La presencialidad y la gestión manual de procesos continúan definiendo buena parte de la rutina administrativa en Cuba, que sigue dependiendo en numerosos casos de la interacción física y la gestión directa en oficinas.
Erradicar esos problemas con el uso de la Transformación Digital (TD) aún es una tarea en desarrollo dentro del país –además de perfeccionar su funcionamiento–, pero se dan pasos para modificar no solo los canales de acceso, sino también la estructura misma de los procesos administrativos.
Según la política para la TD en Cuba, el objetivo general dentro del gobierno digital se centra en “el bienestar ciudadano, así como en mejorar la eficiencia y transparencia de la gestión de gobierno, la administración y los servicios públicos, mediante las tecnologías digitales, el aprovechamiento de datos, de la información y la participación ciudadana”.
Por ello, cuando el 10 de julio de 2025 quedó oficialmente constituido el Centro de Gobierno Digital, adscrito al Consejo de Ministros, con la publicación del Decreto 125 en la edición ordinaria número 63 de la Gaceta Oficial, ya estaban creadas ciertas bases para el desarrollo del e-goverment.
Ese mismo día entró en funcionamiento su principal herramienta de cara a la ciudadanía: la plataforma Soberanía (www.soberania.gob.cu), concebida como portal unificado de información, trámites y servicios del gobierno cubano.
Soberanía nació de Cubagob, una plataforma para integrar soluciones informáticas existentes y nuevas, como la identidad digital del ciudadano, trámites y servicios gubernamentales en línea, el uso de pago y firma digital, entre otros, de acuerdo con el Ministerio de Comunicaciones (Mincom) en la Asamblea Nacional del Poder Popular en 2024.
En aquel momento, en el país ya estaban implementados los trámites del Registro de Estado Civil –vinculados al Ministerio de Justicia–, y los relacionados con el carné de identidad por el Ministerio del Interior (Minint), además de permitir solicitar los servicios de protección social y ofertas de empleo y la existencia de 263 portales digitales de gobierno en Internet, entre órganos, Organismos de la Administración Central del Estado, entidades nacionales, gobiernos provinciales y municipales.
Las ventajas de una ventanilla única
Soberanía se define como una ventanilla única para la gestión digital de trámites administrativos, con el objetivo de reducir desplazamientos, tiempos de espera y esa complejidad burocrática que tanto prevalece en algunos organismos estatales.
La premisa es poner los procesos en función del ciudadano, idea que reafirma Wilfredo González Vidal, coordinador general del proyecto Soberanía.

En un encuentro con la prensa a propósito de los siete primeros meses de Soberanía, el pasado mes de marzo, explicó que la prioridad inicial del sistema está en los trámites y servicios en línea para el ciudadano, en una primera fase de implementación progresiva.
Más que un portal informativo, Soberanía funciona entonces como una infraestructura de integración estatal, con un diseño que responde a la necesidad de conectar organismos e instituciones con el usuario.
En su primera etapa, la plataforma describe un total de 294 trámites y servicios organizados en 18 categorías, que abarcan sectores como Registro Civil, Identidad, Migración y Extranjería, Salud, Educación, Transporte, Vivienda y Finanzas; no obstante, su funcionamiento inicial se concentra en 15 servicios en línea, entre ellos las 12 certificaciones del Registro del Estado Civil y solicitudes de duplicados del carné de identidad, licencia de conducción y circulación de vehículos.
Estos primeros servicios, precisó González Vidal, buscan “evitar el primer desplazamiento del ciudadano hacia las oficinas para solicitar documentos”, priorizando la movilidad de los datos sobre la movilidad física de las personas.
Identidad digital: el núcleo del sistema
Uno de los componentes más relevantes del sistema es el Proveedor de Identidad Digital de la República de Cuba, establecido en el marco del Decreto 215.
Este mecanismo permite la verificación del ciudadano mediante un proceso de autenticación digital que combina registro en línea y validación biométrica a través de la aplicación MiIdentidad, desarrollada por la empresa Datys.
El procedimiento incluye la captura de imagen facial y del carné de identidad, cuya validación se realiza mediante algoritmos de inteligencia artificial y supervisión institucional de la Dirección de Identificación, Inmigración y Extranjería.
“Para poder hacer un trámite en línea no es suficiente tener un usuario registrado. Tienes que certificar la cuenta”, explicó González Vidal.
Este sistema introduce una transformación clave: el ciudadano deja de ser un usuario anónimo de múltiples plataformas y pasa a interactuar mediante una identidad digital única y verificada.

