A razón de la propuesta que recoge el proyecto de Ley de Organización de la Administración Central del Estado, el cual propone una reestructuración del aparato administrativo cubano, el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente dejaría de existir tal y como lo hemos conocido desde 1994, para dividirse o quizás multiplicarse, según como se enfoque, en Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (al fusionarse con el actual MES) y Ministerio de Medio Ambiente, Hábitat y Vivienda.
La propuesta ha generado un interesante debate en redes sociales y grupos de científicos sobre los pro y en contra, aunque se abordan de manera colateral otros temas como el papel de la Academia de Ciencias de Cuba y su subordinación. Otros elementos, como cuál será el objeto social de cada parte, cómo se imbrica la empresa en esta nueva estructura, tal y como emerge de la recién aprobada Ley General de Ciencia, Tecnología e Innovación, aparecen menos en el debate pero están allí, soterrados.
Juventud Técnica publica algunas de estas opiniones, inéditas o ya aparecidas en redes sociales, con la autorización de sus autores, con el propósito de invitar al debate sobre un asunto que resulta vital para el país, porque sin un sistema de ciencia ágil, funcional y fuerte, no habrá desarrollo posible.
1- Alejandro Palmarola, biólogo, botánico y ambientalista cubano,, presidente de la mipyme estatal La Quinta S.U.R.L
Como científico cubano que ha dedicado 23 años a la investigación y la docencia universitaria, sigo con atención el proceso de transformación institucional en Cuba. Y debo decir, con toda franqueza, que comparto la esencia del cambio: la fusión de las funciones de ciencia y educación superior en un solo organismo es, sencillamente, alinearnos con una tendencia global que tiene sólidas razones de ser.
El CITMA, hay que reconocerlo, hacía tiempo que había perdido la supremacía real en la gestión de la ciencia y la tecnología del país, aunque mantenía un peso innegable en materia ambiental. La ciencia que se produce en Cuba hoy, exceptuando tal vez la estrictamente ambiental, se gesta en un altísimo porciento en las universidades y en centros de alto rendimiento como los de BioCubaFarma. La gestión científica estaba, en los hechos, fragmentada en dos estructuras: el Ministerio de Educación Superior (MES) y el CITMA. Lo he vivido en carne propia: en visitas de ministros y altos funcionarios de educación superior de otras naciones, la contraparte cubana siempre eran tanto del MES como del CITMA. Eso no es una anécdota; es la evidencia de una función partida artificialmente.
A nivel internacional, esta integración no es una excentricidad, es la norma. Basta con navegar un poco para ver los ejemplos. En Alemania, el Ministerio Federal de Educación e Investigación (Bundesministerium für Bildung und Forschung, BMBF) gestiona de forma indivisible la política universitaria y la estrategia científica nacional, desde la investigación básica hasta la innovación aplicada. En Noruega, el Ministerio de Educación e Investigación (Kunnskapsdepartementet) tiene bajo su paraguas tanto las universidades como los consejos de investigación y la política científica. Malasia fusionó en 2004 su Ministerio de Educación con el de Ciencia, creando un macro-ministerio que luego evolucionó, pero siempre bajo la premisa de que el sistema universitario es el corazón de la capacidad científica de una nación. La lista es larga: Suiza (State Secretariat for Education, Research and Innovation), México (Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación), El Salvador (Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología) y muchos otros. En España por ejemplo la creación en 2023 del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades que unificaba las dos carteras fue celebrado por la comunidad científica al ser considerado un reclamo de larga data – “La presidenta de la Conferencia de Rectores y Rectoras, Eva Alcón, agradece que se haya atendido la reclamación de la comunidad universitaria de unificar Universidades y Ciencia bajo un mismo Ministerio –más del 60% de la investigación se realiza en los campus–”
La razón es epistemológica y práctica: no se puede concebir la creación de conocimiento de alto nivel desgajada de la formación doctoral y posdoctoral. El investigador se forma investigando, y la universidad es el ecosistema natural para esa simbiosis.
La transformación propuesta, por tanto, no implica un cataclismo funcional para los que hacemos ciencia cada día (como he leído por ahí); el cambio más notable será, quizás, a nivel de las estructuras burocráticas y los funcionarios ministeriales. Lo cual no es poca cosa si alivia la duplicidad y la lentitud que tanto daño nos hacen. Realmente espero que esta sacudida remueva el inmovilismo y la falta de modernidad y creatividad que aquejan a la gestión científica cubana, salvo contadas excepciones.
