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Precursores (7): la ciencia (¿o el arte?) de espiar

Arnaldo González Arias
19 marzo 2026 | 0 |

El espionaje o la ‘inteligencia’, como también se le conoce, es cualquier actividad asociada a obtener información secreta, confidencial, o restringida. No sólo en el terreno militar; también en lo económico, político o cualquier otra actividad que represente ventajas para quien espía. Se puede realizar en un país extranjero o a nivel nacional, tanto en países hostiles como amistosos, o incluso aliados. Es una práctica necesariamente clandestina, puesto que quien la recibe no la desea. Su prima-hermana, la contrainteligencia, se dedica a tomar medidas para evitar el espionaje, el sabotaje o los atentados al máximo, mediante la adquisición de información sobre países extranjeros, organizaciones de todo tipo, e incluso sobre personas específicas. La internet, las redes sociales y los correos electrónicos son muy útiles para estas actividades, que por otra parte son objeto de estudio en secciones especializadas de los gobiernos o en escuelas militares.

En el pasado se utilizaban técnicas muy disímiles para transmitir la información: tinta invisible, encriptación, microfotografías, mensajes de radio comprimidos y algunas otras, muchas veces combinadas; todas se han ido perfeccionado con el tiempo. Las actividades más recientes de espionaje incluyen tecnologías contemporáneas que se diseñaron para otros fines, tales como el empleo de satélites para obtener información militar/económica, o el uso de las redes sociales para recabar todo tipo de información. La imagen de arriba muestra la foto satelital de una base aérea experimental en China, tomada por los estadounidenses y publicada en la WEB.

La Biblia

El espionaje es una profesión antiquísima. Desde la antigüedad hubo espías entre los mercaderes, comerciantes, diplomáticos, cortesanos, traductores y mensajeros de todo tipo. Viene a la mente una rima muy conocida: traduttore, traditore (traductor, traidor). No había tecnología: en su lugar se usaban ojos, oídos y dinero, aunque también hubo muchos motivados por el deseo de servir a su patria.

La misión principal de estos espías era informar a sus superiores todo lo que ocurría en tierras ajenas, fueran o no enemigas. Espías aparecen ya descritos en las leyendas bíblicas, como los doce que fueron enviados por Moisés a Canaán, y aquellos otros que ocultó la meretriz Rahab, la que vivía junto a los muros de Jericó. También está Dalila, la filistea que ‘corta el cabello’ al gigante Sansón para que pierda su fuerza y la judía Judith, quien logró cortar la cabeza del general Holofernes, que asolaba su tierra.

Desde la antigüedad hasta hoy la historia recoge una inmensa multitud de espías, algunos exitosos, otros capturados y apresados, o condenados a muerte. La cantidad de historias asociadas al espionaje no tiene fin, así como las novelas y filmes dedicados al tema. En lo que sigue sólo se mencionan algunos de los espías más destacados de los últimos tiempos.

El Japón medieval

Aparte de lo que aparece en la Biblia, las primeras referencias documentadas sobre espionaje provienen de Japón. En el siglo XVI la viuda Mochizuki Chiyome, tras la muerte de su esposo samurái, vasallo del señor Takeda Shingen, se dedicó a entrenar y preparar mujeres espías por orden de su señor.

En 1561 fundó un orfanato en el pueblo de Nazu, provincia de Shinano, para educar a niñas huérfanas, aunque también admitía desclasadas y prostitutas. Allí les proporcionaba educación básica y entrenamiento en el ninjutsu, arte marcial japonés del espionaje y la guerrilla.

Además las entrenaba en disfraces, venenos, en el uso ventajoso de su femineidad y en aprender a usar armas que aparentaban ser objetos comunes, tales como abanicos o agujas para el cabello. Sus discípulas podían asumir el papel de cortesanas o geishas, prostitutas, adivinas o empleadas domésticas. Esta división de mujeres espías pasó después a ser conocida como las Kunoichi.

 Para viajar se disfrazaban de monjas budistas, lo que les daba facilidad de movimiento sin levantar sospechas. Una de sus misiones principales era seducir a señores feudales para conseguir información importante o para matarlos, llegando incluso al matrimonio si fuera necesario para cumplir su misión.

Las Kunoichi no deben confundirse con las Onna-bugeisha, miembros de la clase samurái, adiestradas en el uso de las armas para proteger su casa y su familia en tiempos de guerra. Se entrenaban en el uso del arco y flecha y en la naginata, un tipo de lanza de hoja curva.

Fouché

El espía más famoso de la Edad Moderna es sin dudas el ‘insumergible’ Joseph Fouché, Duque de Otranto, al que se le considera fundador del espionaje moderno. De miembro de la Asamblea Nacional en los inicios de la Revolución Francesa pasó a integrar el Comité de Salvación Pública, donde después conspiró contra Robespierre, ‘el incorruptible’.

Tras la caída y ejecución de Robespierre, y la llegada del Directorio, tuvo que esconderse durante tres años por su asociación anterior. No obstante, tras ayudar al gobierno del nuevo Directorio a liquidar laConspiración de los Iguales de Babeuf, fue indultado y pasó a ser jefe de policía en 1799. Mantuvo su cargo después del golpe de estado de Napoleón Bonaparte durante los años 1799-1802 y después en 1804-1811, tras dos años en que fue despedido por Bonaparte y nuevamente repuesto.

