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Una vez pasado cierto tiempo, todos los alimentos comienzan a deteriorarse. Conocer las diferentes maneras de conservarlos te ayudará a evitar el desperdicio y tener para otro momento. Además, de diferentes formas de consumirlos. Te proponemos algunas de las que puedes realizar en casa.
Modos de conservación:
1- Deshidratar: Aunque no se utiliza con frecuencia es ideal para conservar frutas, verduras y hierbas frescas. Ponga el producto en un horno a baja temperatura o séquelos al sol. Esto posibilita que el alimento pierda los jugos que provocan la descomposición, lo que retrasa su caducidad. Asimismo, concentra todo su sabor. Guárdalos luego en una bolsa sellada o en un recipiente hermético.
2- Congelar: De los más usados. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que hay alimentos que pierden propiedades, sabor y textura al descongelarse. Existen frutas y verduras, que pueden congelarse frescas, pero lo ideal en el caso de los vegetales es cocerlos antes. Los que van a consumirse cocinados y no crudos soportan bien este método.

3- En azúcar: Se utiliza fundamentalmente para conservar frutas y verduras. En este caso encontramos las mermeladas, confituras, jaleas y frutas en almíbar.
4- En vinagre: Alargan la vida de los ingredientes. Pueden prepararse vegetales encurtidos (zanahorias, cebollas, remolachas…)

5- Escabeche: Es un tipo de adobo. Consiste en cocer un alimento en una mezcla de aceite, vinagre, verduras y especias. Una vez frío se cubre con el adobo y se mantiene durante largo tiempo. Es perfecto para algunos pescados, aves, mariscos…

6- En sal: Hay dos formas fundamentales: salazón y salmuera. La primera se realiza en seco y en la segunda, se mezcla agua con una gran concentración de sal. Se emplea en alimentos crudos. Este método es común para carnes, pescados y quesos.

7- Ahumado: Tras una combustión, el humo incide sobre los alimentos para eliminar los microbios. Sirve para conservar carnes, pescados, embutidos y quesos. Potencia el sabor.

8- A baño maría: Prácticamente cualquier alimento, fresco o preparado puede envasarse en un recipiente cerrado herméticamente mediante una pasteurización casera. Tal como ocurre en los procesos de envasado de mermeladas o dulces caseros. Se sumerge el frasco en agua hirviendo, para eliminar las posibles bacterias que pueda contener.


