Imagen de portada: Vista de la Tierra desde la sonda china Tianwen 2. Cortesía, Administración Nacional Espacial China (CSNA)
La sonda china Tianwen 2 ha completado con éxito la primera fase de su ambiciosa misión. El 4 de julio de 2026, tras un viaje de 400 días y casi mil millones de kilómetros recorridos, la nave se situó a apenas 20 kilómetros del asteroide 469219 Kamo‘oalewa, un diminuto cuasisatélite de la Tierra que ha resultado ser mucho más pequeño de lo que se creía. Con un diámetro de solo 20 metros, este cuerpo se convierte oficialmente en el objeto más reducido jamás visitado por un artefacto humano, un récord que añade emoción y dificultad a una misión ya de por sí histórica.

Un encuentro silencioso y preciso
La Agencia Espacial China ha llevado este acercamiento con un hermetismo característico. Tianwen 2, lanzada el 29 de mayo de 2025 desde Xichang a bordo de un cohete Larga Marcha CZ-3B, comenzó a detectar su objetivo con sus propias cámaras el 6 de junio de 2026. En apenas unos días, la distancia se redujo drásticamente: 30.000 kilómetros el 7 de junio, 2.000 kilómetros el 19 del mismo mes. A partir de ese punto, los datos orbitales obtenidos desde telescopios terrestres resultaban menos precisos que los generados por el sistema de navegación de la propia sonda, por lo que Tianwen 2 pasó a operar de forma completamente autónoma.
El encuentro coincide curiosamente con el sobrevuelo del asteroide 98943 Torifune por parte de la sonda japonesa Hayabusa 2, lo que convierte estos días en una pequeña “edad de oro” para la exploración de cuerpos menores.
Kamo‘oalewa: el pequeño compañero de la Tierra

Descubierto en 2016 por el observatorio Haleakala de Hawái, Kamo‘oalewa es un cuasisatélite, un tipo de asteroide que comparte la órbita de la Tierra alrededor del Sol en una resonancia 1:1. Visto desde nuestro planeta, parece no alejarse nunca demasiado, aunque en realidad gira alrededor del Sol con un periodo de aproximadamente un año y una excentricidad distinta a la terrestre. Es el cuasisatélite más estable y cercano que conocemos, y se estima que puede permanecer en esta configuración orbital durante varios siglos más.
Hasta ahora se pensaba que Kamo‘oalewa medía entre 40 y 100 metros. Las nuevas observaciones, sin embargo, han obligado a revisar esas cifras a la baja. El 1 de julio de 2026 se publicaron resultados del telescopio espacial James Webb (JWST) que le asignaban un diámetro de apenas 20 metros y un eje mayor de unos 30 metros. Para ponerlo en perspectiva, la propia Tianwen 2 con sus paneles solares desplegados tiene una envergadura de unos 15 metros; es decir, la sonda es comparable en tamaño al mundo que pretende estudiar.
La misma investigación del JWST ha aportado otro dato fascinante: Kamo‘oalewa gira sobre sí mismo en solo 27,9 minutos, un periodo de rotación vertiginoso que complicará sin duda las maniobras de aproximación y toma de muestras.
¿Un pedazo de la Luna o un raro asteroide de tipo E?
El origen de Kamo‘oalewa es uno de los grandes alicientes científicos de la misión. Durante años se barajó la posibilidad de que fuera un fragmento de la Luna, arrancado por el impacto que formó el cráter Giordano Bruno en el año 1178. Sin embargo, los datos del James Webb apuntan en otra dirección: el asteroide podría ser de tipo E, una clase poco común que se origina en el cinturón principal interno y que, probablemente, procede del manto de un antiguo asteroide que se fracturó. Los asteroides de tipo E son ricos en minerales como la enstatita y se formaron en un ambiente con muy poco oxígeno, por lo que traer muestras a la Tierra ayudaría a comprender las condiciones que reinaban en el sistema solar primitivo.
Si esta hipótesis se confirma, el retorno de muestras de Kamo‘oalewa adquiriría una relevancia científica comparable al de misiones como OSIRIS-REx (Bennu) o Hayabusa 2 (Ryugu), a pesar de tratarse de un cuerpo mucho más pequeño.
Muestras, retorno a la Tierra y un cometa lejano
Durante las próximas semanas, Tianwen 2 estudiará al detalle la superficie del asteroide. Está previsto que se acerque primero a 3 kilómetros y luego a tan solo 300 metros para identificar el mejor punto de contacto. La recogida de muestras, un desafío técnico de primer orden sobre una roca tan diminuta y rápida, se producirá en los próximos meses.
Una vez completada la recolección, la sonda abandonará Kamo‘oalewa en abril de 2027. La cápsula con las valiosas muestras aterrizará en China el 29 de diciembre de ese mismo año, alrededor de las 09:15 UTC. Pero la misión no terminará ahí. Tianwen 2 continuará viaje hacia el cinturón principal de asteroides para encontrarse con un objetivo mucho más exótico: el asteroide-cometa 133P/Elst-Pizarro, un cuerpo que muestra actividad cometaria pese a residir en el cinturón de asteroides. La cita está prevista para el 24 de enero de 2035, y los datos que se obtengan podrían arrojar luz sobre la difusa frontera entre asteroides y cometas.
China mira al espacio profundo
Tianwen 2 representa un salto cualitativo para el programa espacial chino. No solo se trata de su primera misión de retorno de muestras desde un asteroide, sino que además servirá como banco de pruebas para futuras iniciativas de defensa planetaria. La capacidad de aproximarse y posarse sobre un cuerpo tan pequeño, con una gravedad casi insignificante, es una destreza directamente aplicable a hipotéticas misiones de desviación de asteroides peligrosos.
Todo ello se está haciendo, además, bajo un velo de secretismo poco habitual en misiones civiles. A fecha de hoy, la CNSA no ha publicado ninguna imagen real de la sonda antes de su lanzamiento, y la información sobre la misión ha fluido con cuentagotas. Esta opacidad, que contrasta con la transparencia de otras agencias, no ha impedido que la comunidad científica internacional siga la misión con enorme interés.
En definitiva, Tianwen 2 acaba de abrir un capítulo apasionante. Mientras los ingenieros chinos se preparan para posar suavemente una sonda del tamaño de un autobús sobre una roca que apenas duplica sus dimensiones, el resto del mundo espera impaciente las imágenes, los datos y, dentro de año y medio, las muestras de un pequeño mundo que ha acompañado a la Tierra durante siglos sin que lo supiéramos.
Referencias
• Marín, D. (2026, 6 de julio). La sonda Tianwen 2 llega al asteroide Kamo‘oalewa. Eureka. Recuperado de https://danielmarin.naukas.com/2026/07/06/la-sonda-tianwen-2-llega-al-asteroide-kamooalewa/
• Xinhua (2026, 6 de julio). Tianwen-2 probe arrives at asteroid Kamo‘oalewa. http://www.xinhuanet.com/20260706/eb8cbec6dfc94a0c84a24e6940334f1d/c.html
• CLPDS (Centro de Laboratorio de Planetas y Datos Espaciales). (2026). Información orbital de la misión Tianwen-2. https://clpds.bao.ac.cn/mall/Planet
• Reporte de observación del asteroide 469219 por el Telescopio Espacial James Webb https://arxiv.org/abs/2606.24017#:~:text=Kamo%60oalewa’s%20infrared%20colors%20appear,%5Cpm%200.01%20%5Cmu%20m.
