.116.186/resources/files/Pertanika%20PAPERS/JST%20Vol.%2027%20(1)%20Jan.%202019/15%20JST-1150-2018.pdf

Are magnetic water softeners serious? Why science says no – and what really helps against limescale, https://www.aqua-service.ch/en/blog/magnetic-water-softeners-why-science-says-no/

J. M. D. Coey, Stephen Cass, Magnetic water treatment, J. of Mag. and Mag. Mat., Vol. 209, 1-3, Pages 71-74, (2000)

Sanidad advierte del fraude de la magnetoterapia. ELPAÍS.com, Sociedad. Madrid – 06/04/2011. Accesible en la WEB.

Lo cierto y lo falso en el tratamiento magnético del agua y los combustibles. Rev. Cub. Fis. vol. 25 No. 2B (2008) p.101-105 (review). Accesible en la WEB.

Deja un comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *