Foto: Sheryl Márquez Vega, cortesía de Tribuna de La Habana
Mi madre se acerca preocupada. Me pregunta por una noticia muy mala. Y muy falsa. ¿Dónde la leíste? Salió en Facebook, me dice. Como si la red social sustituyera al Noticiero Nacional de Televisión o a los medios, digitales o tradicionales.
Las compañeras del gimnasio comentan que se acerca un apagón increíblemente largo, según otra fake news que circula por WhatsApp. Se la creen, se lamentan y proceden a completar otra serie de sentadillas.
Yo misma busco canciones infantiles para un programa de televisión. Entre nanas y temas de Enid Rosales, YouTube me arroja videos que pretenden convencerme de que vivo sometida a una cruel dictadura.
Son estas evidencias cotidianas de un fenómeno mayor: el ámbito digital, tan entronizado en nuestra vida offline, es utilizado por los poderes hegemónicos para despojarnos de nuestra soberanía.
La desinformación -acompañada por los discursos de odio e impulsada por las disímiles formas de Inteligencia Artificial (IA)-, es su principal arma.
De ahí que comunicadores, periodistas, desarrolladores de software, investigadores, activistas, estrategas de la comunicación política y otros actores, llamados a erigirse en faros para el Sur Global, en medio de los actuales ambientes de desorden informativo, se reunieron en el V Coloquio Internacional “Patria”, del 16 al 18 de abril, con el fin de articularse en torno a un propósito común: conquistar el poder digital, para resistir los embates del imperialismo.
Para ello es necesario entender que en materia de disputa política ha ocurrido un cambio importante: el poder no radica solo en lo que se dice, sino en cómo circula.
“Quien controla la circulación, controla el imaginario”, aseguró Renato Rovai, comunicador brasileño, en el panel de apertura del evento, “Hegemonía cultural y poder digital”.
En ese sentido, explicó que pasamos de la mediación editorial a la mediación algorítmica, es decir: los que deciden el contenido que consumimos en las plataformas digitales no son los editores, sino los algoritmos de recomendación.
“Quien controla qué aparece, para quién y en qué orden, controla el debate público”, significó.
Lo más peligroso de esta lógica es que no optimiza la verdad, sino la atención, al privilegiar indicadores como la retención, el engagement (vínculo) y el tiempo de pantalla. En Internet no se viraliza lo verídico, justo o correcto, sino lo que es llamativo. El sistema impulsa la emoción sobre la razón, el conflicto sobre el matiz y la simplicidad sobre la complejidad.
Rovai advirtió, además, que la extrema derecha se ha adaptado mejor al entorno digital y tiene una mayor eficiencia comunicacional que las fuerzas progresistas, cuyos errores fundamentales son el enfoque en “lo correcto”, una pobre estrategia de distribución y la fragmentación, lo cual deriva en mucho contenido, pero poca hegemonía.
Tras conocer cómo funciona este “campo de batalla”, que pertenece a quienes adversan la justicia, la comunidad, la soberanía, y en el que estamos obligados a lidiar, el siguiente paso en la conquista del poder digital sería conocer qué piensan y dicen los usuarios.
Sobre el tema versó el taller impartido por el periodista y académico chileno Pedro Santander, quien compartió sus experiencias en la demoscopía digital, un campo interdisciplinar enfocado en conocer el sentir social, a escala macro y micro, mediante modelaciones algorítmicas.

Gracias a las redes sociales, la producción, flujo y entrega de datos personales es permanente y se encuentra disponible de forma inédita, lo que brinda la oportunidad de personalizarla y procesarla mediante IA, explicó Santander.
¿Qué se analiza de todo lo que publicamos y replicamos voluntariamente en esas plataformas? El volumen (menciones, usuarios, etc.), los patrones lingüísticos (emociones, sentimientos, elementos de persuasión) y la red de relación entre los usuarios.
Este proceso, que con métodos tradicionales resultaría imposible, se realiza actualmente con herramientas como Zeeschuimer, que automatizan la recolección, almacenamiento, procesamiento y visualización de los datos.
Entre las tendencias que identifican los investigadores por estos días destacan los contenidos con “estética Lego” producidos por Irán, como parte de su respuesta mediática a la agresión militar de Estados Unidos e Israel y que constituyen un excelente ejemplo de resistencia, de cómo incluso en el “campo de batalla” ajeno es posible arrebatarle el poder digital al imperialismo.
Utilizando Telegram como punto de partida, los iraníes ha sido capaces de llegar a amplias audiencias y dejar valiosos “aprendizajes doctrinales para nuestra batalla comunicacional”, destacó Santander:
Generar impacto con bajos costos de producción, utilizando IA; reaccionar con velocidad y mantener una frecuencia constante; segmentar estratégicamente los públicos y los voceros; diseñar el contenido para que viaje transmediáticamente; y pensar en red, contando con impulsores aliados.
Para los iraníes, un impulsor aliado fundamental ha sido Rusia Today, medio que por primera vez estuvo presente en el Coloquio Patria.
“Vinimos con una doble intención: escuchar y aprender, porque siempre es muy provechoso entender las diferentes perspectivas de los intelectuales y los periodistas de otros medios de comunicación y otros países; y desde nuestra humilde experiencia, trasmitir los conocimientos y las lecciones que hemos sacado en nuestras más de 15 años de historia”, dice Aliana Nieves, presentadora y corresponsal de RT en español.
Sobre los retos de estar presente en las plataformas del contrincante, refiere que “el canal ha sido estigmatizado en los últimos años, censurado, atacado, expulsado de las diferentes plataformas digitales, pero no se ha rendido, ha creado perfiles alternativos y seguirá persistiendo, porque sabemos que existe una audiencia que reclama un discurso diferente al que homogéneamente se presenta en los medios occidentales.
“Siempre innovamos, probamos nuevas formas y métodos. Tenemos claro que no podemos rechazar inteligencia artificial, pero somos conscientes de los peligros que implica.
“Hasta la fecha, hemos creado dos avatares digitales a modo de presentadores, para editar cápsulas de video que no tienen tanto peso editorial y que, de otra manera, nos llevarían mucho tiempo. También, modelos de voz de Vladimir Putin y Serguéi Lavrov, para doblar sus declaraciones en nuestro informativo. Para la web creamos ilustraciones e imágenes, siempre advirtiendo que es contenido generado con IA”.
Sobre el concepto de IA, Jorge Norberto Elbaum, advirtió que “no es inteligencia, porque la inteligencia supone creatividad, no robo de propiedad intelectual sistemática; y no es artificial, porque hay algoritmos preparados, sujetos que determinan que a la hora de que alguien busque la situación de Cuba, vayan al Miami Herald antes que a publicaciones cubanas o de la izquierda latinoamericana. Hay que desmontar este concepto, porque los jóvenes, lamentablemente, se acercan a un proceso que creen neutro y esa neutralidad los engaña”.

De ahí la importancia de lograr la soberanía digital y contar con tecnologías de avanzada propias.
En esa dirección trabaja Yudivian Almeida Cruz, presidente del Consejo Científico de la Universidad de La Habana, quien dirige, además, el Grupo de Investigación de Inteligencia Artificial de la Facultad de Matemática y Computación y la pequeña empresa de software, enfocada en inteligencia artificial, Syalia.
Entre las herramientas que propone destaca CecilIA, la primera familia de modelos de lenguaje cubana.
“Estos modelos son el cerebro de las aplicaciones generativas como Chat GPT. Tienen un problema: al entrenarse con lenguaje, codifican conceptos y maneras de expresarte. Si quieres verte representado, necesitas generar modelos propios. Esa es la idea detrás de Cecilia, empezar a generar modelos basados en las maneras de hacer y decir de los cubanos”, explica Almeida Cruz.
A futuro, CecilIA podría utilizarse en la concepción de aplicaciones que necesiten integrar la cubanía en conceptos codificados.
Resultan también muy útiles ParlantIA, primera plataforma de difusión y comercialización de audiolibros y otros productos sonoros para Cuba (que actualmente pone a disposición del público, de forma gratuita, la colección José Martí) y Resona, la plataforma para crear dichos productos, desde cero, con inteligencia artificial.
Asimismo, Syalia ha desarrollado Clipper, capaz de buscar imágenes a partir de conceptos, objetos y emociones; Superbot, para la gestión empresarial y VoxPopuli, una plataforma para la investigación cualitativa.
Resta entonces promover experiencias como esta, así como los conocimientos compartidos en la quinta edición del Coloquio Patria, para que la desinformación no gane terreno entre madres que no tienen muy claro cómo funciona Facebook y compañeras de gimnasio que propagan ingenuamente noticias falsas vía WhatsApp.
