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Laboratorio de Fotovoltaica de la UH: ciencia con impacto humano

Redacción JT
08 octubre 2026 | 0 |

Foto: cortesía de la entrevistada


El Laboratorio de Fotovoltaica de la Universidad de La Habana acaba de recoger el Premio a la Excelencia Energética 2026 en la categoría de Educación, otorgado por la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE).

Aunque son muchas las veces que la Dra.C Lídice Vaillant, directora del Laboratorio ha conversado con Juventud Técnica, esta ocasión representa un momento especial porque hemos vivido de muy cerca la pasión, capacidad de trabajo y rigor con que el equipo que ella lidera realiza.

—¿Qué representa para el Laboratorio de Fotovoltaica de la Universidad de La Habana recibir este Premio a la Excelencia Energética 2026 de la OLACDE en la categoría de Educación y qué elementos del trabajo fueron determinantes para obtener este reconocimiento?

— La propuesta presentada llevó por título “Laboratorio de Fotovoltaica, un espacio de innovación en función de la transición energética en Cuba”. La OLACDE, desempeña un notable trabajo para la integración y la transición energética en nuestra región geográfica y ha tenido un gran impacto en el fortalecimiento de capacidades y de redes de trabajo, en la sistematización de los datos y la información, así como ha también impulsado iniciativas transformadoras, incluyendo el rol de la Academia, de los jóvenes y de las mujeres, o sea, teniendo en cuenta la transición energética justa e inclusiva.

“Por este desempeño abarcador y el impacto que logran, admiramos el trabajo de OLACDE y representa para nosotros un gran reconocimiento este premio. Es importante añadir que estamos recibiendo este galardón en circunstancias muy difíciles para nuestro país y somos conscientes de que hay mucho trabajo por hacer y de que cualquier reconocimiento, por justo y merecido que sea, debe ponderarse a nuestra realidad y a la visión de todos y todas del trabajo que hacemos. Lo que quiero decir es que estamos felices de haber sido reconocidos por OLACDE pero simultáneamente tenemos claro que hay mucho por hacer y que nuestro compromiso y nuestro deber de tener impacto se acrecenta.

“Lo que pensamos que ha sido determinante para recibir este premio es el trabajo sistemático desarrollado para convertir el Laboratorio no solo en un centro de investigación y desarrollo, sino además en un espacio capaz de interconectar a las personas, a las entidades, a las diversas profesionales y especialidades y construir, con herramientas de gestión de innovación, ese puente necesario para transferir (y recibir de los demás) los resultados obtenidos y el conocimiento generado.

“En agosto del año pasado tuvimos un ejemplo que ilustra esto ya que que celebramos, de la mano de nuestro Ministerio de Energías y MInas (MINEM) y la propia OLACDE un diálogo de alto nivel para países de Centroamérica y el Caribe, seguido de un entrenamiento especializado en fotovoltaica. Durante el último día de este entrenamiento se realizó la inauguración oficial del Laboratorio de Fotovoltaica como Centro STAR de la Alianza Solar Internacional (ISA). Entonces, conseguimos ser el epicentro de un espacio de diálogo sobre políticas públicas regionales para la transición energética, a la par que desarrollamos competencias técnicas en funcionarios públicos y demostramos nuestra capacidad de alianzas internas y el alcance regional ante la ISA”

La Dra. Lídice Vaillant insiste que el reconocimiento tiene sostén esencial en el componente humano, en las personas que formaron o forman parte del Laboratorio.

“Nuestro equipo de trabajo es el corazón del Laboratorio. También reconocemos el trabajo de la Fundación UH, siempre un paradigma en la creación de una cultura de innovación profunda, que ha redimensionado la manera en que la Universidad de La Habana trabaja estos temas. Agradecemos al Instituto de Ciencia y Tecnología de Materiales y a la Facultad de Física, a nuestra Rectora que siempre ha tenido presente los retos que enfrentamos, al MINEM y a la UNE, por el trabajo desplegado y a muchos sectores productivos y de organización con los que trabajamos de conjunto. Es importante reconocer además el rol que ha tenido la cooperación internacional en el soporte y la expansión de nuestras capacidades. A todos los equipos de trabajo en proyectos internacionales, a las agencias de cooperación, a los y las aliadas en estos complejos procesos, muchas gracias también”.

— ¿Cómo se traduce el trabajo del Laboratorio en aplicaciones concretas para el país, particularmente en un contexto que demanda mayor eficiencia energética y el aprovechamiento de fuentes renovables?

— Quizás la contribución más importante del Laboratorio de Fotovoltaica – Centro STAR se encuentra en su trabajo sostenido en pos de la infraestructura de la calidad para la fotovoltaica. Esto contempla la incorporación de normativas internacionales, el desarrollo de un conjunto de ensayos para evaluar y validar módulos fotovoltaicos en condiciones cubanas, e incorporar este conocimiento en asesorías técnicas y entrenamientos. El rol de la fotovoltaica en la transición energética cubana e incluso, en la capacidad que estamos teniendo de resistir el cerco energético ha sido importantísima, pero de cuan bien queden y se exploten las instalaciones fotovoltaicas, dependerá su sostenibilidad en el tiempo.

“De modo más concreto podemos citar tres ejemplos: el contrato de asistencia técnica implementado con la UNE, para el desarrollo de los parques fotovoltaicos del programa de los 2000 MW, la participación en el grupo que ha asesorado la conceptualización de la estrategia nacional de transición energética y el diseño de soluciones fotovoltaicas para el sector agrícola.

