En 2003, el astrónomo británico Martin Rees publicó Our Final Century, un libro que advertía sobre la fragilidad de la civilización moderna frente a riesgos existenciales. Su tesis central era provocadora: la humanidad tenía solo un 50 por ciento de probabilidades de sobrevivir al siglo XXI. Dos décadas después, resulta pertinente evaluar qué tan cerca estamos de sus escenarios.

Predicciones principales de Rees
- – Extinción humana antes de 2100 (50% de probabilidad).
- – Riesgos tecnológicos: IA descontrolada, nanotecnología, experimentos científicos peligrosos.
- – Amenazas biológicas: pandemias naturales o artificiales, bioterrorismo.
- – Cambio climático: industrialización global con efectos irreversibles.
- – Fragilidad de la interconexión global: ciberataques, colapso de infraestructuras críticas.
Eventos reales desde 2003
| Predicción | Evento real | Evaluación |
| Pandemias globales | COVID-19 (2020–2022) | Cumplida parcialmente: mostró vulnerabilidad global. |
| Bioterrorismo | No confirmado | Riesgo latente por biología sintética. |
| Cambio climático | Olas de calor, incendios, deshielos acelerados | Cumplida: crisis climática en curso. |
| IA descontrolada | Avances en IA generativa y dilemas éticos | Cumplida parcialmente: no descontrol, pero sí riesgos. |
| Colapso civilizatorio | Crisis financieras, guerras, ciberataques | Cumplida parcialmente: fragilidad evidente, pero sin colapso total. |
Análisis comparativo
- – Exageración estratégica: La cifra del 50p por ciento fue más un recurso retórico que una estimación científica.
- – Cumplimiento parcial: Varias amenazas se han manifestado, aunque no en su forma terminal.
- – Relevancia actual: Sus advertencias inspiraron instituciones como el Centre for the Study of Existential Risk en Cambridge.
- – Valor pedagógico: Más que profecías, sus escenarios funcionan como advertencias éticas y políticas sobre el uso de la ciencia y la tecnología.
Los vaticinios de Rees no se han cumplido literalmente, pero su diagnóstico sobre la vulnerabilidad de la civilización sigue vigente. La pandemia de COVID-19, la aceleración del cambio climático y los dilemas de la inteligencia artificial confirman que los riesgos existenciales son reales. Más que un profeta, Rees fue un educador del riesgo, y su obra debe leerse como un llamado a la responsabilidad global.