Cuando cayó Napoleón contribuyó al retorno de la monarquía, y volvió a salir a flote por unos meses como jefe de policía, pero tuvo que ser enviado como embajador a Sajonia a causa de las protestas de los ultrarealistas.

Finalmente fue destituido de su cargo a causa de una ley que excluía a quienes participaron en la ejecución de Luis XVI, la que Fouché había apoyado.

A la larga, perdió su título de Duque de Otranto, pero nunca fue apresado o condenado, y murió de muerte natural en 1820. Dejó cuatro hijos.

Napoleón escribió de él: ‘Traicionó y sacrificó sin remordimiento a todos sus antiguos camaradas o a sus cómplices. La intriga le era tan necesaria como el alimento. Intrigaba en todo tiempo, en todas partes, de todos modos y con todo tipo de personas. Jamás se descubría cosa alguna en que no se estuviese seguro de encontrarlo implicado en algo; no se ocupaba sino en andar tras otro ¡su manía era querer ser de todo!’

La Mata Hari

Muchas veces los espías se reclutaban entre personas que no eran agentes profesionales, pues era más fácil que pasaran inadvertidos, o que su profesión les diera facilidades al acceso de información.

Ese fue el caso de la holandesa Margaretha Geertruida Zelle, espía alemana durante la primera guerra mundial, más conocida por su nombre artístico Mata Hari. Tras divorciarse y comenzar a trabajar en París como modelo, la falta de recursos económicos la llevó a hacerse pasar por una princesa javanesa ─ país donde había residido junto a su esposo militar ─ y montar espectáculos de striptease en los que se desnudaba casi totalmente.

Bailó con éxito en la Ópera de París, en La Scala de Milán y en salones privados de toda Europa. También se dedicaba a lo que hoy se conoce como ‘escort’ o ‘call girl’: una trabajadora sexual de alto nivel. Prodigaba favores sexuales a altos oficiales y funcionarios franceses para obtener información, que luego pasaba a los alemanes. Fue declarada culpable de espionaje y fusilada en Francia, en octubre de 1917.

A pesar de su fama y de los múltiples contactos que tuvo en las altas esferas, tras su ejecución nadie reclamó su cuerpo, que fue entregado a la escuela de medicina de París para ser usado en las clases de disección.

Josephine Baker

Otra espía famosa, pero de la 2ª Guerra Mundial y que tuvo una suerte muy diferente a la Mata Hari, fue Josephine Baker, que nació en EEUU y se convirtió en una celebridad en Francia.

Al comenzar la 2ª Guerra Mundial, la Baker comenzó a trabajar para la inteligencia francesa; gracias a su fama y encantos lograba sacar información a los militares alemanes, japoneses, e italianos, que invadían el país galo. Entregaba información a sus superiores utilizando partituras en las que escribía entre líneas con tinta invisible. También formó parte de la Cruz Roja.

Cuando Francia fue liberada de los nazis el gobierno le otorgó la Croix de Guerre. Murió en 1975, a los 68 años de edad, tras una vida muy intensa. Casada varias veces, también mantuvo relaciones homosexuales. Llegó a adoptar hasta doce niños, lo que le acarreó grandes problemas económicos. Fue enterrada en Francia con honores militares y tras su muerte un cráter en Venus fue nombrado en su honor.


Bibliografía

Wikipedia. Espionaje. https://es.wikipedia.org/wiki/Espionaje

Counterintelligence – Wikipedia. https://en.wikipedia.org/wiki/Counterintelligence

La Biblia. Números 13:1-14:38; Deuteronomio 1:22-33; Salmo 78:22; Hebreos 3:17-19; Josué 2:1-24; Hebreos 11:31. Libro de Judit. Libro de los Jueces.

Señoras que espiaban y volaban trenes; https://www.traveler.es/viajeros/articulos/historia-mujeres-espias-famosas-mundo/20145.

Ocho mujeres clave en la II Guerra Mundial: princesas, espías y francotiradoras; https://www.elespanol.com/mujer/actualidad/20200509/mujeres-ii-guerra-mundial-princesas-espias-francotiradoras/488451557_0.html.

Las historias de 4 espías famosas a nivel global | Urgentebo; https://urgente.bo/noticia/las-historias-de-4-esp%C3%ADas-famosas-nivel-global.

Jueces 16 LBLA – Sansón y Dalila – Y Sansón fue a – Bible Gateway; https://www.biblegateway.com/passage/?search=Jueces%2016&version=LBLA.

Kunoichi, https://es.wikipedia.org/wiki/Kunoichi?oldid=104749472

Mata-Hari.com: Biografía y fotos de Mata Hari; http://www.mata-hari.com/mata-hari-pictures.html.

La trágica vida de Mata Hari, la espía más famosa de la historia que fue fusilada hace 100 años – BBC News Mundo; https://www.bbc.com/mundo/noticias-41627141.

Wikipedia. Sansón y Dalila (película). https://es.wikipedia.org/wiki/Sansón_y_Dalila_(película_de_1949)

Museo del Prado. Judith. https://www.museodelprado.es/coleccion/obra-de-arte/judit-con-la-cabeza-de-holofernes/0b5d9669-2812-443d-9c85-221cc52ee190.

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