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El “presupuesto” energético de la Tierra se inclina

Raidel Sosa Armas
29 abril 2026 | 0 |

Imagina que la Tierra es una gigantesca empresa con un sistema de contabilidad energética. Cada día, el Sol deposita una cantidad fija de energía en forma de luz. Nuestro planeta, para mantener su temperatura estable, debe devolver al espacio exactamente la misma cantidad. A esta contabilidad le llamamos “presupuesto” de radiación terrestre y, al igual que en nuestras finanzas personales, un desbalance prolongado tiene consecuencias.

Durante décadas, los científicos asumieron que ambos hemisferios, norte y sur, reflejaban prácticamente la misma cantidad de luz solar. Esto era desconcertante: el norte tiene más tierra, ciudades y contaminación —elementos que deberían reflejar más luz—, mientras el sur está dominado por océanos oscuros que la absorben. Sin embargo, las observaciones satelitales mostraban una simetría casi perfecta. Algo compensaba esas diferencias, y durante años se pensó que era una propiedad fundamental de nuestro clima.

El desequilibrio de radiación entre las latitudes bajas y altas se compensa con el calor transportado desde el ecuador hasta los polos por la atmósfera y los océanos. De este modo, el patrón regional de radiación neta impulsa las circulaciones atmosféricas y oceánicas

Un nuevo estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) y liderado por Norman Loeb del Centro de Investigación Langley de la NASA, acaba de demostrar que esa simetría se está rompiendo.

Analizando 24 años de datos del sistema satelital CERES (Clouds and the Earth’s Radiant Energy System), los investigadores hallaron que el hemisferio norte se está oscureciendo más rápido que el sur; es decir, está absorbiendo más energía solar de la que refleja.

En términos del presupuesto energético, la diferencia es de 0,34 watt por metro cuadrado por década. Parece una cifra minúscula, pero multiplicada por la superficie de medio planeta, representa una inyección extra de calor con efectos acumulativos que ya preocupan a los climatólogos.

¿Qué está provocando este oscurecimiento desigual? El estudio aplicó una técnica que permite separar la influencia de distintos factores y encontró tres grandes responsables.

Primero, la disminución de aerosoles. Los aerosoles son pequeñas partículas suspendidas en la atmósfera, provenientes de la contaminación industrial, que actúan como espejos reflejando la luz solar de vuelta al espacio. En las últimas décadas, las regulaciones ambientales en Estados Unidos, Europa y China han reducido drásticamente esas emisiones. La limpieza del aire es una excelente noticia para la salud, pero tiene un efecto secundario: al haber menos partículas reflectantes, el hemisferio norte absorbe más radiación.

Segundo, la pérdida de albedo superficial. El albedo es la capacidad de una superficie para reflejar la luz. La nieve y el hielo, con su color blanco, son los mejores reflectores naturales. El calentamiento global está derritiendo el hielo marino del Ártico y reduciendo la capa de nieve en latitudes norteñas, dejando al descubierto suelos y océanos más oscuros que atrapan más calor.

Tercero, el aumento del vapor de agua. Una atmósfera más cálida retiene más humedad. El vapor de agua, a diferencia de los aerosoles, no refleja la luz solar, sino que la absorbe, contribuyendo directamente al oscurecimiento del norte, un hemisferio que se está calentando a un ritmo más acelerado.

¡Una ola de calor extrema está azotando actualmente a la India y Paquistán, con temperaturas que han llegado hasta los 48 grados Celsius!

Uno de los hallazgos más intrigantes del estudio es lo que no ha cambiado: la cobertura de nubes. Las nubes juegan un doble papel: las bajas y densas reflejan la luz solar (efecto enfriador), mientras que las altas y delgadas atrapan el calor (efecto invernadero). Durante años, algunos científicos postularon que las nubes actuaban como un termostato natural, compensando cualquier desequilibrio hemisférico.

