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Fallece Craig Venter, pionero del genoma, la vida sintética y la longevidad

José Lázaro Francés Mesa
30 abril 2026 | 0 |

Foto: tomada de Forbes


La ciencia a veces avanza con pasos pequeños, firmes y colaborativos. Otras, lo hace a empujones, con competencias feroces y personalidades que incomodan el orden establecido. J. Craig Venter perteneció a este segundo grupo. Y, justamente por eso, transformó la biología molecular de manera irreversible.

El 29 de abril de 2026, el Instituto J. Craig Venter (JCVI) anunció su muerte en San Diego, a causa de complicaciones imprevistas durante un tratamiento oncológico. Tenía 79 años. Con él se fue uno de los científicos más influyentes —y también más controvertidos— de las últimas décadas.

De Vietnam a la ciencia

Venter no fue un estudiante brillante en la escuela secundaria. Su madre, preocupada, le revisaba los brazos en busca de marcas de jeringas. En realidad, lo que le faltaba era estímulo. Lo encontró en la natación: un verano de entrenamiento exhaustivo lo convirtió en un competidor imbatible. Pudo haber llegado a los Juegos Olímpicos, comentó en una ocasión, pero la guerra de Vietnam lo cambió todo.

Entre 1967 y 1968 sirvió como sanitario, clasificando soldados heridos durante la Ofensiva del Tet. La experiencia fue tan traumática que, según confesó años después, intentó ahogarse en el mar. Un tiburón lo rozó y lo hizo regresar. Aquel infierno, sin embargo, lo forjó: regresó a Estados Unidos, obtuvo una licenciatura en bioquímica y luego un doctorado en fisiología y farmacología por la Universidad de California en San Diego.

La impaciencia

En 1984, Venter trabajaba en los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) de Estados Unidos. Allí desarrolló una técnica revolucionaria: las etiquetas de secuencia expresada (EST), que permitían descubrir genes humanos a gran velocidad. Los NIH patentaron los hallazgos a su nombre, lo que desató críticas de la comunidad científica. James Watson, codescubridor de la estructura del ADN, lo comparó con Hitler. Venter siempre dijo que él se opuso a las patentes, pero el daño a su reputación ya estaba hecho.

Frustrado, fundó en 1992 el Instituto de Investigación Genómica (TIGR), sin fines de lucro. Allí, junto al premio Nobel Hamilton Smith, logró en 1995 la primera secuencia completa del genoma de un organismo de vida libre: la bacteria Haemophilus influenzae. Fue un hito que electrizó a la microbiología. Por primera vez, los investigadores podían ver el manual completo de instrucciones de una criatura viva.

La carrera por el genoma humano

En 1998, Venter dio el golpe que lo convertiría en leyenda y villano a la vez. Anunció la creación de una empresa privada, Celera Genomics, para secuenciar el genoma humano en solo tres años, cuatro antes de lo previsto por el costoso Proyecto Genoma Humano público (tres mil millones de dólares financiados por gobiernos). Su método era arriesgado: la secuenciación tipo escopeta, que fragmentaba el ADN al azar y luego lo reensamblaba con potentes algoritmos, sin necesidad de mapas previos.

La comunidad científica reaccionó con indignación. Temían que Celera patentara los genes y limitara el acceso a la información. Francis Collins, líder del proyecto público, tuvo que acelerar el paso y adoptar a regañadientes el mismo método. La competencia se volvió encarnizada.

El presidente Bill Clinton y J. Craig Venter durante el anuncio histórico del primer borrador del genoma humano en la Casa Blanca (año 2000)./Foto: tomada de: The Guardian

El desenlace llegó el 26 de junio de 2000, en la Casa Blanca. Junto al presidente Bill Clinton, Venter y Collins anunciaron un empate: ambos habían logrado un borrador del genoma humano.

Sin embargo, la verdad es más matizada. Mientras el proyecto público subía sus secuencias a internet cada 24 horas, Celera guardaba sus datos bajo llave. El programador Jim Kent, en un garaje, escribió en cuatro semanas el código que permitió ensamblar el genoma público justo a tiempo para la ceremonia. Venter siempre negó que ese trabajo fuera previo al anuncio. La polémica nunca se apagó.

Dos años después, Venter fue despedido de Celera por diferencias con la junta directiva.

Sus aspiraciones eran continuar la investigación científica y vender sus datos a otras empresas, mientras que la empresa pretendía convertirse en una maquinaria farmacéutica y crear medicamentos internamente.

Se fue con una parte de su fortuna —que llegó a rozar los 700 millones de dólares en acciones— y con la certeza de que la genómica nunca volvería a ser la misma.

