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Magnolias: Siete joyas de la botánica cubana

Redacción JT
13 febrero 2026 | 0 |

Por: Rocío Herrera Domínguez, Javier del Toro Quiñones, Ruth M. Fernández Mesa, Adriana Blanco Oliva, Mariangely Mendez Rodríguez, Amanda Sotolongo Martí; estudiantes de cuarto año de Periodismo, Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana.

Foto: M. cubensis subesp. acunae. Cortesía de A. Palmarola


¡Escuche el audio completo de la entrevista aquí!

La flora cubana es un laboratorio de evolución donde más de la mitad de las especies son exclusivas del archipiélago. Entre sus joyas más preciadas y antiguas se encuentran las magnolias, árboles de flores que conforman el dosel superior de los bosques y constituyen reliquias vivas de un mundo antiguo.

Estas plantas surgieron en el periodo Cretácico, antes que las abejas, hace más de 50 millones de años, y sus flores primitivas, con numerosos pétalos y estambres, fueron diseñadas para ser polinizadas por escarabajos.

Alejandro Palmarola Bejerano, especialista en Plantas Superiores, lidera la mayoría de las investigaciones referentes a magnolias en Cuba./Foto: Adriana Blanco Oliva

Cuba alberga siete taxones de magnolias en su naturaleza. Sin embargo, estas especies, nativas principalmente de los grandes sistemas montañosos de la Isla, libran una batalla por la supervivencia. Todas se encuentran amenazadas y su desaparición podría acabar en el colapso de un ecosistema completo.

Al frente de la mayoría de investigaciones y estrategias en busca de su conservación está Alejandro Palmarola Bejerano, Máster en Ciencias Botánicas, especialista en Plantas Superiores y presidente de La Quinta S.R.L., la entidad que administra el emblemático parque habanero La Quinta de los Molinos, quien lleva casi veinte años descifrando los secretos de las magnolias. 

¿De qué trata su estudio sobre las magnolias cubanas?

—Es un estudio de hace casi veinte años. Hemos hecho todo lo que se puede hacer a una magnolia. Comenzó por un estudio taxonómico para revisar cuántas había en Cuba y de qué especies eran, pero descubrimos que había muy pocas poblaciones juveniles en los lugares a los que llegábamos; solamente hallamos individuos adultos.

“Identificamos un problema de conservación. Hicimos la categorización, vimos que casi todas estaban en peligro crítico de extinción y después empezamos a investigar por qué las especies estaban amenazadas, cuál era el motivo por lo que no germinaban las semillas o qué pasaba.

“Así, encontramos que algunas de las razones tenían relación con comportamientos humanos, como desbrozar los cafetales donde estaban. No era que las especies no germinaban, sino que chapeaban las plántulas.

“Trabajamos entonces con los campesinos y se volvió una actividad un poco más social en busca de temas de conservación. De ahí hicimos estudios genéticos para saber qué poblaciones estaban conectadas con otras y si había flujo genético entre ellas.

“Finalmente se hicieron estudios de taxonomía avanzada, ya usando marcadores moleculares, sin dejar nunca el tema del trabajo social como parte de la conservación en las áreas protegidas donde habíamos encontrado las magnolias”.

Palmarola y su equipo en la siembra de plántulas de magnolias en viveros./Foto tomada de Internet

Dijo que hay diferentes tipos de magnolias, ¿Cuáles son?

—Hay siete especies de magnolias en Cuba fundamentalmente. Tenemos Magnolia Cubensis en Oriente, Magnolia Minor también en el suroriente del país y, por ejemplo, Magnolia Virginiana, que es una especie que nosotros descubrimos que no estaba reportada para Cuba, era endémica de Estados Unidos y la logramos encontrar en una ciénaga entre Villa Clara y Matanzas, la Ciénaga de Majaguillar.

“Virginiana está muy conectada con los Everglades de Estados Unidos, que son unos ecosistemas de ciénaga en el sur de ese país, por las aves migratorias y parece que entró con alguna migración de aves hace cientos, sino miles de años”.

¿Qué diferencias existen entre las magnolias cubanas y las de otras islas del Caribe?

—Las magnolias cubanas todas son endémicas del país, salvo la Magnolia Virginiana que está compartida con La Florida. Pero las demás, todas son exclusivas de Cuba. Las diferencias son muy sutiles, son especies muy primitivas y por lo tanto las diferencias son pequeñitas, en cantidad de estambres, cantidad de pétalos, lo que le da otros nombres. No tenemos especies que sean compartidas con el Caribe, son del mismo linaje, evolucionaron desde el mismo “árbol genealógico”, vamos a decir.

