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Un viaje a las estrellas dobles y múltiples

Raidel Sosa Armas
15 abril 2026 | 0 |

Observar el cielo nocturno es una actividad que ha fascinado a la humanidad desde tiempos inmemoriales. Entre las maravillas que se esconden en la bóveda celeste, las estrellas dobles y múltiples son uno de los espectáculos más cautivadores y, a la vez, uno de los secretos mejor guardados para los aficionados a la astronomía. A simple vista, parecen puntos solitarios de luz, pero al observarlas con un telescopio, muchas revelan su verdadera naturaleza: no están solas, sino que forman parte de sistemas en los que dos, tres o más estrellas “bailan” juntas, unidas por la gravedad.

¿Qué son las estrellas dobles y múltiples?

Ubicación del sistema estelar séxtuple épsilon Lyrae. La foto del campo estelar es del autor, pero la vista aumentada de este singular sistema estelar fue tomada del sitio web astroshop.es

Contrario a la imagen de nuestro Sol como una estrella solitaria, la mayoría de las estrellas del universo prefieren la compañía. Se estima que aproximadamente el 85 por ciento de las estrellas se encuentran en sistemas de dos o más astros. Al hablar de estrellas dobles, es crucial hacer una distinción fundamental:

· Dobles Ópticas: Son aquellas que, por casualidad, se alinean en la misma línea de visión desde la Tierra, pero en realidad se encuentran a distancias muy diferentes y no están ligadas gravitacionalmente.

· Dobles Físicas o Binarias: Son verdaderos sistemas en los que las estrellas orbitan alrededor de un centro de masa común debido a su mutua atracción gravitatoria.

El estudio de estos sistemas se divide en varias categorías según el método de detección:

· Binarias Visuales: Son las más espectaculares para el astrónomo aficionado. Sus componentes están lo suficientemente separadas para ser resueltas como dos estrellas distintas mediante un telescopio.

· Binarias Espectroscópicas: Estrellas tan cercanas entre sí que, incluso con los telescopios más potentes, no pueden distinguirse visualmente. Su naturaleza binaria se revela por el desplazamiento Doppler de sus líneas espectrales, que se acercan y alejan periódicamente. Y sí, ha leído bien, estimado lector, ese mismo efecto que explica la variación en el tono audible de un objeto (un tren, por ejemplo) que se acerca y luego se aleja de nosotros, es el mismo que nos permite saber si una estrella se acerca o se aleja. La diferencia radica en que, en el primer caso, las ondas son sonoras y, en el segundo, las ondas son luminosas.

· Binarias Eclipsantes: Estas son un tipo especial de binarias cuyo plano orbital está alineado casi perfectamente con nuestra línea de visión. El resultado es que, desde nuestra perspectiva, las dos estrellas se eclipsan mutuamente en cada órbita, provocando variaciones periódicas en su brillo total.

· Binarias Astrométricas: Se detectan por las pequeñas “oscilaciones” o “tambaleos” que una estrella invisible provoca en la trayectoria aparente de su compañera visible a través del cielo.

Esta clasificación no es excluyente. Un mismo sistema puede ser, por ejemplo, una binaria visual (vemos dos estrellas) y además resultar que una o ambas componentes sean, a su vez, binarias espectroscópicas. Un ejemplo fascinante de esto es Castor (α Geminorum), un sistema que, a simple vista, parece una estrella sencilla pero que en realidad es un complejo sistema séxtuple, compuesto por tres pares de estrellas binarias que interactúan entre sí.

¿Para qué estudiarlas?

Más allá de su belleza visual, las estrellas dobles son laboratorios celestes de incalculable valor científico. Su estudio nos proporciona una de las pocas formas directas de medir un parámetro fundamental en astrofísica: la masa de una estrella. Al observar con precisión la órbita de dos estrellas alrededor de su centro de masa común, los astrónomos pueden aplicar las leyes de Kepler y la ley de Gravitación Universal de Newton para calcular sus masas con una precisión sin precedentes.

Conocer la masa de una estrella es crucial para comprender su ciclo de vida, desde su nacimiento hasta su muerte como enana blanca, estrella de neutrones o agujero negro. Como señala la astrónoma Josefina Ling, se trata del “parámetro importantísimo para el conocimiento de la evolución estelar”.

De Galileo a la interferometría

La historia de la observación de estrellas dobles se remonta a los albores de la astronomía telescópica. El primer descubrimiento documentado se atribuye al monje y astrónomo italiano Benedetto Castelli, quien en 1617 apuntó su telescopio hacia Mizar, en la Osa Mayor, y descubrió que no era una, sino dos estrellas.

Sin embargo, el verdadero padre de la binariedad fue William Herschel. A finales del siglo XVIII, este músico y astrónomo germano-británico comenzó a catalogar sistemáticamente cientos de estrellas dobles con sus potentes telescopios. Su objetivo inicial era medir las paralajes de las estrellas, pero al observar que algunas de ellas cambiaban su orientación mutua con el tiempo, llegó a una conclusión revolucionaria: no se trataba de un efecto de perspectiva, sino de un movimiento orbital real, demostrando así que la fuerza de la gravedad también operaba más allá de los límites del Sistema Solar. En 1802, Herschel acuñó el término “estrellas binarias” para describir estos sistemas físicamente unidos.