“Aunque la pregunta está enfocada en aplicaciones concretas, creo que es importante reconocer el rol de mantener la investigación fundamental y la generación de conocimiento básico, como un pilar importante para el desarrollo de una escuela de conocimiento y de futuras innovaciones. Debemos continuar alimentando la capacidad de comprender y compartir el conocimiento que se genera hoy para las celdas solares del futuro”.

— ¿Qué retos científicos y tecnológicos enfrenta hoy Cuba para ampliar el aprovechamiento de la energía solar fotovoltaica y qué papel puede desempeñar la Universidad de La Habana en ese proceso?

— En el entendido de que uno de los retos más complejos que enfrenta Cuba es el acceso al financiamiento, sobre todo teniendo en cuenta nuestra posición geopolítica tan difícil, con la imposición de un bloqueo financiero y energético sin precedentes, voy a mencionar 3 retos importantes, que no serían los únicos.

“La integración de mayor fotovoltaica a la red, a lo que se llama porciento de penetración, es un tema técnico complejo, debido a las características variables e intermitentes de esta fuente renovable de energía. Como la energía solar fluctúa continuamente, no es posible controlarla externamente por lo que a partir de ciertos valores de penetración se requiere de mecanismos de control de la estabilidad de la red. El mecanismo que se está implementando es el uso de baterías para regular la frecuencia y ello debe venir acompañado de una gestión automática, evidenciando la importancia de la digitalización para la transición energética. El almacenamiento de energía es un campo novedoso, de gran expansión y que requiere una estricta vigilancia tecnológica y una visión estratégica profunda.

“Otro reto es la creación de mecanismos de certificación de competencias que permitan aumentar la calidad de los servicios que se brindan hoy en el mercado fotovoltaico nacional. La calidad de las instalaciones es fundamental para que sean duraderas en el tiempo y para que cumplan las expectativas. Para ello, hay que hacer buenos diseños, importar buenos equipos, transportarlos adecuadamente, instalarlos bien e implementar mecanismos óptimos de operación y mantenimiento. Necesitamos fortalecer las capacidades a lo largo de toda la cadena de valor y para eso hace falta formación masiva.

“Y no quisiera dejar de mencionar la importancia de soluciones o aplicaciones que pasan por el trabajo multisectorial, donde se pueden destacar ejemplos muy ilustrativos como la electrificación del transporte con carga solar o el bombeo solar de agua. Para cualquiera de estos retos se requiere de un equipo multidisciplinario.

“La Universidad de La Habana posee sin dudas muchas fortalezas para contribuir a estos retos, pues cuenta con un sólido ecosistema de innovación que se ha fortalecido en los últimos 10 años y donde se comprende ya la importancia de las redes de trabajo multidisciplinarias y multisectoriales. Muchas otras universidades del país están también en condiciones de contribuir y un ejemplo de ellos es GNUFRE, el Grupo de Universidades para las Fuentes Renovables de Energía y la Eficiencia Energética, que ha fortalecido la integración que permite realizar aportes para las soluciones de estos y otros retos”.

—De cara a los próximos años, ¿cuáles son las principales líneas de investigación y proyectos que impulsará el Laboratorio de Fotovoltaica y qué resultados esperan aportar a la transición energética cubana?

— Esperamos seguirnos fortaleciendo como un espacio de innovación que interconecta actores y consigue transferir conocimiento y crecer en capacidades como Centro STAR de la ISA. Para la transición energética es muy importante acoplar entre sectores, disciplinas y participantes, porque es un proceso que requiere de muchas dimensiones.

“Como líneas de investigación continuaremos desarrollando materiales nanoestructurados para celdas solares de laboratorio, e implementando ensayos de evaluación de la calidad y validación de tecnología en nuestro polígono de prueba. Estamos trabajando con especial atención en un desarrollo tecnológico para realizar mediciones de electroluminiscencia con equipamiento de menor costo, así como inspecciones de evaluación a instalaciones fotovoltaicas. En este sentido, pensamos impulsar la asistencia técnica y sentar las bases para desarrollar un programa de certificación de competencias.

“En el área de formación buscaremos culminar la implementación de un laboratorio fotovoltaico remoto para la enseñanza y actualizar nuestros entrenamientos especializados con equipamiento cada vez más flexible y dinámico para este tipo de actividad.

“Pensando en el sector agrícola estamos desarrollando prototipos de agrivoltaica y aplicaciones automatizadas y multifuncionales para este sector, donde es posible impactar de manera simultánea en dos ejes estratégicos: energía y producción de alimentos. Hemos comenzado también a desarrollar algunas investigaciones en el tema de las micro redes, en el análisis de datos e imágenes para detectar fallos y en el desarrollo de herramientas de comunicación que permitan acercar el conocimiento de la fotovoltaica y de la transición energética a un público más amplio.

“Pero, sobre todo, seguiremos apostando por un modelo de trabajo en el que la cultura de innovación sea transversal, con mejores herramientas para formar equipos colaborativos, con una visión amplia de hacer ciencia y poniendo a los seres humanos en el centro de la transición energética. Queremos que el Laboratorio de fotovoltaica sea cada vez más un espacio de encuentro de disciplinas y experiencias interconectadas de manera intencionada para que lo que hacemos trascienda nuestros muros y acople con las necesidades reales de nuestro país y de nuestro pueblo”.

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