Pero los datos del CERES muestran que, en el periodo estudiado, los cambios en la nubosidad han sido pequeños y no han logrado contrarrestar el oscurecimiento del norte. Esto desafía la hipótesis de que las nubes son un mecanismo regulador automático y plantea preguntas urgentes: si la cobertura nubosa no restaura la simetría, ¿cómo responderá la circulación atmosférica y oceánica en el futuro?

Diversos sensores han sido instalados en satélites, con órbitas polar y geoestacionaria, que abarcan toda la superficie de la Tierra.

Las implicaciones van más allá de una mera curiosidad científica. La diferencia en la absorción de energía entre hemisferios es uno de los motores que impulsan las corrientes marinas y los vientos globales, los cuales redistribuyen el calor por todo el planeta. Si el norte se oscurece persistentemente, este desequilibrio podría alterar patrones de lluvia, intensificar sequías en algunas regiones o modificar la trayectoria de tormentas.

Como señala el artículo de PNAS, “la asimetría hemisférica en la radiación está vinculada con la circulación general atmósfera-océano”. Ya se han visto algunas señales: entre 2020 y 2024, el hemisferio norte absorbió 0,54 W/m² más que el sur, un valor que duplica la diferencia observada a principios de siglo.

La mayor parte de este incremento se concentró en la franja subtropical, entre los 20° y 42° de latitud norte, una región densamente poblada donde viven miles de millones de personas.

El investigador principal, Norman Loeb, resume la situación con cautela: “No sabemos si la circulación general se ajustará para producir una distribución de nubes que restaure la simetría en el albedo. Es una pregunta abierta con importantes implicaciones para el clima futuro”.

En otras palabras, la Tierra podría tener mecanismos de compensación que aún no comprendemos del todo, pero también podría estar entrando en un nuevo estado de desequilibrio cuyas consecuencias apenas empezamos a vislumbrar.

Este estudio nos recuerda que el clima terrestre no es un sistema estático, sino una compleja danza de interacciones entre la radiación solar, la composición atmosférica, las superficies reflectantes y los océanos.

Durante el siglo XX, la contaminación industrial enmascaró parte del calentamiento global al aumentar el albedo. Hoy, al limpiar el aire, estamos revelando la magnitud real del efecto invernadero. La paradoja es evidente: reducir la polución es imperativo para la salud humana y los ecosistemas, pero al hacerlo sin una disminución igualmente drástica de los gases de efecto invernadero, el planeta absorbe aún más calor.

El desafío, como siempre, es encontrar el equilibrio, no solo en los presupuestos energéticos, sino también en las decisiones que tomamos como civilización.


Referencias

Loeb, N. G., Thorsen, T. J., Kato, S., Rose, F. G., Hodnebrog, Ø., & Myhre, G. (2025). Emerging hemispheric asymmetry of Earth’s radiation. Proceedings of the National Academy of Sciences, 122(40), e2511595122. https://doi.org/10.1073/pnas.2511595122[reference:9]

Eos. (2025, 23 de octubre). New Satellite Data Reveal a Shift in Earth’s Once-Balanced Energy System. Eos. https://eos.org/articles/new-satellite-data-reveal-a-shift-in-earths-once-balanced-energy-system[reference:10]

Popular Mechanics. (2025, 9 de octubre). The Earth Is Getting Darker. That’s Not Good News. Popular Mechanics. https://www.popularmechanics.com/science/a68886478/earth-is-getting-darker/[reference:11]

Infobae. (2025, 2 de octubre). Un estudio de la NASA afirma que la Tierra se volvió más oscura en el hemisferio norte. Infobae. https://www.infobae.com/america/ciencia-america/2025/10/02/un-estudio-de-la-nasa-afirma-que-la-tierra-se-volvio-mas-oscura-en-el-hemisferio-norte/[reference:12]

El País. (2025, 29 de septiembre). La Tierra pierde su equilibrio: el norte del planeta se está oscureciendo. El País. https://elpais.com/ciencia/2025-09-29/la-tierra-pierde-su-equilibrio-el-norte-del-planeta-se-esta-oscureciendo.html[reference:13]

PubMed. (2025). Emerging hemispheric asymmetry of Earth’s radiation. PubMed. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41021814/[reference:14]

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