Cristóbal Colón arribó a Cuba por su costa oriental, en una zona donde existen manaderos de petróleo.
El historiador cubano Emilio Roig de Leuchsenring, comentando la ruta de Colón en su primer viaje a Cuba, sugiere: “Puerto Padre, en cuya Punta del Carenero limpió los fondos de sus naves— calafateándolas, probablemente con chapapote del Arroyo de Brea “.[1] Si en realidad esto fue así, Colón no solo conoció el petróleo cubano, sino que fue también el primer europeo en utilizarlo.
La producción literaria conocida de Cristóbal Colon incluye el Diario de su primer viaje y una veintena de documentos, entre estos, cartas, memoriales de los otros viajes, instrucciones, suplicas, testamento y el Libro de Profecías. Estos legajos, intereses aparte[2], lo presentan como minucioso observador de la naturaleza. Ningún detalle de las tierras americanas: ni los minerales, ni la flora, ni la fauna, ni las condiciones físicas y morales de sus habitantes, escaparon a su penetrante curiosidad y minuciosa descripción. Colón fue el primer viajero marítimo que llevó un diario, a lo Marco Polo, en el que dejó escrito cuánto de importante sucedió durante las travesías.
Lamentablemente, tanto el original del diario, entregado a los monarcas, como la copia que quedó en Barcelona, se perdieron definitivamente. Hacia 1530, el fraile dominico Bartolomé de las Casas hizo una transcripción de las notas originales. El manuscrito lascasiano que abarca 76 folios, también estuvo perdido durante casi tres siglos, hasta que Martin Fernández de Navarrete lo reencontró en la biblioteca del Duque del Infantado, a fines del siglo XVIII. Esas notas del padre Las Casas es el que hoy denominamos El Diario de Colón.[3]
La fidelidad de esta transcripción hecha varios años después del descubrimiento es un problema muy discutido, porque el propio fraile dominico denuncia errores y hace modificaciones. Así, el principal documento con el que se cuenta tiene detrás a Colón, una figura histórica elusiva y enigmática, hombre de muchos misterios, silencios y oscuridades y cuenta con la intervención de otra figura compleja y rica, hombre admirable y varón apostólico, Fray Bartolomé de las Casas.
En la búsqueda de la verdad histórica sobre el uso que pudo haber hecho Colón del petróleo de Cuba, no hay que ilusionarse mucho porque de ningún modo el asfalto o el petróleo eran un afán, ni siquiera secundario para el Gran Almirante, y su relación con el petróleo no pasaría de ser un detalle curioso. Es necesario indagar con todo el detalle posible sobre lo ocurrido durante las reparaciones de sus naves en alguna bahía del norte oriental de Cuba y si tomaron algún asfalto del arroyo “La Brea” o en otro punto donde corre el hidrocarburo.
Colón llego a Cuba el 27 de octubre procedente de las islas más meridionales de las Bahamas. Hasta hoy, se extiende la discusión sobre el lugar exacto, producto de dos factores: las ambigüedades de la descripción en las fuentes disponibles y la abundancia de accidentes geográficos que pudieran satisfacer la narración colombina. Los estudiosos han señalado diferentes puntos del nordeste de la isla, desde Nuevitas hasta Baracoa, siendo las bahías de Puerto Padre, Gibara, Jururú, Bariay, Vita, Naranjo y Samá las más probables.
Durante 400 años se pensó que pudiera ser Baracoa, hasta que el investigador Francisco Adolfo de Varnhagen, vizconde de Porto Seguro,[4] fundamentó que era Gibara el puerto que Colón nombró San Salvador. Entre los que apoyaron esta tesis se encuentran Antonio María Manrique[5] y un numeroso grupo de estudiosos como Herminio C, Leiva[6], Patricio Montojo[7], Luis Morales y Pedroso y el historiador guanabacoense Gerardo Castellanos. Finalmente, la Comisión especial designada en 1922 por la Sociedad Geográfica de Cuba, integrada por Alberto de Carnearte, José Carlos Millas, Juan M. Lagomasino, José I. Corral, Enrique J. Montoulieu, Francisco J. Dumois y Miguel Villa, se pronuncia en favor de Gibara.
