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La tecnología y el capital de Nuremberg en los inicios de la mina de El Cobre

Dr. Rafael Tenreyro Perez
04 mayo 2026 | 0 |

La ciudad-estado de Nuremberg en 1502


El Emperador Carlos I de España había llegado al trono del Sacro Imperio Romano gracias a los dineros recibidos por las casas Fugger y Welser. Para asegurarse del retorno de los fondos otorgados a Carlos, los funcionarios de ambas casas participan en la administración de los bienes de América y reciben una colonia: Venezuela – “Kleine Venedig”.

Las minas de El Cobre, cerca de Santiago de Cuba, son unas de las más antiguas de América. Su actividad se remonta, por lo menos, al 1529, cuando un calderero, Alonso del Castillo, sacó tres quintales de cobre de buena calidad de un total de cinco de mineral.[i] El interés por el cobre cubano en España iba más allá de su valor comercial. La aparición de los cañones de bronce comienza a dictar el estado de la tecnología en la maquinaria bélica, en un momento en que en la península no se contaba con ninguna fundición ni con personal adiestrado. Después de varios intentos sin éxito, porque el mineral de cobre cubano no era fácil de procesar, en 1540 llegó el momento esperado por los Fugger y los Welser para acercarse a las minas cubanas.[ii] Este año, por primera vez, se pone en funcionamiento la mina y la fundición anexa. Sin embargo, la tecnología metalúrgica continuaba siendo inadecuada y la producción no se estabilizaba.

En 1542, se va a apelar a un experto fundidor nuremburgués: Johan Tetzel (Juan Tezel), enviado por la casa Welser. Tetzel aparentemente tuvo éxito, así que marchó a Europa a cerrar el contrato y a refinar la tecnología metalúrgica. Nacido en 1518, era descendiente de una familia patricia vinculada con la célebre industria metalúrgica de la ciudad imperial. En Nuremberg, había recibido una esmerada educación en arte, ciencia y habilidades para el comercio.

Tetzel concluyó un acuerdo con la Corona en enero de 1546, otorgándosele el derecho exclusivo a la fundición de cobre durante diez años, en instalaciones que construiría a su propia cuenta.[iii] Se le otorgaba licencia para explotar diez minas a su elección, quedaba eximido del pago de impuestos por los equipos que trajera y del quinto real. Por diez años, tendría derecho a monopolizar la fundición del cobre y podría derribar todos los árboles que reclamaran los hornos.[iv]  A finales de 1546, Tetzel informa a la Corona haber perfeccionado en Nuremberg el proceso de Mansfeld y las técnicas de Leonhard Schleicher.[v] Una vez que el contrato y la tecnología estuvieron asegurados, se procedió a fundar una empresa que apoyara el proyecto desde el punto de vista financiero y comercial.[vi]

Arribó a Santiago de Cuba el joven Johan Tetzel lleno de esperanzas, sin saber que en los próximos veinte años le esperaban todo tipo de desafíos: pleitos, ataques de piratas y corsarios, huracanes, naufragios, la pérdida de sus compañeros, epidemias y otras muchas vicisitudes. Tetzel comenzó en 1547 a construir sus instalaciones para procesar el cobre, con mineros y fundidores alemanes, de acuerdo con los planes y métodos de Nuremberg.

Tetzel construyó la planta de fundición, y comenzó a producir y exportar el metal. Poco tiempo después, encontró la resistencia de los propietarios de minas que no querían renunciar a sus derechos en el producto final. Aunque el asiento aprobado por el Rey respaldaba a Tetzel, los mineros insistían en sus demandas. Dos años después se llegó a una solución salomónica: Tetzel hubo de ceder algunas de sus ventajas e instruir, durante año y medio, en el arte de fundir a los esclavos de los colonos, mientras le trabajaban. Los propietarios de la mina solo recibirían una remuneración monetaria, mientras que la compañía de Tetzel se ocupaba de la comercialización en el exterior.

Una vez arreglado el desafuero con los mineros, en el quinquenio 1550 a 1554, vino una época de alta producción y grandes beneficios económicos. En este tiempo, la empresa de Tetzel exportó cobre a La Española y a otras partes de las Indias Occidentales para las calderas y paletas de cobre de los trapiches azucareros, mientras que la mayor parte se embarcaba a España para la industria bélica.

Después, hubo de sufrir nuevas y graves dificultades.[vii] En 1554, ocurre el asalto y ocupación, durante un mes, de Santiago de Cuba por parte del pirata Jacques de Sores y su lugarteniente Pata de palo, lo que llevó a la pérdida de la mayor parte de la hacienda junto con las remesas de cobre.[viii] Cuando se estaba recuperando de la incursión de los piratas, un huracán de gran magnitud, probablemente el ciclón de 1557, arrasó por segunda vez con las instalaciones. Ni el cabildo de Santiago ni los mineros le ayudaron, pero Tetzel levantó de nuevo los talleres, aunque nunca con la productividad de los anteriores.

