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¿Petróleo en La Habana?

Dr. Rafael Tenreyro Perez
15 febrero 2026 | 0 |

Los Jardines de la Tropical en 1911, testigos de una intensa surgencia de gas natural en un pozo perforado para agua.


El navegante gallego Sebastián de Ocampo en la bahía de La Habana, en 1508, utilizó el asfalto natural para reparar sus maltrechas embarcaciones, y esta fue la razón por la que le dio el nombre de Bahía de Carenas.

Pero, este no es el único lugar donde afloró petróleo y gas en el territorio habanero. Los reportes históricos incluyen: perlas de asfalto y fisuras rellenas de chapapote en las canteras de San Lázaro, petróleo en las serpentinitas al este de la ciudad, desde Regla hasta Campo Florido, donde en el siglo XIX se produce el primer petróleo a escala industrial en Cuba. Además, se hizo público su presencia en Cojímar, Alamar, San Miguel del Padrón, las alturas de Bejucal, Santa Maria del Rosario, Cotorro y otros. Algunas de estas manifestaciones tuvieron tremendo impacto en la prensa, como las ocurridas en los Jardines de la Tropical o en la Esquina de Tejas.

Los Jardines de la Tropical

A principios del siglo XX, en 1911, fue de gran resonancia mediática el descubrimiento de petróleo y gas en los Jardines de la Tropical, dada la gran popularidad y celebridad del área recreativa de la cervecería. El pozo, perforado para agua, tuvo manifestaciones de gas a los 198 metros. El golpe de gas natural inflamable ardió por espacio de varios días con un flujo que se estimó en 850 000 pies cúbicos. El gas provino de alguna secuencia reservorio dentro de la Formación Vía Blanca de edad cretácica.

Luego de los estudios, se planificó la perforación de un segundo pozo que se denominó Eloisa, en las cercanías del primero. La información es muy escasa y confusa. Existen indicaciones de que el pozo de la compañía de Gas Natural y Petróleo de La Habana perforó en septiembre de 1916 en un lugar entre la Calzada de Puentes Grandes y la fábrica de cerveza La Tropical. No hay información de los resultados del pozo, todo parece indicar que el pozo resultó seco y que este fracaso dictó el final de la aventura petrolera en las cercanías del rio Almendares.

Al calor de esta noticia se retoma la exploración en la zona de Bacuranao, en Guanabacoa, donde se produjo petróleo en 1862. Los pozos de unos mil pies de profundidad resultaron productores de aceite de calidad. A raíz de este redescubrimiento en plena Primera Guerra Mundial, se formaron decenas de empresas en lo que se conoce como la “fiebre petrolera de 1915”. En la propia zona de Bacuranao, y en decenas de otros sitios en Cuba, se perforaron pozos, todos con resultados negativos. Este boom petrolero concluyó pocos años después con una decepción generalizada y la quiebra de todas las empresas nacidas al calor del mismo.

La esquina de Tejas.

El primero de mayo de 1954 se descubre el yacimiento Jatibonico, como consecuencia del mismo y por varias otras circunstancias favorables se desarrolla una nueva fiebre en la exploración de petróleo en Cuba, que apenas duró tres años.

En el medio de la excitación generalizada alrededor del descubrimiento en Jatibonico, una noticia se extiende como reguero de pólvora por La Habana: ¡Se descubrió petróleo en el Cerro! Nada más y nada menos que en la popular esquina de Tejas, en la intersección entre la calzada del Cerro e Infanta. Esto enciende la imaginación popular: “¡Compadre –exclamaba un ciudadano de la calle–, ya hasta en la esquina de Tejas hay petróleo!”.  El lugar es exactamente la casa señalada con el número 1213 de la calzada del Cerro.

La casa, señalada con el número 1213 de la calzada del Cerro, en cuyo patio, al abrir una fosa Mouras, aparecen emanaciones de gas y rocas saturadas de petróleo.

En 1954, un error en el proyecto de un nuevo edificio resultó en la necesidad de abrir una fosa séptica absorbente con un pozo de alivio. A los cien pies de profundidad se comenzó a sentir olor a hidrocarburos, lo que hizo pensar que se había dañado alguna tubería de gas.

A ciento cincuenta pies se encontró una roca con fracturas saturadas de petróleo y la entrada de gas que, conducido con una manguera, se vio arder con una llama azulada. Muestras de la roca fueron enviadas a un laboratorio y el resultado fue: “Una arenisca fuertemente impregnada de petróleo”.

El emprendedor dueño del terreno presentó ante las autoridades un denuncio minero por un área de 160 mil metros cuadrados. Se solicitó un área de explotación exclusiva medida doscientos metros al norte, sur y cuatrocientos hacia el oeste de la esquina de Tejas.

El espacio llegaba por el sur hasta la antigua Quinta de Dependientes (hoy Hospital Clínico Quirúrgico de 10 de octubre) y hasta el estadio Latinoamericano por el Oeste. En aquellos tiempos, estas eran zonas relativamente menos urbanizadas que las que se ubicaban hacia el Este de la famosa esquina habanera.

El equipo de perforación que se había usado hasta ese momento era demasiado pequeño para el propósito de continuar la perforación, por lo que se trajo entonces uno mayor. Se comienza a perforar con diámetro de 12 pulgadas. La presión del gas fue creciendo a medida que se profundizaba. Visto lo cual se determinó colocar en la abertura una tapa metálica provista de una llave. Por esta es por donde, al abrirla y aplicársele un fósforo, surgía la llama azulada. A esta profundidad, por falta de fondos, se abandona la perforación y se procede a continuar con la construcción del edificio.

En octubre de 1954 los ingenieros Jorge Broderman y Antonio Calvache, del Buro de Minas, visitan el pozo.  El ingeniero Broderman, luego del examen de las rocas, declaró: “Evidentemente, estamos en presencia de gases hidrocarburados. El material atravesado por la perforación contiene sin ninguna duda elementos petrolíferos”.

Las secuencias saturadas encontradas por el pozo aparentemente pertenecen a esta formación, al igual que las que resultaron productoras en los Jardines de la Tropical y en el yacimiento Bacuranao.

Yacimientos habaneros

En el territorio de la capital cubana se han perforado decenas de pozos profundos que han resultado en el descubrimiento de 10 yacimientos. A continuación, un listado de los yacimientos habaneros y la fecha de su descubrimiento:

YacimientoAño de descubrimientoRocas reservorio
Bacuranao (Guanabacoa)1915Serpentinitas
Santa Maria (Habana del Este)1955Serpentinitas y volcánicos
Peñas Altas (Habana del Este1957Volcánicos
Cruz Verde (Guanabacoa)1958Serpentinitas
Guanabo (Habana del Este)1968Volcánicos
Vía Blanca (Habana del Este)1969Sedimentos del Jurásico – Cretácico)
Cojimar (Habana del Este)2007Sedimentos del Jurásico – Cretácico)
Guanabo Norte (Habana del Este)2008Sedimentos del Jurásico – Cretácico)
Habana del Este (Habana del Este)2010Sedimentos del Jurásico – Cretácico)
Bacuranao Norte (Habana del Este)2012Sedimentos del Jurásico – Cretácico)

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