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Lingüística: La energía del idioma

Lisvany Martín
18 mayo 2026 | 0 |

Además de las dos acepciones principales del término energía, el Diccionario de la lengua española documenta, en la propia entrada, las definiciones de las diversas formas que esta adopta./Foto: tomada de energíahoy.com.

Muchos recuerdan aún las lecciones de Ciencias Naturales en las que, péndulo en mano, el profesor explicaba los cambios de energía potencial gravitatoria a cinética y viceversa, así como cuando se refería al funcionamiento de los circuitos eléctricos. Estos temas nos despertaron la curiosidad en la enseñanza primaria, luego se complejizaron en la Física de grados superiores e, incluso, algunos los recibieron en las conferencias universitarias. Desde entonces, no pocos han dudado al hablar o escribir sobre ellos ante la presencia de varios detalles lingüísticos.

El Diccionario de la lengua española (DLE) recoge dos acepciones principales del término energía, del latín tardío energīa, ambas como sustantivo femenino:’eficacia, poder, virtud para obrar’ y ‘capacidad que tiene un sistema para realizar un trabajo, y que se mide en julios’. Esta última, propia del ámbito científico, resulta aplicable a las diversas tipologías que puede adoptar de acuerdo con su procedencia y características.

Por la luz en la expresión

El diccionario académico también recoge el término luz con el sentido de ‘corriente eléctrica’. /Foto: tomada de significados.com

Entre las formas más útiles y conocidas de la energía aparece, sin duda, la eléctrica, cuyo significado se documenta en la entrada electricidad del DLE: ‘basada en la electricidad, que puede manifestarse en reposo, como electricidad estática, o en movimiento, como corriente eléctrica’. La propia obra académica incluye otra definición muy relacionada del vocablo: ‘fuerza que se manifiesta por la atracción o repulsión entre partículas cargadas, originadas por la existencia de electrones y protones’.

Durante los últimos años, el tema ha sido frecuente en Cuba, tanto en la prensa como en las conversaciones cotidianas. En tal sentido, resulta común el uso indistinto de las expresiones sistema eléctrico nacional y sistema electroenergético nacional; pero ¿son intercambiables en todos los contextos? Al respecto, el blog Buen Idioma, dedicado a la divulgación lingüística, aclara que la primera de ellas debe emplearse cuando se hable de las fuentes de generación de electricidad, como las termoeléctricas o Energás; mientras que la segunda es correcta cuando se suman también los biocombustibles.

A diferencia de lo que se lee a diario en varios medios, debe acudirse a la minúscula en ambos casos por no constituir nombres propios. Además, su sigla adecuada es SEN, enteramente en mayúscula por contar solo con tres letras, y sin puntos ni espacios de separación, de acuerdo con lo establecido en el Diccionario panhispánico de dudas (DPD).

En los últimos años es frecuente el uso del adjetivo verde con el sentido de ‘ecológico (que no es perjudicial para el medioambiente)’, empleado, por ejemplo, en la expresión energía verde. /Foto: tomada de Gaserveis.com

No pocas veces escuchamos a alguien cuestionar a su interlocutor por el empleo de la frase “se fue la luz”, en lugar de “se fue la corriente”. ¿Es válida la corrección? Según indica la Real Academia Española (RAE) a través del servicio de consultas de su cuenta oficial en la red social X, luz también significa ‘corriente eléctrica’, tal cual se encuentra recogido en su tercera acepción del diccionario académico; por tanto, no existen motivos para censurar esta expresión frecuente en nuestro país.

Asimismo, al igual que en otros temas científicos, la grafía y pronunciación de las unidades de medida suelen generar dudas entre los hablantes. Al respecto, aclaramos que, en español, resulta preferible el uso del vocablo megavatio, como sustituto del anglicismo megawatt, para designar la ‘unidad de potencia equivalente a un millón de vatios’. Por tratarse de nombres comunes, estos términos se escriben en minúscula, pero su símbolo es MW, con mayúscula en ambas letras.

Por su parte, kilovatio, adaptación de kilowatt, aparece documentado en el DLE como ‘unidad de potencia equivalente a 1000 vatios’. Su símbolo es kW, con la k en minúscula. Tal cual confirma la Fundación del Español Urgente (FundéuRAE), institución promovida por la RAE y la Agencia EFE, si se quieren relacionar el megavatio o el kilovatio y la hora para el consumo, lo adecuado es redactar megavatio hora o kilovatio hora, abreviados MWh y kWh, respectivamente.

Las renovables

Pareciera que el título de este epígrafe está incompleto; sin embargo, lo hemos escrito así para demostrar cuánto cambia y se adapta nuestro idioma por las variaciones generalizadas en su uso. El auge mundial de las fuentes renovables de energía ha aumentado la presencia de esta expresión, incluso con elipsis de algunas de sus palabras; de ahí que el DLE ya registre el empleo del adjetivo renovable(s) como sustantivo femenino: “En los últimos meses han abogado por acudir a las renovables”.

Además de la designación energía renovable, recogida en el Diccionario panhispánico del español jurídico (DPEJ)como ‘energía procedente de fuentes no fósiles’, encontramos otras que se intercambian frecuentemente. Entre ellas destacan energía alternativa (según el diccionario académico, ‘procedente de fuentes distintas a las habituales como el carbón, el petróleo o el gas’), y energía limpia (definida en la plataforma española Enclave de Ciencia como ‘fuente de energía renovable muy poco contaminante’).

Según indica la Fundación del Español Urgente (FundéuRAE), el término fotovoltaico designa la ‘conversión directa de energía luminosa en energía eléctrica’./Foto: tomada de grupograsa.es

Al abordar este tema, algunos hablantes se preguntan si es lo mismo energía solar que energía fotovoltaica (sin tilde por ser palabra llana terminada en vocal). De acuerdo con la FundéuRAE, la segunda constituye una tipología de la primera. A su vez, el DPEJ documenta dos formas de la solar: la mencionada fotovoltaica y la solar termoeléctrica, con diferencias en sus características y fines.

En consonancia con lo antes explicado, el blog Buen Idioma precisa que la expresión parque fotovoltaico resulta la más adecuada para aludir a la ‘instalación de producción de energía eléctrica de procedencia fotovoltaica, constituida, entre otros elementos, por paneles solares, inversores y transformadores’, definición recogida en el DPEJ. Así, es preferible evitar otras construcciones como parque solar o parque solar fotovoltaico, bastante empleadas en la prensa cubana.

Si nos referimos a las fuentes renovables, no se puede obviar la notable existencia de términos con prefijos en su vocabulario técnico. Además del propio fotovoltaico, resaltan biomasa, geotérmica, hidroeléctrica e hidroeólica.Como se observa ─y lo indica el DPD─, todos ellos se escriben unidos a las bases a las que afectan por ser univerbales (formadas por una sola palabra). No sucedería lo mismo si esas bases fuesen pluriverbales (constituidas por varias palabras), pues habría que separarlos.

Ya hemos comprobado que la ciencia alberga una amplia riqueza léxica, puesta en práctica a diario por cientos de profesionales en Cuba y el resto del mundo. Con estas líneas pretendemos ampliar su cultura lingüística, empeñados en que nuestro idioma se mantenga tan vivo y enérgico como la propia energía, y, al igual que ella, nunca se destruya, solo se transforme.

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