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La teoría de la deriva continental tuvo un precursor cubano: Fernando Valdés Aguirre

Dr. Rafael Tenreyro Perez
19 febrero 2026 | 0 |

Concepto de deriva continental según Antonio Snider-Pellegrini, geógrafo francés y colaborador de Fernando Valdés Aguirre


A principios del siglo XX, el geofísico alemán Alfred Wegener propuso la teoría de la deriva continental. Para ello se basó, inicialmente, en la forma en que encajaban las costas de África y Sudamérica, separadas por el Atlántico. En el desarrollo de la idea tuvo en consideración la distribución de ciertos cuerpos geológicos y de los fósiles que contenían las formaciones geológicas en ambos continentes.

Finalmente, concluyó que, en un pasado remoto, las masas continentales de la Tierra estuvieron todas unidas en un supercontinente que llamó Pangea, antes de separarse y derivar flotando sobre el manto, como hacen las masas de hielo en la cercanía de los polos.

La teoría fue recibida con gran escepticismo por parte de la mayoría de los geólogos y geofísicos. Entre otros aspectos, se alegaba que no se proponía un mecanismo que explicara este movimiento de las masas. Además, que resultaba difícil para los continentes vencer durante los desplazamientos la colosal fuerza de fricción sobre el manto. La hipótesis fue discutida y en corto tiempo olvidada, luego que el propio Wegener falleciera congelado en Groenlandia, en búsqueda de nueva información.

Pero, cincuenta años después, con la acumulación de nuevas evidencias científicas sobre la geología de los océanos, las tesis de la deriva continental, junto con las de la expansión del fondo oceánico, se convirtieron en el núcleo duro de la teoría de la tectónica de placas.

Según esta, el fenómeno del desplazamiento de la corteza terrestre ha sucedido a lo largo de la historia de la Tierra por miles de millones de años, gracias a la convección de grandes masas de roca en el manto. La corteza no solo es desplazada sin cesar, sino que es generada, profundamente reconfigurada y transformada en sus bordes.

Algunos datos geológicos que apoyan la teoría de la deriva continental.

Después de casi sesenta años de desarrollo teórico, la tectónica de placas es una teoría movilista, con explicaciones de gran consistencia para interpretar los fenómenos geológicos observados. Permitió superar satisfactoriamente las incongruencias que persistían en las viejas interpretaciones fijistas que ofrecían las anteriores teorías geosinclinal y del contraccionismo, en relación con la formación de montañas, océanos, continentes y el volcanismo.

La tectónica de placas describe la litosfera terrestre dividida en varias placas más o menos rígidas, con secciones de corteza continental (más gruesa y menos densa) y oceánica (más fina y densa) que se mueven sobre el manto terrestre. A lo largo de millones de años, los continentes se han movido, separado, colisionado y reconfigurado, formando supercontinentes y fragmentándose nuevamente en continentes individuales.

Cuando las placas se separan, en los bordes se crea una zona de expansión en el fondo del océano, donde emerge material desde el manto terrestre y forma nueva corteza oceánica. Este proceso aleja gradualmente los continentes vecinos y puede dar lugar a la formación de nuevos océanos. Un ejemplo de esto es la cadena montañosa submarina denominada Dorsal Mesoatlántica.

 Cuando dos placas chocan entre sí, una placa puede ser empujada por debajo de la otra, en lo que se conoce como una zona de subducción. Esto da lugar a la formación cadenas de montañas volcánicas. Un ejemplo es la cordillera de Los Andes, donde la placa de Nazca está siendo subducida debajo de la placa Sudamericana.

Durante decenas de años, geólogos, geofísicos y geodesistas han estado aportando nuevos datos e información contribuyendo a la robustez de la teoría de la tectónica de placas. Sin embargo, no todos los fenómenos geológicos e información geofísica se pueden explicar a la luz de esta teoría. Persisten algunas deficiencias y debilidades, a pesar de que sus puntos esenciales parecen ser definitivamente ciencia constituida.

Principales placas tectónicas de la Tierra y su movimiento relativo.

Una de las mayores incertidumbres de la tectónica de placas continúa siendo con el motor capaz de suministrar la energía necesaria para mover estas grandes placas litosféricas. Encontrar una solución adecuada está resultando una tarea compleja, pues la anterior que suponía la existencia de células convectivas no ha sido posible comprobarla en su totalidad.