Cuando parecía que todo el mundo estaba de acuerdo, en 1937, un Concurso declaró que no había “certidumbre histórica” para determinar con precisión el lugar exacto del desembarco, pero que la bahía de Bariay tenía las mayores posibilidades. Esto, sobre la base del trabajo presentado por José M. Van del Gucht y Saturnino M. Parajón.[8]
Con posterioridad, la tesis de Bariay es apoyada por investigaciones de la Universidad de Harvard[9], por la expedición del Grupo Humboldt, de la Sociedad de Geografía e Historia de Oriente[10] y por Armando Álvarez Pedroso. La bahía de Bariay, Holguín, fue definitivamente confirmada como el lugar de desembarco en Cuba el 27 de noviembre de 1492 por la Comisión Cubana del Quinto Centenario, en 1992.
La carabela La Pinta presentó desperfectos inmediatamente después de la partida de la Rábida, la reparación se dispuso para cuando se tocara tierra firme. Una vez en Cuba, la ocasión se presenta en el llamado “Río de Mares” el 31 de octubre, donde tienen que esperar varios días por vientos favorables. El día primero de noviembre o, quizás el día dos, encomienda a Luis de Torres y Rodrigo de Jerez que se internen tierra adentro con el pretexto de convencer al “Rey Indio” de la amistad y buenos deseos de sus Majestades Católicas.
El sábado, 3 de noviembre, Colón entra por el río al fondo de “Río de Mares” y observa que el lugar es bueno para reparar las naves y dice: “muy buena playa para poner navíos a monte y mucha leña”, algo que hace efectivo el día 5 cuando expresa en el diario: “En amaneciendo mandó poner la nao a monte y los otros navíos, pero no todos juntos, sino que quedasen siempre dos en el lugar donde estaban, por la seguridad”. El día cuatro regresan los dos hombres que había enviado a tierra.
El diario describe toda clase de peripecias luego de caminar, dice: “doce leguas”, pero no menciona que traigan pez o brea para calafatear los barcos. De lo que no hay dudas es que ese día cuatro estaban en la labor de reparar los cascos porque señala: “y el Almirante dice que porque tenía la nao en seco en tierra” y al final del recuento del día escribe: “Hoy tiré la nao de monte y me despacho para partir el jueves” (jueves 8 de noviembre). Sin embargo, como continuaba el viento contrario no pudo partir hasta el 12 de noviembre, con lo cual tuvo tiempo de hacer otras reparaciones. De la lectura del Diario y los otros documentos de referencia no se puede obtener información suficiente para soportar la tesis que se utilizó asfalto cubano para reparar las naves.
Es menester aclarar entonces dos elementos: dónde se encuentra el llamado “Rio de Mares” y si en las cercanías de esta bahía existen manaderos de petróleo. La discusión entre los estudiosos sobre la identidad de la bahía de “San Salvador” se extiende a ´la identidad del “Rio de Mares”. De tal forma hay´, por lo menos, tres identidades para “Río de Mares”: Gibara, Puerto Padre y Nuevitas. Entre los investigadores que señalan a Bariay como San Salvador, muchos identifican a Gibara como “Río de Mares”. Por otra parte, el asfalto natural, elemento utilizable para la impermeabilización de las naves, especialmente durante las reparaciones y cambios de tablas y otros elementos, se puede encontrar en superficie cerca de cualquiera de las tres bahías identificadas.

