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Precursores (8): en la meteorología

Arnaldo González Arias
22 marzo 2026 | 0 |

La primera mujer reconocida como meteoróloga, Felisa Martín Bravo, se convirtió en tal al ingresar en el Cuerpo Superior de Meteorología en España. También fue la primera doctora en física en ese país. No hay noticias de que alguna otra mujer se hubiera dedicado a la meteorología con anterioridad.

Nacida en San Sebastián en 1898, se licenció en Ciencias Físicas en la Universidad Central de Madrid en 1922. Su tesis doctoral, defendida en 1926, se titula ‘Determinación de la estructura cristalina del óxido de níquel, de cobalto y del sulfuro de plomo’, y se refiere al estudio de la estructura cristalina de esos compuestos mediante la aplicación técnicas de difracción de rayos X.

Tras varias salidas de estudios al extranjero y algunos contratiempos durante la guerra civil española, trabajó hasta la jubilación en la Agencia Estatal de Meteorología, dedicada al estudio de la electricidad en la atmósfera. Llegó a ser Presidenta de la Asociación Meteorológica Española en el período 1973-74. Falleció en Madrid en 1979. Hay una calle en San Sebastián que lleva su nombre, así como una zona verde en el distrito de Carabanchel, en Madrid.

Aristóteles

En realidad, los intentos de predecir el tiempo y los que pudieran llamarse primeros meteorólogos, son muy anteriores. Hay referencias de que en el 650 a.n.e. los babilonios trataban de predecir los cambios en el tiempo sobre la base de la apariencia de las nubes y de fenómenos ópticos en cielo, tales como los halos.

Para el 300 a.n.e. los astrónomos chinos habían desarrollado un calendario que dividía el año en 24 partes o festivales, cada uno de ellas asociado con un diferente estado del tiempo.

En el 340 a.n.e. el filósofo griego Aristóteles escribió el tratado Meteorológica en cuatro volúmenes. Trataba tópicos de astronomía, geografía y química, pero además incluía teorías sobre la formación de la lluvia, el granizo, las nubes, el viento, los rayos, los truenos y los huracanes.

Aunque algunas de sus observaciones fueron muy sagaces, la mayoría de sus suposiciones fueron totalmente erróneas. No obstante, su libro fue considerado durante casi 2000 años como la fuente más ilustrada sobre la materia.

En el siglo XVII los criterios de Aristóteles fueron descartados por completo con el advenimiento del barómetro de Torricelli para medir la presión atmosférica, eltermómetrode Galileo Galilei para determinar la temperatura y el higrómetrode Nicholas Cusa para medir la humedad de la atmósfera. En el barómetro, la ‘galleta’ metálica en su centro está al vacío, y se expande o se contrae según la presión atmosférica disminuye o aumenta. Usualmente una baja presión es sinónimo de mal tiempo.

El barómetro, el termómetro y el higrómetro, junto a otros instrumentos como la veleta y el anemómetro, se hicieron más precisos y manuables durante los siglos XVII y XVIII; sin embargo, las mediciones locales no eran suficientes para hacer predicciones confiables del tiempo.

El primer pronóstico confiable lo publicó en 1861 un periódico inglés. Fue emitido por la novedosa oficina meteorológica que dirigía Robert Fitz Roy, vicealmirante de la Marina Real Británica. El pronóstico, que resultó notablemente exacto, era el siguiente:

Norte: Viento moderado del oeste. Buen tiempo.

Oeste: Moderado del suroeste. Buen tiempo.

Sur: Fresco del oeste. Buen tiempo.

Robert Fitz Roy

En 1854 el vicealmirante de la Marina Británica Robert Fitz Roy, tras su retiro de la vida militar dos años antes, fue nombrado director de lo que sería después la Oficina Británica de Meteorología. En su juventud, como capitán del bergantín The Beagle, había compartido su camarote con Charles Darwin ─ famoso por su libro de 1859, El Origen de las Especies ─ en una expedición que comenzó en 1831, duró casi 5 años y dio la vuelta al mundo.

