Inicio / Debate en vivo: la reestructuración del CITMA / Aurora Pérez:  A favor de la existencia del CITMA

Aurora Pérez:  A favor de la existencia del CITMA

Redacción JT
21 julio 2026 | 3 |

Por Dra. Aurora Pérez, Investigadora Titular, Departamento de Física Teórica ICIMAF


La ciencia, la tecnología, la innovación y la sostenibilidad ambiental son pilares estratégicos para el desarrollo de cualquier nación. En el contexto internacional actual, la tendencia global es el fortalecimiento —y no la disolución— de las estructuras institucionales encargadas de dirigir la política científica y climática.

El Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) ha acumulado deficiencias difíciles de ignorar. Es evidente que el organismo requiere una modernización profunda. Sin embargo, los problemas de funcionamiento no justifican la eliminación de la autoridad rectora del sector; en la práctica internacional, los sistemas científicos se optimizan mediante reformas de gestión, no mediante la desaparición de su institucionalidad.

1. El Riesgo de la Fusión con la Educación Superior (MES)

La propuesta de absorber la Ciencia y la Tecnología dentro del Ministerio de Educación Superior (MES) presenta riesgos estructurales graves para el país:

  • Conflicto de prioridades: La misión principal del MES es la gestión docente, académica y la formación universitaria. Al ser un sector que consume una enorme cantidad de recursos y atención política, la política científica correría el riesgo latente de quedar relegada a un segundo plano.
  • El ecosistema científico cubano va más allá de las aulas: A diferencia de algunos modelos europeos donde la investigación ocurre casi exclusivamente en las universidades, en Cuba la producción científica tiene un carácter mixto. Coexisten las universidades con la red de institutos del CITMA y los centros de alta tecnología de sectores productivos (como BioCubaFarma). La ciencia cubana necesita una autoridad neutral y especializada que articule a todos los actores por igual, no una sección subordinada a la estructura universitaria.

2. Los Institutos Científicos del CITMA como Fortaleza

El CITMA no es un ente puramente burocrático; coordina una red vital de institutos de investigación a través de agencias especializadas (como la Agencia de Medio Ambiente o la de Energía Nuclear y Tecnologías de Avanzada). Organismos como el Instituto de Cibernética Matemática y Física (ICIMAF), el Centro de Investigaciones y Tecnologías de Avanzadas (CEADEN) el Instituto de Meteorología, el de Ecología y Sistemática, el Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas, el Instituto de Literatura y Lingüística entre otros muchos requieren una rectoría que entienda sus propias dinámicas y los procesos específicos que cada disciplina entraña.

Someter a estos institutos a prioridades ajenas a su naturaleza reduciría drásticamente la coherencia y la capacidad de respuesta del Sistema Nacional de Ciencia.

3. La Simbiosis Ciencia-Medio Ambiente frente al Peligro de “Hábitat y Vivienda”

Aunque a nivel global existen variantes, la unificación de la Ciencia con el Medio Ambiente en el CITMA ha permitido abordar con rigor científico temáticas transversales como la transición energética, la economía circular y el cambio climático (expresado en la “Tarea Vida”). 

Separar la gestión ambiental para unirla a “Hábitat y Vivienda” es un error conceptual de gobernanza. La protección del medio ambiente y la resiliencia climática perderían su carácter científico y transversal, quedando reducidas a un rol fiscalizador o de simple trámite de licencias de construcción y ordenamiento urbano. El medio ambiente debe ser guiado por la evidencia científica, no por las urgencias de la infraestructura física.

4. Inoportunidad Contextual e Inestabilidad Institucional

El momento socioeconómico actual de Cuba no es propicio para una reforma administrativa de esta envergadura. Los centros de investigación operan hoy en condiciones de supervivencia, enfocados en preservar su capital humano y sostener sus capacidades básicas.

Una reorganización de esta magnitud implicaría un desgaste masivo en:

  • – Rediseño de estructuras, adecuaciones de sistemas y reasignaciones presupuestarias.
  • – Actualización legal de convenios internacionales y control financiero.

Desviar la energía institucional hacia la burocracia de una fusión paralizaría el sector en el peor momento posible. Además, la ciencia depende de relaciones de confianza a largo plazo con agencias e instituciones extranjeras. La inestabilidad en la gobernanza proyecta incertidumbre y debilita la atracción de fondos internacionales.

Conclusiones

La eventual desaparición del CITMA no es un simple cambio de nombres,  es la desarticulación de un modelo de gobernanza construido durante décadas.

Países referentes de la región con modelos complejos, como Brasil (a través de su Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y su red de institutos nacionales), demuestran que la especialización institucional es la clave del éxito. En las circunstancias actuales de Cuba, preservar y fortalecer al CITMA es la alternativa más viable para garantizar la continuidad, la soberanía científica y la resiliencia ambiental de la nación.

Deja un comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Comentarios

    Eric Modesto Escobar Pérez 21/07/2026

    Muy acertada su opinión, clara y muy objetiva para los momentos actuales en qué estamos enfrascados en el pais. Se le olvidó un centro de investigación, centro de profesionales agnegados y de alta experiencia como el CENAIS, Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas.

    Moisés Luciano 21/07/2026

    Excelente opinión

    Rene Páez Berenguer 21/07/2026

    Creo que en esta decisión trascendental inciden factores y problemas que el Citma no supo resolver o articular apropiadamente. Su propia evolución estructural y la descentralización de funciones de instituciones y centros vitales y la concentración en la gestión institucional no siempre sobre bases científicas incide en la falsa percepción de que ha sido un Ministerio poco productivo en términos económicos. Y aunque ciertamente el Citma nunca dispuso de indicadores que demostraran el impacto de la ciencia y la innovación en términos de incremento del PIB y que por otra parte no ejerció su función de contraparte y evaluador riguroso de la información provista por otros Ministerios esos desaciertos pueden corregirse con relativa facilidad. Recordemos que el valor de la ciencia radica en cuestionarlo todo, identificar problemas y sus causas y proponer soluciones en todo el espectro posible: óptimas, mediocres y paliativas. No basta con declarar el crecimiento de la innovación, resaltar la experticia intelectual de nuestros científicos o asumir ingenuamente que contar con leyes, Programas y algunos pocos proyectos exitosos significaba un avance del sector. El Citma debió alertar y cuestionar los ficticios avances en indicadores como por ejemplo la soberanía alimentaria, el desarrollo de la Educación, el crecimiento anual del área boscosa del país, por solo mencionar tres botones de muestra que no soportan ni siquiera el escrutinio de una evaluación empírica. Creo que aunque el reordenamiento organizacional parece ser una decisión irrevocable las estructuras y procesos vinculados a la gestión de la C,T I y MA deberán ser revisadas para que puedan articularse de manera sinérgica con el nuevo modelo económico a instaurar. La Gestión de la información científica y tecnológica, la propiedad intelectual y la normalización son asignaturas que quedaron a la zaga luego de la desarticulación de la Agencia de Información para el Desarrollo.