La Galería Carmen Montilla recoge la muestra selecciona por el PMA. /Foto: Ismel Ruiz Marsán
El concurso «Miradas que Alimentan» reconoció tres obras que abordan la resiliencia comunitaria, la nutrición y las prácticas sostenibles. Las fotografías seleccionadas integran una exposición en la Galería Carmen Montilla, en La Habana Vieja.
Una cocina que cuenta historias de resiliencia, una niña que prueba una fruta por primera vez y un pescador artesanal que despliega su atarraya en busca de carnada. Tres escenas de la vida cotidiana, captadas por fotógrafos cubanos, comparten un tema: las múltiples dimensiones de la seguridad alimentaria.
Las obras fueron reconocidas en el concurso «Miradas que Alimentan: Fotografiando la Seguridad Alimentaria», convocado por el Programa Mundial de Alimentos (PMA) en Cuba para promover, mediante las artes visuales, la reflexión sobre la alimentación saludable, la nutrición y la sostenibilidad de los sistemas alimentarios.
En esta edición participaron más de 50 fotógrafos aficionados y profesionales de distintas provincias del país. De sus propuestas, 21 fueron seleccionadas para integrar una exposición que reúne imágenes sobre la producción de alimentos, el aprovechamiento de los recursos naturales y el bienestar de las comunidades.

En la categoría Historias de Resiliencia, el premio correspondió a La cocina, de Iván Enrique Ibalmea. La obra convierte los espacios y objetos domésticos en símbolos de transformación, calor humano y capacidad para afrontar las dificultades.

Por su parte, La hija de Tarzán, de Asbel Paz Torres, obtuvo el reconocimiento en Retratos de la Nutrición. La fotografía muestra a una niña de Guanímar mientras prueba un melón que le llevaron unos visitantes. Según relató el autor, aunque conocía distintas variedades de pescado, nunca había probado esa fruta.

La tercera obra premiada, Oficio de orilla, de Alen Núñez, fue distinguida en la categoría Vida en la Tierra. La imagen retrata a un pescador artesanal en la bahía de Nuevitas mientras despliega su atarraya para conseguir carnada viva. La pesca selectiva y a pequeña escala constituye una actividad vinculada al sustento de las comunidades costeras y al acceso a proteína marina fresca.
Las tres fotografías abordan la seguridad alimentaria desde perspectivas diferentes. Más allá de la disponibilidad de alimentos, las imágenes permiten observar aspectos relacionados con el acceso a una dieta variada, las prácticas productivas y las condiciones de vida de las personas.
El arte como vía de comunicación

Para Étienne Labande, representante del PMA en Cuba, la participación y la calidad de las obras respondieron a las expectativas de la convocatoria. El diplomático destacó, además, que el concurso gana visibilidad y contribuye a extender los mensajes de la organización mediante un lenguaje distinto del empleado en sus actividades técnicas.
“Siempre tenemos que abogar y trabajar en los temas de seguridad alimentaria”, explicó Labande. Junto a las acciones que el organismo desarrolla con comunidades, instituciones y actores de la agricultura, consideró necesario comunicar estos asuntos a través de otras vías.
“El arte es otra de estas vías que a nosotros nos toca muy de cerca seguir haciendo con los niños, con el concurso infantil, con los adultos, con el concurso de artes plásticas y, desde el año pasado, con la fotografía”, señaló.
La convocatoria fotográfica se suma así a otras iniciativas impulsadas por el PMA en Cuba para fomentar hábitos alimentarios saludables y una mayor comprensión de los desafíos asociados a la alimentación. La oficina del organismo desarrolla concursos de artes visuales desde 1998, con propuestas dirigidas a diferentes grupos de edad.
Una exposición para mirar la alimentación
Las 21 obras seleccionadas se exhiben en la Galería Carmen Montilla, espacio de La Habana Vieja que acoge la muestra durante varias semanas. La exposición incluye, además, la obra El ilusionista, del reconocido fotógrafo cubano Alfredo Sarabia, como artista invitado.

Norma Jiménez, directora de la galería, destacó el valor de acoger una propuesta que relaciona la fotografía con una problemática presente en la vida cotidiana de la población.
Para la especialista, las imágenes permiten acercar al público a una cuestión que también comienza en el ámbito doméstico, mediante las decisiones y prácticas de cada familia.
La muestra cuenta con el acompañamiento de la Fundación Ludwig, la Fototeca de Cuba, la Cátedra de Fotografía de la Universidad de las Artes, la Academia de Bellas Artes San Alejandro y el Consejo Nacional de Artes Plásticas, entre otras instituciones.
Además de reconocer el trabajo de los participantes, el concurso busca generar preguntas sobre cómo se producen los alimentos, quiénes intervienen en ese proceso y qué relación existe entre la nutrición, el entorno natural y las condiciones de vida de las comunidades.
En paralelo, el PMA anunció nuevas convocatorias de artes visuales, entre ellas un concurso nacional infantil y otro de artes plásticas dirigido a artistas adultos. Con estas iniciativas, la organización mantiene su apuesta por la comunicación cultural como complemento de las acciones técnicas destinadas a fortalecer la seguridad alimentaria en Cuba.