Manaderos de petróleo en el norte oriental de Cuba. Según Linares y otros.[11]
En el caso de Nuevitas, los manaderos de Minas, se encuentran a medio camino en dirección hacia Puerto Príncipe. En Puerto Padre, existen ricas fuentes de asfalto al sur de la bahía en la zona de Maniabón y en Gibara en el petróleo rezuma en varios puntos inmediatamente al sur de esta ciudad. Si bien es cierto que en las cercanías de cualquiera de las posibles ubicaciones estimadas para la bahía nombrada por Colón como “Río de Mares”, existen manaderos de asfalto con material para calafatear, ninguna de las fuentes menciona o sugiere nada sobre el uso del asfalto cubano para las reparaciones.
Todo lo anteriormente expuesto apunta hacia el hecho de que Cristóbal Colón lamentablemente no conoció el petróleo o el asfalto cubano durante el primer viaje, porque semejante hallazgo pudo haber sido lo suficientemente importante como para ser reflejado en los diarios.
[1] Roig de Leuchsenring Emilio “Estudio preliminar La Habana desde sus primeros días hasta 1565. Actas capitulares del Ayuntamiento de la Habana” Tomo I 1550 – 1565 Con un prefacio y un estudio preliminar por Emilio Roig de Leuchsenring de 1937 Vol. 1 Municipio de La Habana. Administración del alcalde Dr. Antonio Beruff Mendieta.1937
[2] En los documentos atribuidos a Colón se describe especialmente lo relacionado con los elementos comerciales como el oro y las especies.
[3] Borello, Rodolfo A., “Los diarios de Colón y el padre Las Casas”. Cuadernos Hispanoamericanos, núm. 512 (febrero de 1993), pp. 7-22
[4] Varnhagen, F.A. (1864) “La verdadera Guanahani de Colon” Memoria a la Facultad de Humanidades, Anales de la universidad de Chile, vol. 26.
[5] Manrique, Antonio María. Guanahani: Investigaciones histórico-geográficas sobre el derrotero de Cristóbal Colón por las Bahamas y Costa de Cuba que comprenden la situación exacta de la primera tierra descubierta del Nuevo Mundo Arrecife [Canarias], [s.n.], 1890 (Imp. de Lanzarote: Galindo y Co.)
[6] Leyva y Aguilera, Herminio C. “Descubrimiento de América primer viaje de Colón: estudio acerca del primer puerto visitado en la isla de Cuba.” (Habana. La Propaganda literaria, 1890, c1898)
[7] Montojo, Patricio “Las primeras tierras descubiertas por Colón” IV Centenario del Descubrimiento de América. Balagué Librería Anticuaria (Santa Coloma de Farners, Giron, España) 1892,
[8] Van der Gucht, Jose M. y Parajón, Saturnino “Bariay fue el primer puerto por donde Colón desembarcó en Cuba”, Revista Selecta en la Habana,1937; Van der Gucht, Jose M. y Parajón, Saturnino. “Ruta de Cristóbal Colón por la costa norte de Cuba en el viaje del descubrimiento de América, 28 de octubre al 5 de diciembre de 1492”, La Habana,1943, pág. 11.; Van der Gucht, J. y Parajon, S. M. “Bariay fue el puerto de Desembarco de Colón en Cuba”. Revista Carteles, Año 21, No. 43, octubre 27 de 1940, pág. 18.
[9] Estudio realizado por el profesor de Historia de Dr. Samuel Elliot Morison, en compañía de William O. Stevens a bordo del buque Mary Otis en Morison, Samuel Elliot. “El Almirante de la Mar Océano. Vida
de Cristóbal Colón”, Buenos Aires, 1945, pág. 25.
[10] “Comprobado que Bariay fue el lugar donde desembarco Colón en Cuba en su descubrimiento” / Diario de Cuba, Santiago de Cuba, martes 14 de octubre de 1941, págs. 4 y 9.
[11] Linares E., D. García, O. Delgado, J.G. López, V. Strazhevich. 2011, “Yacimientos y manifestaciones de hidrocarburos de la República de Cuba” Editorial. Centro de Investigaciones del Petróleo.
