La Habana de principios del siglo XIX
FFrancisco Remírez de Estenoz Herrera nació en Caracas, en diciembre de 1763, pero sus progenitores provenían de familias cubanas. Hizo carrera militar como sus antecesores hasta llegar al grado militar de Teniente Coronel de Infantería. En 1794 viaja a España para estudiar química y mineralogía, gracias a una suscripción pública propuesta por Nicolás Calvo y O’Farril (1758-1800). Al mismo tiempo, se adquirió un laboratorio en Londres para utilizarlo en la Universidad de La Habana a su regreso. Estando estudiando en España se casó con la riojeña –pero con raíces habaneras– Maria Josefa Badaran y Aróstegui.
Remírez viene a Cuba, como parte de la Real Comisión de Guantánamo y cuando los integrantes de esta se retiran en 1802, él no puede regresar porque está enfermo. Las pocas referencias existentes mencionan que murió poco después de 1805.
La Real Comisión de Guantánamo
La Real Comisión de Guantánamo, constituida a finales del siglo XVIII, tuvo como rasgo relevante el papel que en ella jugaron las elites habaneras. La expedición, también conocida como la Expedición del Conde de Mompox, se llevó a cabo entre 1796 y 1802, como una empresa de carácter militar e ingenieril. Fue gestada con dos objetivos específicos: explorar la construcción de un canal de navegación para unir las costas norte y sur de Cuba, entre Güines y La Habana, y, preparar las condiciones para instalar un poblado estable y fortificado en la bahía que daba nombre a la Comisión.[1] La vertiente científica estuvo a cargo de dos naturalistas: el botánico Baltasar Manuel Boldo y el mineralogista Francisco Remírez[2].

Dentro de la comisión, Remírez tuvo la responsabilidad de los trabajos de mineralogía, para lo cual contó con la ayuda de Félix Bourman y Román. Tomó parte “con el goce del sueldo de su grado pagado en América”. Fue avalado por el Conde de Mompox, quien lo consideraba “un profundo profesor en la parte de química”. La Comisión llegó a la bahía de Guantánamo el 3 de febrero de 1797. En el extremo oriental de la costa sur se estudió el terreno para trazar los posibles asentamientos y sistemas de defensa portuaria. Terminados los trabajos en Guantánamo, Remírez y Bourman se dirigieron hacia la mina de El Cobre y, luego, a Holguín, para reconocer las minas de oro y chapapote.
En febrero de 1801, una Real orden ponía fin a los trabajos. Hasta la partida a España los miembros arreglan y ponen en limpio los trabajos que habían desarrollado, con vistas a integrar la memoria final.
En abril de 1802, los naturalistas de la Comisión Real de Guantánamo zarparon del puerto de La Habana rumbo a España, a excepción de Remírez, quien quedó enfermo en la capital cubana. Se remitieron dos cajones con minerales a la Metrópoli. Pero, la mayor parte de las muestras de minerales nunca aparecieron al ser apresados por un barco inglés; igual suerte corrió el reporte final escrito por Remírez. “La gran colección de minerales de que se habla en este oficio… formada por el teniente coronel Don Francisco Remírez … no ha venido … porque la desgracia hizo que el correo de S. M. nombrado El Rey, que fue el mismo buque que condujo la comisión de la Coruña a Cuba, fue apresado por los ingleses en la travesía”.[3]
Solo llegaron algunas muestras aisladas. Las recogió Cristiano Herrgen, catedrático del Real Estudio de Mineralogía, quien descubrió entre ellas, a pesar del desastre, dos nuevas clases de minerales que enriquecieron las colecciones. Los resultados científicos de la Comisión de Guantánamo solo fueron parcialmente publicados; las otras colecciones de la naturaleza cubana corrieron la misma suerte que los minerales y se perdieron.[4]
Remírez en La Habana, a pesar de estar enfermo, aceptó la cátedra de Química en la Universidad. Según Bachiller y Morales, nunca llego a ejercer, aunque sí parece que trabajó en el laboratorio. Demostración de ello fueron los extensos análisis a los que sometió las aguas de los manantiales de Madruga.
Relación con Humboldt

Alexander von Humboldt (1769-1859) estuvo en dos ocasiones en Cuba: la primera en 1800-1801, y la segunda en 1804. Esta última, según explica: “principalmente para recoger los materiales que él y su compañero de viaje Aimé Bonpland (1773-1858), habían dejado años antes al cuidado de Francisco Remírez”.[5]
En su Ensayo político sobre la isla de Cuba, Humboldt describe el estado de pobreza intelectual de la isla, donde la única ilustración estaba en La Habana y sus zonas adyacentes.