En cuanto a la creación de un Ministerio de Ambiente, me parece un acierto y una necesidad. Era un paso lógico. Personalmente, hubiera preferido un nombre más limpio y abarcador, simplemente “Ministerio de Ambiente”, y luego en sus funciones detallar todas las atribuciones transversales que tendrá. Pero eso es cuestión de gustos. Lo sustancial es que se trata de una entidad necesaria y con vocación transversal.
Muchos años hemos hablado de la necesidad de eliminar de una vez la duplicidad de funciones que existía entre la Dirección de Medio Ambiente (DMA) del actual CITMA y la Agencia de Medio Ambiente (AMA), un solapamiento que he presenciado y que ha sido sumamente dañino para la gestión ambiental real, creando confusión, ineficiencia y vacíos de responsabilidad. El retroceso sustancial en la calidad de la gestión del Sistema Nacional de Áreas Protegidas desde la disolución de la función rectora que tenía el CNAP, es un ejemplo de ello.
Ahora bien, hay un punto donde debo manifestar mi inconformidad: la actual subordinación de la Academia de Ciencias de Cuba (ACC). La Academia es, por decreto y por su propia naturaleza fundacional, un órgano libre y asesor de la Presidencia de la República, no una dirección ministerial más. Es la conciencia científica de la nación, que debe mantenerse con la independencia necesaria para ejercer su función consultiva sin las ataduras propias de la cadena de mando ministerial. No encuentro ningún sentido en la creación reiterada de nuevas comisiones asesoras de innovación y ciencia que vienen a suplantar, de facto, el papel que ya tiene la Academia por mandato. Es un despropósito duplicar o diluir una institución que, precisamente por su estatus independiente, es la llamada a ofrecer análisis desprejuiciados y de luz larga sobre el desarrollo científico del país. Espero que sobre este punto aún haya espacio para la reflexión y la rectificación.
2- Dr.C. Biológicas Hiram J. González Alonso, Investigador
La Ciencia y el Medio Ambiente en la propuesta de nuevos Ministerios
Nos han convocado a una nueva propuesta de nuevos Ministerios con el objetivo de eliminar la burocracia y hacer más eficiente la organización de los ministerios, lo cual nos ha provocado muchas dudas e inquietudes.
Esto es improcedente y poco viable porque no se hicieron las consultas indispensables a los actores de base que son los que conocen de primera mano los problemas que más inciden en el desarrollo de su trabajo y porque esto conllevaría a la movilización de recursos financieros, materiales y humanos que el país no está en condiciones de realizar.
Voy a referirme a la creación del Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología y del Ministerio de Medio Ambiente, Hábitat y Vivienda.
En el primer caso todas las funciones se concretan a la formación docente de pregrado y postgrado, programas de educación, doctorados, dirigir y controlar el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación, promover el empleo y desarrollo de nuevas tecnologías. O sea, fundamentalmente atenderán la docencia de la educación superior y el desarrollo de la ciencia y la tecnología.
En el segundo caso tiene como funciones el dirigir y controlar la protección de los recursos naturales y del medio ambiente, la gestión integrada y sostenible de las aguas terrestres, la gestión urbanística y de vivienda., así como el ordenamiento territorial. Ni en la misión ni en las funciones se aclara qué se define por hábitat, el cual debe concebirse como el conjunto de características geográficas en que se desarrolla y coexiste la biodiversidad (flora, hongos y fauna). O sea, se refiere a dirigir y controlar la protección, pero no está claro si controlará las investigaciones sobre Medio Ambiente y Biodiversidad. Priorizan la situación de las aguas y para colmo lo unen al ordenamiento territorial.
A los que llevamos muchos años trabajando en investigaciones sobre medio ambiente y biodiversidad, nos ha impactado que se hayan elaborado las funciones de esta forma
Las investigaciones sobre Medio Ambiente, Biodiversidad (flora, hongos y fauna) y recursos naturales en general, son una prioridad en la mayoría de los países porque cada día es más imprescindible su estudio y explotación racional. Por eso nueve países de América Latina tienen Ministerios de Medio Ambiente y Recursos Naturales, así como en Eurasia y África donde varios lo tienen en sus estructuras gubernamentales. Las Instituciones relacionadas con estas investigaciones responden a estos ministerios. Que además, tienen Programas donde financian proyectos de investigación básica, de desarrollo y aplicadas. Incluso, las universidades aplican proyectos a estos programas como se hace actualmente en el CITMA.
Hay que tener en cuenta que cuando se realizan cambios en el aparato gubernamental y ministerial duran muchos años y si no se hacen adecuadamente, afectarán al desarrollo por mucho tiempo. Por ejemplo, la Academia de Ciencias de Cuba se creó en los años 60 y en 1994 surgió el CITMA que se mantiene hasta ahora. No se debe pensar en la situación actual donde tenemos muchos problemas socioeconómicos muy serios. Se debe pensar en el futuro.
