La criminalística y la criminología no son ciencias, sino un conjunto de especialidades forenses pertenecientes a otras ciencias, tanto naturales como sociales o formales. La literatura hace distinciones entre una y la otra.
La criminalística se puede definir como el conjunto de conocimientos que tiene por finalidad determinar, desde un punto de vista técnico pericial, si se cometió o no un delito, cómo se llevó a cabo y quién lo realizó. Es decir, se enfoca en el aspecto material del asunto.
Por su parte, la criminología se enfoca más bien en el aspecto social del tema; su objetivo principal es el estudio del delincuente, las conductas desviadas, el lugar de los hechos y el entorno social asociado al delito.
Son muchas las técnicas o especialidades de diversas ciencias que las integran; en lo que sigue sólo se mencionan las más usuales. Una visión general de cada una de ellas se puede consultar en las referencias al final.
Diversas técnicas y especialidades que tienen que ver con la criminología y la criminalística son las siguientes: Dactiloscopía, Entomología, Fisionomía, Odontología, Patología, Arte, Antropología, Balística, Química, Medicina y Psicología; además, se encuentran la Toxicología y Genética Forense, la Piloscopía, Hematología, el Peritaje Caligráfico y la Documentoscopía.
A las anteriores hay que añadir el análisis de los residuos en incendios y explosivos, de los accidentes vehiculares, también de alguna forma la meteorología, y la más reciente Informática Forense, que investiga los delitos digitales.

El término forense viene de `foro’, pues en épocas pasadas era en los foros o tribunales donde se desempeñaban los especialistas de la época. Al parecer, la medicina forense es la especialidad más antigua, pues existe una ley alemana del siglo XVI que obligaba a los barberos-cirujanos a examinar los cadáveres en caso de homicidio, tanto si fuera intencional como accidental, con el fin de imponer penas según el caso.
Frances Glessner Lee
En los comienzos del siglo XX surgieron diversas mujeres que abrieron el camino de las féminas a su colaboración en el tema de las técnicas forenses. La más destacada y reconocida fue la rica heredera estadounidense Frances Glessner Lee, quien hizo grandes contribuciones en favor de los métodos de enseñanza de la criminalística.
Nacida en Chicago en 1878 pertenecía a una familia adinerada. Su padre fue co-fundador de la International Harvester, marca muy conocida de maquinaria agrícola. Nunca pudo estudiar, pues a pesar de manifestar su interés desde edad temprana no encontró apoyo familiar, algo que estaba de acuerdo con los criterios comunes acordes a su estatus social en esa época.
Se casó a los 19 años con un abogado y tuvo varios hijos. Su matrimonio duró unos 17 años hasta 1914, cuando se divorció.
Su hermano George Glessner pudo estudiar medicina en la Universidad de Harvard. Allí hizo amistad con otro George, de apellido Magrath, con quien ella mantuvo una estrecha amistad durante toda su vida.
Tras su divorcio y el posterior fallecimiento de sus padres, la muerte de su hermano en 1930 la llevó a heredar los bienes familiares, y al fin se le presentó la oportunidad de desarrollar sus aspiraciones intelectuales de alguna manera.
A pesar de carecer de educación especializada, su afición de la infancia a coleccionar casas de muñecas, unida a las lecturas detectivescas, a su interés por la medicina, y a su amistad con el ya médico experimentado Magrath, la llevaron a crear las bases para revolucionar la enseñanza de la ciencia forense.
A partir de 1931, usando una parte sustancial de su herencia, y con el apoyo de Magrath, estableció una fundación para crear el Departamento de Medicina Legal en la Universidad de Harvard; ella misma concibió y supervisó su creación.
Ambos, Frances y Magrath, se centraron en convertir el Departamento de Medicina Legal de Harvard en un centro de formación de médicos forenses, pues por tradición eran los jueces de instrucción ─ y no los médicos ─ quienes siempre habían monopolizado esta especialidad médica. Gracias a Frances fue que se instituyó el primer programa de formación de médicos forenses en los EE.UU., pues el nuevo departamento creó una cátedra de medicina legal, que Magrath ocupó como profesor. Después llegaría a ser director del departamento.

En 1934 Frances donó al departamento una colección de libros y manuscritos que dieron origen a lo que es hoy la Biblioteca Magrath de Medicina Legal, y en 1936 aportó al departamento una donación de 250 000 dólares (el equivalente a unos 4.7 millones en la actualidad).
Magrath falleció en 1938, pero ese no fue el final, sino más bien el comienzo de los aportes de Frances, pues en la década de los 1940 se dedicó a crear sus ‘Estudios en Miniatura de Muertes Inexplicables’. Consisten en unas 20 maquetas con figuras humanas (dioramas) donde se recrean escenas de crímenes reales.
Frances construía los dioramas en forma de casas de muñecas a escala 1:12, y sus maquetas imitaban hasta el último detalle de la realidad: los muebles se podían manipular en busca de pistas y se confeccionaban con los materiales originales, así como la ropa y cualquier otra cosa. Puertas y ventanas abrían y cerraban, y el nivel de detalle era tal que incluso los calendarios incluían las páginas de los meses posteriores a la fecha del crimen, por si pudieran contener alguna pista o indicio. Ella misma confeccionaba todo, gracias a su habilidad en carpintería, pintura y costura.