La excepción de esta regla, menciona, es Remírez: “El viajero Don Francisco Ramírez, discípulo de Proust, y muy versado en las ciencias químicas y mineralógicas, me dijo que la parte del oeste de la isla es granítica, y que había encontrado en ella el gneis y la pizarra (Thonschiefer) primitiva”.[6] En una carta al director del Real Gabinete de Historia Natural de Madrid, Jose Clavijo y Fajardo (1726-1806), le dice: “J’ai parcouru depuis l’Isle de Cuba dejà vue par un Mineralogiste qui fait honneur a L’Espagne Dn Francisco Remírez” .[7] (Después recorrí la Isla de Cuba que ya había sido vista por un Mineralogista que hace honor a España, Don Francisco Remírez)
La relación entre Humboldt y Remírez continúa por medio de la correspondencia. Evidencia de ello es la mención de Remírez en su Ensayo Político sobre el Reino de Nueva España, cuando refiere: “el manganeso que el señor Remírez ha descubierto últimamente en la isla de Cuba”,[8] en lo que es sin dudas el primer reporte de presencia de este metal en la isla.
Sus escritos
El erudito coruñés Ramón de La Sagra, que llegó a La Habana en 1823, nunca conoció a Remírez, pero tuvo contacto con uno de los borradores de sus manuscritos. El Capitán General de la isla, Francisco Dionisio Vives, luego de un elocuente discurso de La Sagra abogando por la creación de una escuela de geología en La Habana, le hizo entrega de los mismos. Los reportes mineralógicos de Ramírez fueron extractados por Ramon de La Sagra y publicados en el primer tomo de su Historia Física y Política[9]. La Sagra dio crédito a Remírez, y sus citas textuales abarcan varias cuartillas. De tal modo, al final, no se perdieron las observaciones de Remírez.
El otro trabajo de Remírez sí fue publicado a su nombre y se refiere a la calidad de las aguas minerales de Madruga. La fuente era propiedad de la familia O’Farril Herrera. El filántropo, y más tarde suegro de su hijo, José Ricardo O’Farril, hizo donación de la fuente La Paila para uso público. Francisco Remírez realizó el primer estudio químico detallado de las aguas de este manantial.[10] Los resultados, publicados por primera vez en 1802, fueron replicados en el siglo XIX dos veces más. Con este artículo Remírez se convierte en el iniciador de la hidrología en la isla.[11]
[1] Puig-Samper, Miguel Ángel Las expediciones científicas españolas en el siglo XVIII. Canelobre, Revista del Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, nº 57, 2011, pp. 20-41.
[2] Guirao de Vierna, A. et al. (1991), Cuba ilustrada. La Real Comisión de Guantánamo, 1796-1802,2 vols., Madrid, Lunwerg.
[3] Rimoy y Medina, Maria de los Ángeles y Maria Jacinta Peramos Mendoza La expedición del Conde de Mompox y de Jaruco y su arribada forzosa en Tenerife.
[4] Rodríguez Nozal, Raúl La obra impresa del programa expedicionario español en América. Mem. R. Soc. Esp. Hit. Nat III 2004 pag 35-72
[5] Rebok, Sandra LO PÚBLICO Y LO PRIVADO EN LOS ESCRITOS DE ALEXANDER VON HUMBOLDT SOBRE CUBA Asclepio-Vol. LVI-2-2004
[6] Morales, Vidal, „El Barón de Humboldt en la Isla de Cuba [Baron Humboldt in the island of Cuba] “, in: El Fígaro, La Habana, junio 6, núm 9 (1897), p. 258; junio 13, núm 22, p. 286; núm. 24, p. 300, reproduced in: Serie Histórica, núm. 9, La Habana: Academia de Ciencias de Cuba, 1969, pp. 27-32.
[7] Carta del Barón de Humboldt al Sr. Don José Clavijo el 25 de noviembre de 1801. Trascrita por Solano y Eulate J. M. en: “Cartas inéditas del Barón de Humboldt” Anal. Soc. Esp. Hist. Nat. Tomo I. pag. 156.
[8] Libro IV Estado General de las Minas de Nueva España. Capítulo 11 Pag 198-199
[9] Maffei, Eugenio y Rúa Figueroa, Ramon. Biblioteca Española de libros, folletos y artículos, Impresos y manuscritos, relativos al conocimiento y explotación de las riquezas minerales y á las ciencias auxiliares. Imprenta de J. M. Lapuente, calle de Noblejas, numero. 3, cuarto bajo. 1871.
[10] Llerena Portilla, Maritza E. y Romero Sánchez, Juan. Capítulo VI. Características Estudiadas de los Principales Yacimientos de las Aguas Minerales Naturales y Mineromedicinales.
[11] Remírez de Estenoz F. “Análisis de las aguas de la Fuente Madruga, vulgarmente la Paila. Hecha por el Teniente Coronel D. R. R. Francisco Remírez socio numerario de la Real Sociedad Económica de la Havana y encargado del Ramo Mineralogía en la Comisión del Señor Conde de Mompox en esta Isla de Cuba” Imprenta de Don Estevan Joseph Boloña en el año de 1802.
