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Desmontando mitos de la industria petrolera: “El fracking produce terremotos, contamina los acuíferos, produce cáncer…”

Dr. Rafael Tenreyro Perez
03 febrero 2026 | 0 |

El fenómeno de la fracturación hidráulica se conoce desde los primeros años del siglo XX. Cuando se comenzó a perforar con lodos pesados para prevenir los reventones de petróleo o gas, se pudo observar que la presión de la columna de fluido creaba fisuras en las formaciones poco competentes.

Esquema del proceso de fracturación hidráulica.

A mediados del siglo veinte, surgió la idea de utilizarse este hecho para incrementar la permeabilidad y, por ende, la productividad de los pozos petroleros. En Cuba, la fracturación no es una técnica novedosa, se utilizó por primera vez en 1956. Lo que sí es relativamente nuevo es su uso en formaciones compactas, como son las lutitas gasíferas y bituminosas que no entregan el fluido entrampado con métodos tradicionales.

A mediados de los años noventa, se desarrolla una tecnología para poner a producir estas formaciones combinando, entre otras medidas, la perforación horizontal y la fracturación hidráulica.

Luego de innumerables experimentos y continuas innovaciones fue posible generalizarlo a amplias regiones de los Estados Unidos, lo que convirtió a este país en el primer productor mundial de petróleo y de gas por esta vía, amainando así su dependencia del petróleo importado.

A pesar de éxito rotundo, la técnica ha sido centro de una larga controversia entre detractores y defensores. Se le acusa de provocar terremotos, contaminar los acuíferos e incrementar las emisiones de gases de invernadero, entre otros efectos indeseables.

Los terremotos

Para conocer cuan efectiva es la fracturación de la roca productora, en el momento de la operación se instalan sismógrafos en superficie. Luego de millones de operaciones, la magnitud de los temblores medidos a boca de pozo no pasa de 2 grados (los sismos son perceptibles por los seres humanos a partir de 3 grados). Entre millones, solo en tres casos se han registrado sismos de más de 3 grados, el mayor de todos: 3,3 grados.

La contaminación de los acuíferos con gas

Si la fracturación hidráulica se realiza a cientos de metros por debajo de los acuíferos, la probabilidad de contaminación es mínima. El único caso registrado hasta el momento de contaminación es en el estado de Wyoming, donde la fracturación se había hecho a 374 metros, mientas que el acuífero se encontraba a 244 metros de profundidad.

Además, se han dado casos de contaminación cuando los revestimientos y su cementación son defectuosos. Esto último es algo que puede ocurrir y ha ocurrido en los casos de pozos convencionales de petróleo o gas con deficiencias técnicas en la cementación de los revestimientos de acero. Por lo general, los acuíferos son protegidos con al menos dos camisas de acero.

Contaminación de las aguas

Cuando los pozos se ponen en producción devuelven parte del agua inyectada, este fluido puede contener sustancias potencialmente peligrosas. En el caso de un vertimiento ilegal no controlado, estas aguas pueden ir a parar a las fuentes de agua. Esto es un peligro potencial, que es similar al que ocurre durante la operación de cualquier pozo de producción de petróleo o gas.

Acelera el cambio climático

El metano es el hidrocarburo más sencillo (un átomo de carbono y cuatro de hidrogeno) y si se libera a la atmósfera es, ciertamente, un gas de efecto invernadero. Emiten este gas a la atmósfera los lagos; los pantanos y ciénagas; los arrozales, vertederos, balsas de estiércol de creación humana, y los animales. Sin embargo, se ha identificado al dióxido de carbono como el principal causante de este efecto porque está presente en la atmósfera en una cantidad 200 veces superior al metano.

La industria petrolera es otro importante emisor de metano. A diferencia del petróleo, el gas natural es difícilmente almacenable. Por esta razón, en los yacimientos y refinerías se montan sistemas herméticos que permitan su uso posterior o, en el peor de los casos, su combustión segura.

El manejo del gas natural rico en metano es común para cualquier pozo productor, sea o no estimulado por medio del fracking. En el caso de los Estados Unidos, donde se ha realizado la mayor cantidad de operaciones de fracking, se ha observado lo contrario: la introducción masiva de esta técnica ha permitido que ese país haya reducido sus emisiones de gases de efecto invernadero, al pasar de consumidores de carbón mineral a gas natural.

La fracturación hidráulica es objeto de intensas discusiones públicas.

Rechazo social

La fracturación hidráulica es una tecnología innovadora que ha transformado la industria petrolera. Aunque ofrece oportunidades significativas para la diversificación y la seguridad energética, su implementación debe abordarse con un enfoque integral que contemple, tanto los beneficios económicos como sus posibles impactos ambientales y sociales.

Una evaluación cuidadosa y la aplicación de medidas estrictas para mitigar riesgos y garantizar la explotación sostenible de los recursos naturales, permiten una operación totalmente segura. Sin embargo, la tecnología ha sido objeto de numerosas críticas y debates, por lo que, ante la incertidumbre, algunos países han restringido o prohibido su uso.

En la actualidad, desde un mismo emplazamiento, se perforan varios pozos horizontales que abarcan grandes áreas en el subsuelo, disminuyendo el impacto al paisaje.

Con el tiempo la práctica ha mostrado que la tecnología para producir de formaciones compactas no representa grandes peligros para las comunidades y el medio ambiente. No obstante, el malestar y las protestas no han disminuido en muchos países. Las condenas y reprobaciones han ido pasando de ir contra el fracking en sí, para ir contra la desregulación, ya que se ha eximido a las empresas petroleras de cumplir con las legislaciones ambientales.

Operación de fracturación hidráulica. El riesgo de accidente de tránsito es uno de los mayores durante la operación.

En resumen, se puede decir que la fracturación hidráulica es una tecnología que puede impactar positivamente en los volúmenes de producción de petróleo y gas, y aportar recursos a los que de otra forma no se podrían acceder.

Al igual que toda la industria petrolera, el fracking trae aparejados elementos de alto riesgo para el medio ambiente, por lo que tomar todas las precauciones pertinentes reduciría el peligro de cualquier huella negativa.

Al adoptar medidas de mitigación efectivas y avanzar en tecnologías más sostenibles, el fracking puede desempeñar un papel crucial en la transición hacia un sistema energético más diversificado y seguro, minimizando al mismo tiempo su impacto ambiental y social.

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