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COP 31: la electrificación como eje central de la Agenda de Acción Climática

Yanel Blanco Miranda
07 noviembre 2026 | 0 |

De entre los diversos propósitos que integran la Agenda de Acción Climática Global propuesta por la presidencia de la COP 31, a realizarse del 9 al 20 de noviembre próximos, en la cuidad de Antalya, Turquía, la electrificación es considerado de los más importantes.

Esta meta, presentada el pasado junio en la Conferencia sobre el Cambio Climático de Bonn por Murat Kurum, presidente designado de la COP pretende que los países aceleren de forma significativa la transición del uso directo de combustibles fósiles a la electricidad limpia en edificios, transporte e industria.

Durante su intervención, el también ministro de Medio Ambiente, Urbanización y Cambio Climático de Turquía, propuso que ese objetivo colectivo aumente la proporción de la demanda final de energía cubierta por la electricidad hasta un 35 por ciento para 2035 (actualmente el porcentaje ronda el 23 por ciento), y prometió que la presidencia crearía una coalición global para implementar acciones que permitan alcanzarlo.

Según el sitio web de la COP 31, esta decisión está respaldada por análisis realizados por la Agencia Internacional de Energía (AIE) y la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA).

El “Compromiso Mundial de Electrificación 35 por 35” está diseñado para apoyar la implementación del Acuerdo de París y ayudar a mantener al mundo en una senda coherente con la limitación del calentamiento a 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales.

El texto formal presentado el pasado septiembre durante la Semana del Clima en Nueva York, ratifica el acuerdo de los países y las Partes participantes en la COP 31, de “trabajar de forma colaborativa y expedita” para lograr ese objetivo.

Y refiere que para lograr esta ambición colectiva prometen “acelerar la electrificación equitativa en todos los sectores y economías, fortalecer los esfuerzos para movilizar financiamiento, garantizar que la aplicación de este compromiso apoye las transiciones justas y proteja a los trabajadores y a las personas en los sectores y economías afectados”.

Al respecto, Simon Stiell, secretario ejecutivo de ONU Cambio Climático, apuntó en rueda de prensa que las reglas del juego a nivel mundial están cambiando y que “las energías renovables y las baterías ofrecen seguridad energética, estabilidad económica y facturas más bajas para los hogares y las empresas”.

De ahí que para desplegarlas y adoptarlas “a una escala aún mayor, debemos acelerar la electrificación, pues reestructurar la economía global puede acabar con la dependencia mundial del carbón, el petróleo y el gas, reduciendo los costes energéticos y aumentando la seguridad energética.

“Con la tecnología actual es posible lograr un cambio drástico y rápido. El año pasado, las energías renovables superaron al carbón como principal fuente de electricidad del mundo. Algo inimaginable cuando se firmó el Acuerdo de París hace poco más de una década”.

El secretario ejecutivo de ONU Cambio Climático también precisó que “la electrificación impulsará la innovación a medida que más países desarrollen y amplíen sus esfuerzos, dando lugar a nuevas industrias, al tiempo que se ahorran miles de millones en combustibles importados y se crean innumerables puestos de trabajo”.

Relevo climático

La Agenda Climática de la COP 31 contempla, igualmente, otras metas basadas en los seis ejes temáticos presentados por Brasil en su Conferencia de las Partes en 2025: construir ciudades más resilientes y eficientes desde el punto de vista energético y reducir los residuos para lograr el desperdicio cero, entre otras.

Una de las iniciativas clave es “Puente para la Implementación Climática (BRIDGE)”, en colaboración con el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Con la participación, hasta el momento, de cinco países piloto: Etiopía, Fiyi, Indonesia, Pakistán y Uzbekistán, la idea es apoyar estrategias (lideradas por esas mismas naciones) que combinen la financiación climática con proyectos viables y fortalezcan la capacidad nacional para alcanzar los objetivos nacionales de clima y desarrollo.

Por otra parte, el Mecanismo de Financiamiento para la Resiliencia Urbana Sostenible (SURFF), propuesta internacional desarrollada por ILBANK en colaboración con ONU-Hábitat y el Banco Mundial, persigue abordar las brechas en el financiamiento climático urbano que enfrentan los estados al implementar sus Contribuciones Nacionalmente Determinadas (CND) y Planes Nacionales de Acción.

SURFF busca acelerar la inversión intersectorial en resiliencia urbana en países de ingresos bajos y medios, reduciendo la brecha entre la política climática nacional y su implementación.

Esta iniciativa está estructurada en torno a tres pilares: Plataforma Nacional de Ciudades Resilientes, para conectar las prioridades de resiliencia urbana con la preparación, la financiación y el apoyo a la implementación de proyectos; un Centro de Excelencia para Ciudades Resilientes, que transforme esa experiencia en herramientas a utilizar en diferentes naciones; y el Diálogo Internacional sobre Ciudades Resilientes: reunirá a los Estados miembros y socios para compartir buenas prácticas sobre el acceso a la financiación climática y su implementación.




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