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 Tratamiento oncológico en Holguín: Innovación y resistencia médica frente al bloqueo 

Jorge Fernández Pérez
27 febrero 2026 | 0 |

La actualización tecnológica y la innovación local permiten que el Centro Oncológico de Holguín mantenga la prestación de servicios especializados en condiciones de limitación material./Foto: Juan Pablo Carreras / ACN


El Centro Oncológico Territorial, con sede en el hospital Vladimir Ilich Lenin de la provincia de Holguín, ha sostenido durante 2025 una labor médica y científica de alto impacto, pese a las restricciones materiales derivadas del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de Estados Unidos. 

Este territorio constituye el segundo del país en incidencia de cáncer, con 2 048 nuevos diagnósticos registrados ese año. En tal contexto, el centro ha mantenido sus servicios clínicos y quirúrgicos mediante un modelo de gestión que combina planificación técnica, mantenimiento preventivo y uso racional de los recursos disponibles. 

Según el doctor Pedro Alejandro Escalona Díaz, director del centro desde 2022, cada cirugía realizada responde a una planificación exhaustiva basada en análisis semanales de disponibilidad de insumos, instrumental y condiciones de seguridad.

Durante 2025 se efectuaron 1 891 cirugías oncológicas, cifra que ratifica la capacidad operativa del servicio, a pesar del déficit de materiales e instrumental especializado. 

La demanda asistencial continúa siendo elevada, con más de mil pacientes en lista de espera, lo que ubica a la institución entre las de mayor carga quirúrgica a nivel nacional.

El doctor Escalona precisó que limitaciones tecnológicas, como la ausencia de equipos de cirugía videoendoscópica (por ejemplo, el modelo Trilogy), han restringido la aplicación de técnicas mínimamente invasivas. 

Por su parte, el servicio de quimioterapia, uno de los pilares del tratamiento oncológico, atendió a 14 mil pacientes en 2025. Cada paciente requiere entre ocho y doce bulbos de citostáticos, con un costo promedio que oscila entre diez mil y 15 mil USD por tratamiento, según el tipo de enfermedad. Gracias al sistema nacional de salud, estos tratamientos se ofrecen de forma totalmente gratuita. 

Sin embargo, las restricciones comerciales derivadas del bloqueo afectan directamente la adquisición de medicamentos, materiales gastables y piezas de repuesto, debido a que proveedores internacionales se niegan a comerciar con Cuba o imponen intermediaciones que elevan los costos. Ello también ha limitado los programas de colaboración científica y la capacitación internacional del personal médico. 

En ese contexto, el área de radioterapia logró un avance significativo a partir de la renovación de la fuente de cobalto del equipo principal en agosto de 2024. La inversión, valorada en 16 millones de dólares, fue realizada por el Ministerio de Salud Pública de Cuba (MINSAP) y permitió reducir la lista de espera de 12 a aproximadamente 5 meses. 

La doctora Samanda Liy Marrero, jefa del servicio, informó que en 2025 se irradiaron 20 360 pacientes, incluyendo casos remitidos desde otras provincias orientales. Este resultado se atribuye al fortalecimiento del programa de mantenimiento preventivo, que ha prolongado la vida útil de equipos con más de una década de explotación. 

El servicio de terapia superficial, destinado al tratamiento de tumores cutáneos no melanomas, atendió 6 338 pacientes (378 nuevos diagnósticos) y no registra lista de espera. En contraste, el equipo de Braquiterapia permanece fuera de servicio desde marzo de 2024 por ausencia de piezas específicas y soporte técnico de fábrica, inaccesibles bajo las normas del bloqueo. 

En materia de cifras, durante el pasado año, el centro registró 40 660 consultas externas, lo que representa el 56 por ciento del total de atenciones del hospital Lenin. Además, 5 900 pacientes fueron asistidos en el cuerpo de guardia y otros 14 mil recibieron tratamiento quimioterápico.

A fin de mantener su funcionamiento, la institución ha diseñado estrategias locales de innovación tecnológica, que incluyen la fabricación artesanal de piezas, la adaptación de materiales sustitutivos y la capacitación técnica interna. Esta práctica ha permitido conservar operativos equipos con más de 20 años de explotación y sin acceso a piezas originales. 

El colectivo, integrado por más de 300 profesionales, combina la práctica asistencial con la docencia y la investigación científica, centradas en mejorar la eficacia terapéutica, reducir complicaciones postoperatorias y optimizar el consumo energético de los sistemas electromédicos. 

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