Desde entonces, los catálogos no han dejado de crecer. En la actualidad, se conocen más de 130,000 estrellas dobles. La tecnología ha evolucionado desde los telescopios visuales de Herschel hasta la interferometría de muy larga base, una técnica que permite medir separaciones angulares de menos de una milésima de segundo de arco, resolviendo sistemas que hace apenas unas décadas eran imposibles de separar.

Un pasatiempo para todos: La observación de estrellas dobles

Ubicación del par óptico Mizar y Alcor en la constelación de la Osa Mayor. Vean como Mizar se “desdobla” fácilmente en el par físico Mizar A y Mizar B./Foto del autor

Uno de los grandes atractivos de las estrellas dobles es que se encuentran al alcance de cualquier aficionado. No se necesita un gran telescopio ni cielos extremadamente oscuros para disfrutarlas. De hecho, muchos sistemas se pueden resolver con telescopios modestos o incluso con unos buenos prismáticos.

La clave está en conocer la separación angular (distancia aparente entre las dos estrellas, medida en segundos de arco) y la diferencia de magnitud (contraste de brillo) del sistema. Como regla general, el poder de resolución de un telescopio en segundos de arco se puede estimar dividiendo 120 entre el diámetro de su objetivo en milímetros. Por ejemplo, un telescopio de 120 mm de apertura tiene un límite teórico de 1 segundo de arco.

Para el observador visual, existen auténticas joyas repartidas por todo el cielo. Algunas de las más famosas y accesibles son:

· Albireo (β Cygni): Considerada por muchos la más bella del cielo. Sus dos componentes presentan un contraste de color espectacular: una dorada y una azulada.

· Almach (γ Andromedae): Similar a Albireo, ofrece un maravilloso contraste entre una gigante amarillo-dorada y una compañera azulada.

· Mizar y Alcor: La doble clásica en la Osa Mayor. Alcor es visible a simple vista como una compañera tenue de Mizar, y un pequeño telescopio revela que Mizar es, a su vez, una doble.

· 40 Eridani: Un sistema triple cercano que alberga un secreto de ciencia ficción. Su estrella principal, 40 Eridani A, fue popularizada por el creador de Star Trek, Gene Roddenberry, como el “Sol” del planeta Vulcano, el hogar del Sr. Spock. Aunque en 2023 se refutó la existencia de un planeta gigante en ese sistema, la fascinación por la posible “casa de Spock” perdura en la cultura popular y el cielo nocturno.

Recursos y programas para el observador

Para el aficionado que desee profundizar en este fascinante campo, existen excelentes recursos.

El Programa de Certificación de Estrellas Dobles de la Real Sociedad Astronómica de Canadá (RASC) es una iniciativa ideal. Consiste en observar visualmente las 110 parejas de su lista oficial, lo que permite al participante desarrollar habilidades de observación y obtener un certificado acreditativo. Es un programa perfecto para el observador intermedio que busca un reto gratificante.

Para aquellos que deseen contribuir activamente a la ciencia, el Journal of Double Star Observations (JDSO) es una revista electrónica de acceso libre que publica investigaciones de profesionales y, muy especialmente, de astrónomos aficionados de todo el mundo. Los artículos abarcan desde la medición de sistemas poco estudiados hasta el cálculo de nuevas órbitas.

Por último, una lectura muy recomendable es el libro “Double Stars for Small Telescopes” de Sissy Haas, una guía práctica que ofrece descripciones y objetivos de observación adaptados a telescopios pequeños, incluyendo pruebas para determinar el límite de contraste del observador.

¿Comenzarás a observarlas?

Las estrellas dobles y múltiples nos ofrecen una ventana única al universo. Combinan la emoción del descubrimiento personal con la posibilidad de contribuir al conocimiento científico. Son un recordatorio visual de que, incluso en la inmensidad del cosmos, la compañía es más la regla que la excepción.

Con un pequeño telescopio, un poco de paciencia y las guías adecuadas, cualquier persona puede comenzar a desvelar estos secretos y a bailar al ritmo de estas estrellas gemelas. La próxima vez que levante la vista al cielo, recuerde: esas lucecitas titilantes podrían estar ocultando una compañera inseparable.


Referencias

1. Royal Astronomical Society of Canada. (2026). Double and Multiple Stars. En 2026 Observer’s Handbook (pp. 290-291).

2. Agencia SINC. (2014). “El 70% de las estrellas de nuestra galaxia son dobles”.

3. Wikipedia. (s.f.). Estrella binaria.

4. Wikipedia. (s.f.). Estrella múltiple.

5. Astroafición. (2020). Estrellas dobles para aficionados a la astronomía.

6. RASC. (s.f.). Double Stars Observing Program.

7. JDSO. (s.f.). Journal of Double Star Observations.

8. Elmundo.es. (2009). 1790. Herschel: la exploración de la galaxia.

9. Elementos BUAP. (s.f.). Develando el misterio de la formación de las estrellas dobles cercanas.

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