Según se lee en el sitio WEB del CITMA existen varias funciones de este ministerio que no están concebidas en estos nuevos. Quien las asume?
Varios de las instituciones que pertenecen a la Agencia de Medio Ambiente del CITMA y en las diferentes provincias, no están reflejadas en las funciones de ninguno de los dos ministerios.
Además, varios de sus especialistas son expertos de Programas de Biodiversidad donde se elaboran estrategias e informes como el de la COP, además de aprobar proyectos sobre biodiversidad.
Según lo planteado proponemos una reevaluación de la función y misión de los Ministerios, para lo cual sugerimos tener en cuenta:
- 1. Consultar a Consejos Científicos y de Dirección de Instituciones, así como Comité de Expertos que son los que lidian con la realidad de la burocracia y la ineficiencia a diario durante muchos años.
- 2. La misión y funciones sobre medio ambiente y biodiversidad que actualmente tiene el CITMA y varias de sus instituciones
- 3. Definir donde quedarán las instituciones que tienen estas funciones y no han sido contempladas en las funciones de estos ministerios
Si queremos desarrollar nuestro país y poder realizar adecuadamente una explotación racional de nuestros recursos naturales, no queda de otra, que crear un Ministerio de Medio Ambiente poco complejo separado de otras actividades y buscar recursos para el desarrollo de investigaciones básicas, de desarrollo y aplicadas que permitan obtener resultados importantes para la obtención de bienes y servicios.
Este Ministerio controlaría y desarrollaría el proceso de elaboración, ejecución y evaluación de los programas nacionales de investigación científica sobre medio ambiente, biodiversidad, clima y aguas, asesoraría metodológicamente los programas nacionales, sectoriales, territoriales, institucionales y empresariales, así como perfeccionar los métodos de introducción de sus resultados.
La otra variante sería mantener y reestructurar el CITMA, con las funciones mencionadas en el párrafo anterior, eliminando Direcciones y oficinas que se duplican. Por ejemplo, es importante la Agencia de Medio Ambiente, pero ¿para qué tiene que haber una Dirección de medio Ambiente?
A nuestro entender y desde la perspectiva de Medio Ambiente aquí explicada, sería más eficiente no unirlo a aspectos de Vivienda y Ordenamiento Territorial
Solicito que se tengan en cuenta los criterios de los que estamos en Cuba luchando por hacer de nuestra Patria un país que estudia, protege y defiende el Medio Ambiente.
Porque uno de los logros más significativos que ha creado esta Revolución ha sido la formación de profesionales en todas las especialidades, con reconocimientos internacionales. No podemos perder eso y al igual que a la biomedicina, hay que apoyar las investigaciones sobre Medio Ambiente y Biodiversidad si queremos tener un país sostenible.
3-Roberto Pérez Rivero, Director de Programa Naturaleza y Comunidad de la Fundación Antonio Núñez Jiménez de la Naturaleza y el Hombre.
En la mayoría de los países de América Latina hay un Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación que, por supuesto, incluye la educación universitaria y a la academia (lo de superior se lo dejo a la filosofía aunque siempre me ha sonado muy mal. Concentrar estos sectores en un solo espacio es algo muy bueno y posible, que hacia falta que sucediera hace tiempo. Ahora, centros de investigación tienen todos los ministerios y eso no debe cambiar.
En cuanto a lo ambiental, debería concentrarse como Ministerio de Ambiente, Recursos naturales y Cambio climático, no Medio Ambiente, porque lo queremos completo y sano. Entonces ahí deberían caer la Agencia de Medio Ambiente con todos sus centros de investigación y todas las oficinas de recursos naturales , mineros, agrícolas, acuíferos. Porque, hasta cuándo esos ministerios que explotan recursos van a ser juez y parte, diciendo que todo está muy bien. En ese Ministerio de Ambiente deberían quedarse la Dirección de medio ambiente o política ambiental, como se llamó mucho tiempo, y hasta se podría añadir el cuerpo de guardabosques, para darle poder real.
Sobre la investigación hay que tener en cuenta que todo el mundo la hace, y son muchos sectores diferentes. Tenerla toda en el CITMA fue un sesgo grande que enfrentamos por años, donde sufrieron mucho las ciencias sociales, que las defendió el Ministerio de Educación Superior desde Flacso, además de que la medicina, la educación y el deporte estaban totalmente separados del sistema.
Creo que es un buen momento para reorganizar la ciencia, la investigación y la innovación en Cuba, para cortar redundancias indeseables y llenar vacíos . Y concentrar lo ambiental en lo que debió ser, la biodiversidad, los ecosistemas, y los recursos naturales.
