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El terremoto de magnitud 7.5 en Venezuela: una ruptura sísmica de alta complejidad

Rosmery Pineda Mirabal
26 junio 2026 | 0 |

Foto: Telesur


El norte de Venezuela fue sacudido en la tarde del 24 de junio, por un fuerte movimiento telúrico. La hora local del terremoto fue las 18:04 (hora local de Venezuela) y, aunque los primeros reportes del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) hablaron de una magnitud 7.1, esta cifra fue actualizada sucesivamente a 7.2 y finalmente a 7.5.

Esta variación en las cifras ha generado confusión inicial, pero especialistas como el geólogo dominicano Osiris De León explican que no se trató de dos sismos distintos, sino de un único evento de ruptura compleja: “el proceso de fractura de la falla puede acelerarse o desacelerarse durante los segundos que dura, y las distintas redes sísmicas, al registrar los pulsos de energía en momentos ligeramente diferentes (con apenas 38 o 39 segundos de diferencia entre unas y otras), lo interpretan como eventos separados y por ende hacen registros diferentes. Sin embargo, una vez refinados los datos, se confirma un solo epicentro y un solo proceso de ruptura”, enfatizó el experto.

Desde el punto de vista tectónico, el fenómeno se originó en la falla de deslizamiento lateral derecha que recorre la costa norte de Venezuela, conocida al oeste de los 67°O como falla Oca-Ancón y al este como falla de El Pilar, en el punto donde se cruza con la falla de Boconó.

Foto: Telesur

Los mecanismos focales del terremoto apuntan a la ruptura de la principal falla con dirección este-oeste, la cual marca el límite entre la placa del Caribe (al norte) y la placa Sudamericana (al sur). Mediciones con GPS indican que la placa del Caribe se desplaza hacia el este unos 20 milímetros por año en relación con su vecina del sur. Según el catálogo del USGS, este es el terremoto de mayor magnitud registrado instrumentalmente en esa región de Venezuela.

Testimonios directos recogidos desde Caracas describen cómo fue la experiencia de la sacudida en un segundo piso: “se sintieron primero las ondas P verticalmente en dos ocasiones, seguidas de un silencio de entre 2 y 4 segundos, para luego recibir las ondas S, que sacudieron con fuerza durante más de 10 a 12 segundos”. Durante ese período, el agua en recipientes sobre la mesa presentó oscilaciones (seiching), objetos cayeron de estanterías y resultó difícil mantenerse en pie o caminar. No se percibió ruido asociado al movimiento, y al descender dos niveles hasta la calle se experimentaron mareos.

El sistema PAGER del USGS, que combina estimaciones de intensidad del temblor con datos de vulnerabilidad de las estructuras, ofreció una primera aproximación de las causas: probablemente hayan de miles a decenas de miles de muertes, y pérdidas económicas que ascenderían a varios miles de millones de dólares. Además, se estima que la sacudida pudo provocar deslizamientos significativos de tierra y licuefacción del suelo.

Foto: Servicio Geológico de Estados Unidos

Los daños estructurales se concentran en varias zonas de Caracas, especialmente en aquellas con suelos blandos y gruesos sedimentos, como las urbanizaciones San Bernardino y Altamira-Palos Grandes, donde se han documentado colapsos de edificios residenciales y comerciales. El patrón de derrumbe observado es el denominado tipo “panqueque” donde los pisos caen verticalmente uno sobre otro, lo que ocurre cuando los niveles inferiores son más flexibles que los superiores y generan un fallo estructural en cadena.

El aeropuerto internacional de Maiquetía también sufrió daños considerables, con techos colapsados y escombros que obligaron a evacuar las instalaciones.

En cuanto al comportamiento posterior del terremoto de Venezuela, se espera que ocurran numerosas réplicas, y su distribución permitirá definir el área de ruptura, que para un terremoto de magnitud 7.5 suele extenderse entre 100 y 200 kilómetros de largo, con varios metros de deslizamiento promedio. Sin embargo, el USGS aún no ha reportado réplicas en sus catálogos, probablemente porque quedan ocultas en la red sísmica global por la fuerte señal de los eventos principales.

La Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) mantiene su propio catálogo, pero opera con varias horas de retraso y, ante la probabilidad de daños y cortes eléctricos en Caracas, es posible que no se disponga de datos más precisos en el futuro inmediato.

Foto: Telesur

El modelo preliminar de intensidades del USGS, elaborado a partir de la cobertura irregular de sismómetros y de menos de 200 informes de personas que sintieron el temblor, muestra una sacudida más fuerte limitada a unos 100 kilómetros a lo largo de la falla.

En el plano de la respuesta humanitaria, el geólogo Osiris De León ha insistido en la necesidad de movilizar equipos internacionales especializados en búsqueda y rescate, con perros entrenados, sensores térmicos y equipos de audio, y ha recordado que las primeras 72 a 120 horas constituyen la ventana crítica para localizar sobrevivientes atrapados entre los escombros.

Otro hecho que ha llamado la atención es que, apenas 26 minutos después del sismo en Venezuela, ocurrió un terremoto de magnitud 6.9 en Japón. Aunque no se descarta totalmente alguna relación, los especialistas consideran muy improbable que las ondas sísmicas provenientes de Venezuela, ya muy débiles al llegar al Pacífico, hayan desencadenado aquel evento, más aún cuando esa zona japonesa ya había registrado un sismo de magnitud 7.6 en diciembre de 2025.

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