La trigésimo primera Conferencia de las Partes (COP 31) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático será celebrada en la ciudad de Antalya, Turquía del 9 al 20 de noviembre.
La cumbre, que marca un momento clave en el calendario regulatorio global y define el rumbo de los futuros requisitos de cumplimiento corporativo tiene este año una estructura de gobernanza sin precedentes: dos países asumirán la presidencia.
El acuerdo diplomático estableció que Turquía será responsable de acoger físicamente el evento y la Cumbre de Líderes Mundiales, mientras Australia tendrá autoridad exclusiva sobre el proceso formal de negociación, manteniendo los temas de las naciones del Pacífico como centrales.

El objetivo es facilitar la cooperación entre las regiones, reforzar el diálogo multilateral y acelerar el consenso necesario, para impulsar acciones climáticas críticas en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas.
Esta colaboración entre Turquía y Australia constituye un cambio relevante, pues las economías de ambos países han dependido históricamente de la explotación de recursos naturales y de la industria de los combustibles fósiles.
Sin embargo, pese a este acuerdo de distribuir las responsabilidades, algunas naciones insulares del Pacífico temen que sus prioridades no sean abordadas de manera efectiva y haya una acción limitada, al no tener Australia control total de la agenda de la COP 31.

En cuanto a esta decisión de contar con una doble presidencia y la posible afectación que esto pudiera ocasionar a la dinámica negociadora, Frank Téllez Alonso, especialista de la Dirección General de Asuntos Multilaterales y Derecho Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX) dijo a JT:
“Es la primera vez que sucede eso en la historia de las COP: dos países compartiendo la presidencia. No veo que pueda ser algo que diluya la ambición climática de la Conferencia, todo lo contrario.
“La posición de Australia está clara con respecto a incrementar la ambición, es parte de su línea y de su posición histórica de hacer compromisos más fuertes en materia de mitigación, sin el acompañamiento de los necesarios medios de implementación para los países en desarrollo”.
De igual forma, refiere que en “la dinámica entre Turquía y Australia hasta ahora no se percibe ninguna fractura, no hay indicios de que eso vaya a funcionar bien o mal.
“Habría entonces que ver cómo se desenvuelven en el escenario de la COP 31. La presidencia en la COP tiene mucho poder, sobre todo a la hora de tomar decisiones. Hay que observar cómo se combinan esos dos equipos y si las decisiones son lo suficientemente rápidas, para no perder tiempo”.
Aunque, precisa Frank Téllez, esa también pudiera ser una estrategia (demorar la toma de decisiones para perder tiempo), usada a menudo en las negociaciones. “Pero eso solo se verá en el terreno”.
Para el especialista del MINREX, “hasta ahora la presidencia turca se ha centrado en sus prioridades, en las iniciativas promovidas por ellos como parte de la agenda de acción”.
Una agenda que ocurre en paralelo a las negociaciones, “y aprovecha a todas las personas que se reúnen en la COP en función de los objetivos definidos y en cómo implementar lo acordado, aprovechando diferentes visiones de partes interesadas: el sector privado, las ONG, el Gobierno, tratando de llevarlos a todos en común”.
Lo cierto es que este enfoque de doble presidencia será observado cuidadosamente, pues si lograra alinear el liderazgo político, las negociaciones climáticas y las agendas de acción podría ofrecer un modelo para futuras conferencias climáticas.