De igual forma, la teniente coronel Agdarys Morales Cordero, jefa del Departamento especializado de la Dirección de Identificación, Inmigración y Extranjería, señaló que el mecanismo de validación se apoya en el carné de identidad de policarbonato, como base principal del proceso de certificación digital.
Este documento, por sus características físicas y de seguridad, permite contrastar la identidad del ciudadano mediante fotografía biométrica y lectura de datos mecanizados, por lo que el sistema no se limita a la imagen facial del usuario, sino que cruza información entre la foto capturada en tiempo real, los datos almacenados en el registro oficial de identidad y la información contenida en la banda de lectura del documento físico.
Como parte del propio desarrollo del sistema se evalúa la incorporación del carné de identidad plastificado —emitido en etapas anteriores— como alternativa de validación, especialmente en la población de mayor edad o con limitaciones de actualización documental.
Interoperabilidad y centralización de datos
Uno de los objetivos estructurales de Soberanía es la interoperabilidad entre instituciones. El sistema busca que organismos estatales compartan información de forma segura, reduciendo duplicidades y evitando que el ciudadano deba presentar los mismos datos en diferentes instancias.
González Vidal refirió que este modelo permite avanzar hacia una administración pública basada en datos, donde la información circula entre instituciones sin intermediación del ciudadano.
La plataforma incorpora, además, funcionalidades de pago digital mediante las aplicaciones de comercio electrónico Transfermóvil y EnZona, lo que permite completar trámites de compra y venta.
Una de las innovaciones más relevantes es la validez legal de los documentos digitales emitidos a través del sistema, asociado con la Resolución 284/2025 del Ministerio de Justicia, la cual establece que los documentos digitales firmados electrónicamente y asociados a registros oficiales tienen plena validez jurídica en el territorio nacional.
Con documentos –que incluyen PIN, código QR, firma digital y número de caso– se elimina la obligatoriedad de impresión y el país refuerza el uso de formatos digitales como soporte oficial; además de que las certificaciones de nacimiento y defunción no vencen, lo que facilita su uso en múltiples trámites.
A siete meses de su implementación, la plataforma ha registrado más de 140 mil visitas, alrededor de 23 mil 549 usuarios registrados y más de 9 662 cuentas certificadas, según datos ofrecidos por González Vidal.
De igual forma, incorpora mecanismos de accesibilidad digital, canales de atención ciudadana y notificaciones multicanal a través de SMS, correo electrónico y plataformas como ToDus. Más, dentro de sus alianzas, la red de Joven Club de Computación y Electrónica actúa como soporte territorial para la certificación de cuentas, especialmente en sectores con menor alfabetización digital.
González Vidal precisó que actualmente se trabaja en el desarrollo de una aplicación móvil para Android, orientada a mejorar la experiencia de usuario en condiciones de conectividad variables y la interacción con los servicios digitales.
De igual forma, la plataforma incorporará la solicitud de tarjeta de menor y el pasaporte para mayores de 18 años, así como las certificaciones que emiten los registros del Minint.
Una transformación en curso
En el campo de las tecnologías de la información, los proyectos más complejos no son los que desarrollan plataformas, sino los que intentan reorganizar sistemas completos y Soberanía pertenece a esa categoría.

Representa una apuesta por redefinir la gestión pública en Cuba desde dos ejes fundamentales: la agilidad en los servicios y la construcción de soberanía tecnológica.
En términos de agilidad, el modelo transita desde el ciudadano que se desplaza y espera, hacia otro donde los procesos se ejecutan en tiempo real, con la información circulando entre instituciones, sin intermediaciones innecesarias.
Pero quizás el elemento más estratégico es el empleo de tecnología propia, mediante el desarrollo el desarrollo nacional de sistemas y procesos automatizados, aunque resta perfeccionar algunos servicios.
“La apuesta es que, a medida que los organismos simplifiquen y digitalicen más procesos internos, Soberanía se convierta en el canal principal para que los cubanos resuelvan sus gestiones, dejando atrás, paso a paso, las largas colas y el papel”, reconoció Gonzáles Vidal.
Por tanto, lo que está en línea –y aún en desarrollo– no es únicamente la modernización de procedimientos, sino la capacidad de sostener un modelo digital autóctono, eficiente y alineado con las necesidades del país.