¿Y cuál es la importancia ecológica de las magnolias en los ecosistemas cubanos?

—Las magnolias son árboles formadores de bosque, que básicamente siempre constituyen la capa más alta del dosel. Además, su corteza es rugosa y permite la existencia de un montón de epífitas y, por lo tanto, curujeyes, orquídeas, hongos, helechos y hepáticas vegetan en sus troncos. Hay vida allá adentro: muchos insectos, anfibios y reptiles que viven en entornos de mucha humedad.

“Además, el dosel de las magnolias genera bastante hojarasca y debajo de ellas hay un ecosistema grande de suelo enriquecido, montón de hifas y micorrizas que descomponen el terreno y ayudan a formar tierra alrededor y, por lo tanto, se consideran especies buenas para cultivar bajo su sombra café, cacao y otras plantas”.

¿Qué papel desempeñan estas magnolias en la cultura y la historia de Cuba?

—Es una madera muy valiosa. En Oriente le decían azulejo y en el Centro, mantequero. Es una especie con vetas azuladas que se emplea mucho en la ebanistería, por lo tanto, su aprovechamiento y uso siempre ha estado ligado a la tala, lo que es un gran problema de conservación. En el mundo, las magnolias son usadas para hacer perfume. Las cubanas tienen buen olor, pero no hay reportes de que en la Isla fueran utilizadas para ello.


¿Quieres saber un poquito más acerca de las magnolias? ¡Mira este video!

¿Qué factores específicos están impulsando la amenaza de las magnolias cubanas aparte de la tala?

—Fundamentalmente el cambio de uso de los arbolados, sobre todo en los bosques que están manejados por empresas, utilizados para el aprovechamiento forestal o para la agricultura.

“Cuando se limpia el bosque para cultivar, por ejemplo, café, en el macizo de Guamuhaya se siembra muy bien debajo de estos árboles florales, lo que pasa es que las magnolias quedan aisladas dentro de la foresta y cuando vienen tormentas, se caen.

“Eso hace que haya espacios con demasiado sol y la solución ha sido no sembrar magnolia y sustituir la sombra necesaria para el café por la de especies exóticas invasoras, por lo que cambian los insectos y animales asociados al bosque, precisamente por la alteración del dosel”.

¿Y qué determinó la categoría de amenaza para cada taxón?

—La categorización es complicada, son varias páginas de información para cada una de las especies, pero fundamentalmente la amenaza está dada por el número de individuos conocidos de todas ellas, porque son raras dentro del bosque. También por la utilización que se les da, es decir, cuánto se aprovecha su madera. Igualmente por la poca presencia de individuos juveniles dentro de las poblaciones, que implica envejecimiento poblacional, y finalmente por el cambio de uso de suelo para la agricultura.

Entonces, ¿qué medidas concretas sugiere para proteger y conservar las magnolias cubanas?

—El Sistema Nacional de Áreas Protegidas las resguarda bastante; son especies bandera en muchos lugares. Pero de las poblaciones que ya están protegidas por el sistema habría que fortalecer su reforzamiento poblacional, así como los viveros, para sembrar especies de magnolia. También modificar el tipo de manejo de los bosques que son utilizados para la producción agropecuaria, como el café, y capacitar a los campesinos para que logren reconocer las plántulas y no las chapeen.

¿Cuáles fueron los hallazgos más sorprendentes o inesperados del estudio?

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¿Qué lecciones pueden aprenderse de los esfuerzos de conservación de las magnolias en otras regiones?

—En general en el mundo se hace mucha preservación de esta especie, pero nosotros estamos bastante avanzados en Cuba en ese tema. De hecho, somos referencia a nivel mundial en temas de conservación de magnolia, sobre todo por la conexión de diferentes actores que los proyectos han permitido hacer para un mismo resultado de protección.

“Nosotros hemos involucrado a los estudiantes universitarios como voluntarios, a los campesinos locales que producen café debajo de las magnolias, a los especialistas forestales, a los técnicos de las áreas protegidas y el conjunto del esfuerzo de todos ha logrado que haya mejorad el estado de preservación de algunas variedades, que especies en peligro de extinción hayan bajado su categoría, y que hayan  subido las magnolias a especies puntuales bandera dentro de una zona de conservación para tener más focos sobre ellas.

“Los resultados están basados en el esfuerzo conjunto de todos los actores de la sociedad y no solamente de los biólogos, de los forestales o de los campesinos. La idea es que “en la unión está la fuerza” por muy cheo que pueda sonar”.

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