Una nueva teoría que se le ha denominado la tectónica mantélica se está desarrollando en estos mismos momentos. Según esta, las placas no son arrastradas por ninguna célula infrayacente, sino que se mueven a merced de la gravedad, y su movimiento es causa de, al menos, parte de los flujos de material en el manto.

Dos modelos de convección en el manto: a) patrón clásico de células convectivas y b) imagen moderna de la convección mantélica.

Fernando Valdés y Aguirre, el cubano precursor

Nació el 30 de mayo de 1837, en la Güines. En 1857 se tituló en Ciencias, en la Facultad de Farmacia de la Universidad de La Habana. Tuvo una natural inclinación por las ciencias naturales, publicó su primer artículo en la Revista de La Habana[1] sobre un diente fósil de tiburón del Squalus carcharias Linneo, 1758 (Carcharodon Carcharia), hallado cerca de Colón, provincia de Matanzas.

A inicios de 1856, el joven científico cubano publicó en La Floresta Cubana, un periódico habanero sobre temas de ciencia, arte, moda y teatro, un artículo discutiendo el tema de la separación de los continentes americano y africano. En él señalaba que en pasados periodos geológicos ambos continentes habían estado unidos y que posteriormente se habían separado.[2]

Valdés Aguirre comienza con este artículo una larga discusión sobre la geología histórica de la Isla unida al continente americano. El tema había sido sugerido por Humboldt y con posterioridad fue tratado por diversos científicos en el mismo siglo XIX, como: Fernández de Castro, Rodríguez Ferrer, Valdés Ragues, Almeghino y otros.

Siendo Profesor Suplente de Geografía e Historia en la Universidad de La Habana, en 1858, realizó una estancia en París. Allí conoció la publicación de la obra del geógrafo Antonio Snider-Pellegrini[3], considerado por algunos autores como un antecesor de Wegener. Para asombro de Valdés Aguirre, la hipotesis de Snider-Pellegrini coincidía con su artículo anterior, en el que la Isla de Cuba resultaba ser una pequeña porción de masa terrestre producto de la fragmentación de los continentes.

Valdés Aguirre va a regresar sobre el tema en un libro publicado en París denominado Apuntes para la historia de Cuba primitiva.[4] Aunque en su obra recogía la argumentación geológica de Snider-Pellegrini, prefirió recurrir a las pruebas etnológicas, centrándose en el origen de los indígenas de Cuba.

De regreso en Cuba ocupó el cargo de profesor suplente de Farmacia Experimental y Catedrático auxiliar de la Universidad de La Habana, donde también impartió Historia de la Farmacia y Análisis Químico aplicado a las Ciencias Médicas. Se dedicó por entero a temas relacionados con la farmacéutica y la química.

En 1862 fue admitido como miembro supernumerario de la Real Academia de Ciencias de La Habana, y en julio de 1864 ya era socio numerario, mientras que en agosto le nombran secretario. Dirigió el Instituto de Investigaciones Químicas de La Habana en 1860, en sustitución de Casaseca.

Fervoroso patriota, al iniciarse la Guerra del 68 participa en la compra de armas para la sublevación de Vuelta Abajo y renuncia a su cátedra. El 12 de noviembre de 1868 fue detenido y encarcelado por orden del Capitán General Francisco Lersundi, y después puesto en libertad condicional.

Catalogado como infidente por las autoridades coloniales, su cátedra quedó vacante y sus bienes confiscados; escapa en una goleta el 13 de febrero de 1869. En Nueva York se consagró a la labor patriótica, y con Néstor Ponce de León compartió la dirección del periódico “La Revolución”.

Con su salud muy quebrantada, partió de Nueva York el 11 de abril de 1870 hacia Cayo Hueso. El científico y patriota Fernando Valdés Aguirre falleció el 20 de julio de 1870, tenía solo treinta y tres años.


[1] Valdés Aguirre Fernando, 1855. “Fósiles cubanos”. Revista de la Habana. t. 4. °, pág. 143 y 144. 1855.

[2] Valdés Aguirre, Fernando, 1856.  “Los dos continentes estarían unidos antiguamente por África y América?” La Floresta Cubana 1856

[3] Spiner A. 1858, “La Creation et ses mysteres devoiles …”./ Paris Imp. A. Frank. 1858. 1ª Edition. in 8º 457pag

[4] Valdez Aguirre Fernando, 1859. “Apuntes para la historia de Cuba primitiva”. Paris, Imp. E. Thunot, 1859 En 8º M, 66 ps.

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