Fitz Roy había recibido la medalla de oro de la Royal Geographical Society en 1837 por su contribución a las investigaciones científicas; también ejerció como gobernador de Nueva Zelanda desde 1843 hasta 1848. En esa época, de navegación a vela, el trabajo principal de Fitz Roy en la oficina de meteorología consistía en analizar los datos recogidos sobre el viento, durante años, por la flota naval británica.

Con anterioridad hubo personas dedicadas a la observación del tiempo que trataron de hacer predicciones sobre la dirección en que soplaría el viento, pero sin mucho éxito. El mérito de Fitz Roy es que supo aprovechar la reciente invención del telégrafo, a mediados del siglo XIX.

Bajo esta premisa, tuvo la idea de colocar puestos de observación meteorológica a lo largo de las costas británicas, los cuales telegrafiaban a su oficina las lecturas del barómetro, así como información sobre el viento y la temperatura cada mañana. Con estos datos, Fitz Roy fue capaz de predecir el tiempo regularmente con bastante exactitud.

Las predicciones meteorológicas fueron evolucionando con el tiempo hasta llegar a lo que se conoce como ‘predicción numérica del tiempo’, o también como ‘predicción meteorológica numérica’, que junto a los datos meteorológicos utiliza métodos matemáticos para hacer las predicciones.

Lewis F. Richardson

Se considera al inglés Lewis F. Richardson, matemático, físico y meteorólogo como el pionero de las técnicas modernas en la predicción del tiempo. Propuso su modelo de predicción a partir de la resolución de ecuaciones diferenciales en 1922.

El modelo se publicó en su libro Predicción del Tiempo por Procesos Numéricos, mucho antes que estuvieran disponibles computadoras bastante rápidas como para aplicarlo. Su método se hizo realidad en la medida que se desarrolló la informática y aparecieron las primeras computadoras capaces de resolver ecuaciones diferenciales en un tiempo razonable.

En la actualidad, además de la información de barómetros, anemómetros, pluviómetros e higrómetros provenientes de estaciones meteorológicas dispersas en todo el mundo, y transmitidas de forma casi instantánea por los sistemas modernos de comunicación, para su trabajo los meteorólogos cuentan con mediciones satelitales, visibles, infrarrojas, y radares capaces de detectar la humedad atmosférica y la velocidad de los vientos (radar Doppler).

Estos medios han convertido la meteorología actual en una ciencia bastante precisa, aunque sin perder su esencia probabilística, dada la gran la gran cantidad de variables involucradas en la formación del tiempo. La figura muestra mapas meteorológicos contemporáneos, que predicen el tiempo con varios días de antelación.


Bibliografía

Weather Forecasting Through the Ages; https://earthobservatory.nasa.gov/features/WxForecasting/wx2.php.

Weather forecasting, https://en.wikipedia.org/wiki/Weather_forecasting.

Weather forecasting – History of weather forecasting | Britannica; https://www.britannica.com/science/weather-forecasting/History-of-weather-forecasting.

NOAA 200th Foundations: Weather, Ocean, and Climate Prediction; https://celebrating200years.noaa.gov/foundations/numerical_wx_pred/welcome.html.

The Very First Forecast – The Atlantic; https://www.theatlantic.com/technology/archive/2014/11/the-very-first-forecast/382911/.

Weather Forecasting Through the Ages; https://earthobservatory.nasa.gov/features/WxForecasting/wx2.php.

Meteorología, https://es.wikipedia.org/wiki/Meteorológicos_%28Aristóteles%29 y

Aristóteles, https://es.wikipedia.org/wiki/Aristóteles.

Robert Fitz Roy, https://www.biografiasyvidas.com/biografia/f/fitzroy.htm

Lewis F. Richardson, https://www.tiempo.com/noticias/divulgacion/el-sueno-de-richardson.html.

Barógrafo, https://www.divulgameteo.es/ampliab/5/90/El-barografo.html

Barómetro aneroide, https://www.dalvey.com/es/regalos-de-dise-o/barometers. Predicción del tiempo mediante procesos numéricos. https://www.forumauctions.co.uk/index.php?option=com_timed_auction&auction_no=2143&sort_by=lot_no&ipp=10&view=lot_detail&lot_id=65224&Itemid

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