Crear vida desde cero

Lejos de retirarse, Venter siguió empujando los límites. En 2010, su equipo anunció la creación de la primera célula bacteriana sintética, bautizada como JCVI-syn1.0. No era vida hecha completamente de cero, sino un genoma sintetizado químicamente e insertado en una célula de Mycoplasma mycoides, que comenzó a replicarse. Más tarde, presentaron JCVI-syn3.0, la célula autónoma con el genoma más pequeño conocido: solo 473 genes. Un paso decisivo para entender qué es, realmente, lo mínimo indispensable para estar vivo.

Diagrama del ciclo de ingeniería en biología sintética, que ilustra las fases de diseño, construcción y prueba de genomas optimizados./Imagen tomada de: https://www.jcvi.org/research/first-minimal-synthetic-bacterial-cell

Los océanos como frontera

Paralelamente, Venter nunca olvidó el mar. Entre 2004 y 2006, a bordo del velero Sorcerer II, recorrió 32 000 millas náuticas y visitó 23 países. Su misión: recolectar muestras de agua y secuenciar el ADN de los microorganismos marinos. La Expedición Global de Muestreo Oceánico descubrió casi mil genomas de linajes microbianos no cultivados y amplió el conocimiento de la biodiversidad de microorganismos del planeta. Sus resultados han sido utilizados para estudiar la degradación de plásticos, la agricultura sostenible y la búsqueda de nuevos biocombustibles.

Representación cartográfica de la ruta global de muestreo realizada por la Expedición Sorcerer II, enfocada en el análisis de la diversidad microbiana en los océanos./Imagen tomada de: https://www.jcvi.org/research/gos

Otro gran proyecto: combatir la muerte

En sus últimos años, Venter se lanzó a su empresa más ambiciosa: Human Longevity, Inc. Su objetivo era usar la genómica masiva y la inteligencia artificial para predecir enfermedades y alargar la vida saludable. Creó el Health Nucleus, un examen físico de 25 mil dólares que combinaba resonancias magnéticas, tomografías, secuenciación completa del genoma y análisis de microbioma. Él mismo se sometió a estas pruebas y detectó a tiempo un cáncer de próstata que le fue extirpado posteriormente.

Una muerte que no cierra el legado

Sus últimos meses estuvieron marcados por un nuevo diagnóstico oncológico. El tratamiento tuvo efectos secundarios inesperados y, este 29 de abril de 2026, Venter falleció. El instituto que lleva su nombre declaró: “Craig creía que la ciencia avanza cuando las personas están dispuestas a pensar de forma diferente, a actuar con decisión y a construir lo que aún no existe”.

Nunca ganó un Premio Nobel. Sus críticos le reprochaban una ambición desmedida y una inclinación a mezclar la ciencia con el lucro. Un antiguo colaborador lo describió como “una persona muy insegura que lo compensa mostrándose arrogante y agresiva”. Pero también cosechó honores de primer nivel: la Medalla Nacional de Ciencia de Estados Unidos (2008, entregada por Barack Obama en 2009), el Premio Internacional de la Fundación Gairdner (2002), el Premio Paul Ehrlich y Ludwig Darmstaedter (2001) y el Premio Internacional Rey Faisal de Ciencia, entre muchos otros.

Sin su empuje competitivo, el genoma humano habría tardado años más en descifrarse. La biología sintética, la metagenómica y la medicina personalizada le deben tanto como a cualquier premio Nobel. Venter también fue un importante defensor de la financiación federal para la investigación, de la interdisciplinariedad en la ciencia, de las ideas audaces, de la atención a la salud femenina y del medio ambiente.

Como él mismo dijo: volvería a hacerlo todo otra vez. Incluso las polémicas.


Referencias:

  1. J. Craig Venter Institute (JCVI). “J. Craig Venter, genomics pioneer and founder of JCVI and Diploid Genomics, Inc., dies at 79”. Comunicado oficial, 29 de abril de 2026. https://www.jcvi.org/media-center/j-craig-venter-genomics-pioneer-and-founder-jcvi-and-diploid-genomics-inc-dies-79

2. The New York Times. “J. Craig Venter, Scientist Who Decoded the Human Genome, Dies at 79”, 30 de abril de 2026. https://www.nytimes.com/2026/04/30/science/j-craig-venter-dead.html

3. WHYY. “Twenty-five years later: Inside the cut-throat race to decode the human genome”, por Liz Tung, 26 de junio de 2025. https://whyy.org/segments/25-years-later-inside-the-cut-throat-race-to-decode-the-human-genome/

4. JCVI. “Expedición Mundial de Muestreo Oceánico (GOS)”. https://www.jcvi.org/research/gos

5. JCVI. “First Minimal Synthetic Bacterial Cell”. https://www.jcvi.org/research/first-minimal-synthetic-bacterial-cell

6. Forbes. “Craig Venter mapped the human genome, now he’s trying to cheat death” (entrevista), 21 de febrero de 2017. https://www.forbes.com/sites/matthewherper/2017/02/21/can-craig-venter-cheat-death/

7. JCVI. “Environmental Sustainability”. https://www.jcvi.org/research/environmental-sustainability

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