En 1563 le escribió al monarca solicitando renovar el asiento, así como el permiso para traer esclavos y operarios extranjeros capaces de explotar las minas.[ix] Después de varios años de negociaciones, finalmente exitosas, Johan Tetzel se dirigió personalmente a Madrid, donde obtuvo en 1571 una prolongación de su contrato. Tetzel, lamentablemente, falleció en vísperas de la navidad ese mismo año en la capital española. Johan Tetzel será siempre recordado como la persona que plantó las semillas para el surgimiento de una industria minera de cobre en Santiago de Cuba.

La tecnología de Tetzel

Hornos de reverbero

La tecnología desarrollada por Tetzel incluía tres o cuatro etapas. En primer lugar, se encuentra el horno de reverbero en sustitución de los hornos rectangulares de jabeca cubiertos por una bóveda en forma de cañón. El mineral de cobre puro, ya sea de su propio color, o teñido con crisocola, o azul, el cobre brillante, o el cobre bruto gris o negro, se funden todos en un horno de reverbero en el que el orificio del grifo se cierra por un tiempo, o bien siempre para elevar la temperatura. De esta forma se separa por un proceso pirotécnico la escoria de una mata que aún tiene un bajo contenido metálico.

Los hornos de reverbero eran construidos a base de mampostería de piedra y barro; la bóveda del horno era en forma de media naranja o semiesférica, y debajo de ella, la caldera, alimentada por combustible a base de leña. La forma de la bóveda permitía que el calor se reflejara (reverberara) en su interior. Grandes fuelles ayudaban a regular la temperatura. Tenían capacidad para albergar de cuatro a cinco quintales de mineral. El suelo de los hornos de reverbero o cendrada, era preparado previamente con un lecho de cenizas, brasas de carbón vegetal y sal, llamado carbonilla.

Suelo de horno de tostadillo.[x]

A continuación, la mata enriquecida se calcinaba “a muerte” en los hornos de tostadillo, que se caracterizaban por tener la plaza del horno cóncava, al igual que la bóveda, para que pudieran usarse también para tostar la harina mineral con el fin de eliminar parte de las impurezas y obtener un óxido, el cual luego se llevaba una fusión reductora para obtener cobre negro.[xi]  

Finalmente, los pasteles de cobre se llevan a un horno de otro tipo, en el que se funden por tercera vez, para que en los “fondos” de cobre pueda haber más plata, mientras que en los “topes” puede haber menos.[xii] Este tipo de horno también fue utilizado para el metal molido y su refinación en un eventual cuarto paso.

Hornos de fundición

[i] Fernández de Oviedo, Gonzalo “Historia General de las Indias, Islas y Tierra Firma del Mar Océano”, de 1535

[ii] Schafer, Ernest Johann Tetzel, ein deutscher Bergmann in Westindien zur Zeit Karls V. Ibero Amerikanisches Archiv, Berlín, Juli, 1936, p. 160-170.

[iii] Schäfer, E.: ein deutscher Bergmann in Westindien zur Zeit Karls V. Ibero Amerikanisches Archiv, Berlín, Juli, 1936, p. 160-170

[iv] Levi Marrero: Cuba: Economía y Sociedad, t. II, p. 30. Tezel regresó a Alemania y contrató 6 mineros y dos criados españoles.

[v] Werner, Theodor Gustav, “Das Kupferhüttenwerk des Hans Tetzel aus Nürnberg auf kuba und seine Finanzierung durch europaisches Finanzkapital (1544-1571)”, Vierteljahrschriftt für Sozial und Wirtschaftsgeschichte, Wiesbaden, núm. 48, 1961, pp. 289-328

[vi] Konetzke, Richard Fischer Weltgeschichte Band 22 Süd- und Mittelamerika I Die Indianerkulturen Altamerikas und die spanisch-portugiesische Kolonialherrschaft

[vii] Werner, Theodor Gustav, “Das Kupferhüttenwerk des Hans Tetzel aus Nürnberg auf kuba und seine Finanzierung durch europaisches Finanzkapital (1544-1571)”, Vierteljahrschriftt für Sozial und Wirtschaftsgeschichte, Wiesbaden, núm. 48, 1961, pp. 289-328

[viii] Archivo General de Indias, Santo Domingo, 99, R.  6, N.  22; Santo Domingo

[ix] Portuondo Zúñiga, Olga. 1996. Métodos y tecnologías en el beneficio colonial del cobre cubano (1599-1800). Estudios de Historia Social y Económica de América, ISSN 0214-2236, N.º 13, 1996, págs. 355-378

[x] Alonso Barba, Álvaro. Arte de los metales en que se enseña el verdadero beneficio de los de oro y plata por azogue … / compuesto por … Álvaro Alonso Barba … Nuevamente ahora añadido con el tratado de las antiguas minas de España que escribió Don Alonso Carrillo y Laso Madrid: en la oficina de la viuda de Manuel Fernández: a costa de Manuel de Godos … se hallará en su tienda en las gradas de San Phelipe el Real, 1770 Copia digital: realizada por la Biblioteca de Andalucía.

[xi] Agrícola Georgius De Re Metallica. Translated from the first edition of 1556. 1950 Dover Publications Inc.

[xii] Agrícola Georgius De Re Metallica. Translated from the first edition of 1556. 1950 Dover Publications Inc.

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