Cada maqueta costaba de 3 000 a 4 500 dólares de la época; hoy costaría mucho más (alrededor de 60 000 – 85 000 dólares de 2026). Sus dioramas se usaron durante mucho tiempo; se usaban para entrenar a los detectives a ser meticulosos al tratar de resolver los casos.
Sus aportes a la investigación criminal se reconocieron en 1943, cuando recibió el nombramiento honorífico de Capitana Honoraria de la Policía de New Hampshire.
En 1945 donó los dioramas al Instituto de Medicina Legal de Harvard para contribuir a formar a los investigadores forenses; después su programa pedagógico se extendió a otros estados. Más tarde los dioramas pasaron a formar parte de la Oficina del Médico Forense Jefe de Maryland, y su uso se mantuvo vigente en el departamento de Ciencias Policiales de Maryland hasta 1999.
Se considera que el desempeño de Frances Glessner Lee contribuyó de manera significativa a la profesionalización de la ciencia forense en Estados Unidos, así como a mejorar la calidad de las investigaciones criminales. Falleció en 1962.
El escritor Erle Stanley Gardner, muy conocido por crear las novelas de misterio de Perry Mason, y también amigo íntimo de Frances, escribió sobre los dioramas que ‘una persona que estudie estos modelos puede aprender más sobre pruebas circunstanciales en una hora que lo que podría aprender en meses de estudio abstracto’.
Eugène François Vidocq

Las primeras técnicas forenses fueron introducidas por el francés Vidocq, quien en sus inicios fue un militar que se convirtió un delincuente; más tarde se convirtió en informante de la policía, después en agente, y llegó a dirigir una brigada de investigación en lo que hoy es la Sûreté Nationale.
Se le atribuyen multitud de aportes en el campo de la investigación criminal, al introducir los estudios de balística, la creación de expedientes con las pesquisas de los casos, o incluso la propia criminología. Fue el primero en utilizar moldes para recoger huellas de la escena del crimen, y sus técnicas antropométricas tuvieron gran repercusión.
Personaje controvertido, nació en Arrás en julio de 1775. A los 14 años abandonó su ciudad y se alistó en el ejército. En 1792 se vio obligado a desertar tras golpear a un oficial, falta condenada con la muerte.
Se casó varias veces y también tuvo algún que otro incidente poco claro de faldas.
Tras muchas peripecias terminó unido a una banda de criminales. Arrestado en muchas ocasiones, fue condenado a ocho años de trabajos forzados; enviado a galeras, logró escapar.
Nuevamente apresado, en 1809 se ofreció a trabajar para la policía de París como infiltrado en la prisión. Ganada la confianza de sus jefes, se le liberó para hacer el mismo trabajo fuera de la prisión, donde llegó a dirigir hasta doce detectives, muchos de ellos delincuentes reformados.

Entre 1824 y 1832 fue forzado a dimitir, reinstalado, y expulsado de nuevo. Tras la última dimisión, en 1833 fundó la primera agencia privada de detectives de la que se tienen noticias. Tras la muerte de su esposa, cerró su agencia en 1847 y se retiró. Falleció diez años después, aunque aún realizó algunos trabajos eventuales para la policía.
Víctor Hugo declaró una vez que se había inspirado en Vidocq para crear a los dos personajes principales de Los miserables: Jean Valjean y el inspector Javert. Algunos opinan que fue la inspiración de Edgar Allan Poe para crear al detective C. Auguste Dupin.
Alphonse Bertillón, otro francés precursor destacado en la criminalística, es bastante posterior; implantó su sistema de antropometría en 1882. La dactiloscopía no apareció hasta 10 años después, en las manos del inglés Sir Francis Galton y del argentino de origen croata Juan Vucetich.
Este último fue el primero en resolver un asesinato, al registrar las huellas digitales de la infanticida en la escena del crimen, lo que condujo a su condena.
Bibliografía
Frances Glessner, https://es.wikipedia.org/wiki/Frances_Glessner
Nutshell Studies of Unexplained Death – Wikipedia, la enciclopedia libre, https://es.wikipedia.org/wiki/Nutshell_Studies_of_Unexplained_Death
Descubre a FRANCES GLESSNER – Mujeres Lila-Biografías – Apple Podcasts, https://podcasts.apple.com/es/podcast/descubre-a-frances-glessner-lee-biograf%C3%ADas-grandes/id1688704855?i=1000680175522
Madre de la Investigación Forense. Frances Glessner Lee, la investigadora que recreaba escenas de crímenes en casas de muñecas. https://historia.nationalgeographic.com.es/a/frances-glessner-lee-madre-investigacion-forense_20113
Criminalística, https://es.wikipedia.org/wiki/Criminalistica
Eugène-François Vidocq, https://es.wikipedia.org/wiki/Eugene-Francois_Vidocq
