Inicio / Debate en vivo: la reestructuración del CITMA / Orlando Lázaro Rodríguez: propuesta de reforma institucional para la ciencia y el medio ambiente en Cuba

Orlando Lázaro Rodríguez: propuesta de reforma institucional para la ciencia y el medio ambiente en Cuba

Redacción JT
15 julio 2026 | 0 |

Por Dr. en Ciencias Técnicas Orlando Lázaro Rodríguez González, Investigador y Profesor Titular


1. Una confesión sincera: la nostalgia y el legado

Quiero empezar con honestidad. Parte de mi resistencia a la desaparición del CITMA es, lo reconozco, nostálgica. Yo viví la creación de este ministerio. Fui testigo de cómo el Comandante en Jefe, impulsado por la Cumbre de la Tierra en Río y convencido por Rosa Elena Simeón, entendió que la soberanía de un país en el siglo XXI pasa por el conocimiento. El CITMA no era un ministerio cualquiera; era la cristalización de una visión: que Cuba debía ser un país de hombres y mujeres de ciencia.

No me aferro al nombre “CITMA” por inercia. Me aferro al principio que lo inspiró: la ciencia como eje transversal del desarrollo, no como apéndice de otro sector. Si la nueva estructura respeta ese principio, podré apoyarla. Si lo rompe, debo resistirme. Esa es mi brújula.

2. El diagnóstico compartido: el CITMA tenía fallos (y hay que admitirlo)

Durante años, muchos de los que trabajamos en el sistema hemos criticado la gestión del CITMA. Duplicidad de funciones con el MES, lentitud burocrática, exceso de reuniones y una estructura que a menudo privilegiaba el informe sobre el resultado. Quienes defienden la fusión con Educación Superior tienen un argumento válido: en muchos países del mundo, la ciencia y la educación superior están en el mismo ministerio (Alemania, España, México, Noruega). No se puede afirmar categóricamente que eso sea un error.

Pero también hay que decir la verdad sobre el contexto cubano:

  • – Nuestras universidades están severamente subfinanciadas y con sus capacidades productivas mermadas.
  • – La ciencia en Cuba no se hace solo en las universidades; se hace en hospitales, en el sector agrario, en la biotecnología, en los institutos de meteorología y sismología (donde trabajé 42 años), en fábricas y en el campo.
  • – Subordinar la rectoría de toda la ciencia al MES, en estas condiciones, corre el riesgo de encerrar la investigación en el campus, desconectándola de los problemas productivos y ambientales que urgen resolver.

Mi propuesta no es “no tocar el CITMA”. Mi propuesta es “reformar el CITMA con inteligencia, no desintegrarlo con improvisación”.

3. Propuesta concreta: Un modelo de tres patas para la ciencia cubana

Tomando lo mejor de la experiencia internacional (la NSF en EE.UU., la OSTP en la Casa Blanca, y los ministerios fusionados de Europa), y adaptándolo a nuestra realidad, propongo lo siguiente:

Primera pata: Un organismo rector de Ciencia, Tecnología e Innovación con rango de agencia estatal (no subordinado al MES)

Que sea un organismo con presupuesto propio y capacidad de convocatoria nacional, que reporte directamente a la Presidencia o al Consejo de Ministros. Su función sería:

  • – Definir las prioridades nacionales de investigación (como hace la NSF).
  • – Lanzar convocatorias para resolver problemas concretos (alimentación, energía, salud, adaptación climática).
  • – Gestionar el Fondo Nacional de Ciencia y Tecnología con criterios de pares (peer review).
  • – Articular la ciencia en todos los sectores: agricultura, industria, salud, defensa, etc.

Este organismo no duplicaría al MES, sino que se coordinaría con él. El MES sigue formando profesionales y haciendo investigación universitaria; la agencia define los problemas y financia las soluciones, sea en la universidad o en el instituto científico-técnico.

Segunda pata: La Academia de Ciencias de Cuba (ACC) como órgano asesor independiente

Coincido plenamente con Alejandro Palmarola y otros colegas: el Consejo Nacional de Innovación (CNI) fue un error. Suplanta las funciones que por mandato fundacional tiene la Academia de Ciencias. Propongo:

  • Derogar el CNI o refundirlo dentro de la ACC.
  • Sacar a la ACC de la subordinación ministerial (sea del CITMA o del MES) y elevarla a un estatus de órgano asesor de la Presidencia, con autonomía funcional y presupuestaria.
  • – Que sea la ACC la que otorgue las categorías científicas, evalúe los proyectos de largo plazo y emita criterios independientes sobre el rumbo de la ciencia cubana.

La Academia debe ser la “conciencia científica de la nación”, no una dirección más dentro de un ministerio. Su independencia es garantía de objetividad.

Tercera pata: Un Ministerio de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Cambio Climático (sin Vivienda)

Apoyo la creación de un ministerio ambiental separado, como piden Pérez Rivero, Palmarola y el Dr. Hiram González. Pero debe ser un ministerio enfocado y sin lastres:

  • – No debe mezclarse con Vivienda y Ordenamiento Territorial. Eso diluye su misión.
  • – Debe albergar a las instituciones de investigación ambiental: INSMET, CENAIS, Agencia de Medio Ambiente, CNAP, etc.
  • – Pero esas instituciones deben tener autonomía científica y relación directa con la agencia de ciencia (primera pata) para sus proyectos de investigación.

El error de la propuesta actual es introducir a los institutos técnicos en Ambiente sin un criterio claro, y dejar fuera del nuevo MES funciones esenciales como la gestión de proyectos y el otorgamiento de categorías. Mi modelo resuelve eso: la agencia central maneja los proyectos; la Academia otorga las categorías; el ministerio ambiental ejecuta la política de conservación.

4. Sobre la fusión Ciencia-Educación: pros y contras (sin dogmatismos)

Pros (lo que reconozco como válido):

  • – En países con sistemas universitarios robustos, la fusión ha funcionado (Alemania, España).
  • – Evita duplicidades entre el MES y el antiguo CITMA en la formación de doctores y la investigación académica.
  • – Puede simplificar la estructura de alto nivel.

Contras (lo que me preocupa en el contexto cubano):

  • – En Cuba, las universidades no tienen la musculatura productiva para absorber la rectoría de toda la ciencia sectorial.
  • – Las ECTI (Entidades de Ciencia, Tecnología e Innovación) como el INSMET o el CENAIS no son solo “alerta temprana”; hacen investigación fundamental y aplicada. Ponerlas en Ambiente (o en MES) sin un criterio claro es “repartir barajas”, como bien denunció Arango.
  • – La experiencia internacional que defiende la fusión viene acompañada de presupuestos crecientes y autonomía universitaria, algo que no tenemos hoy.

Solución intermedia: No subordinar toda la ciencia al MES, sino crear la agencia autónoma que he descrito, que coordine con el MES pero que también llegue a los sectores productivos y ambientales. Así tomamos lo mejor de ambos mundos.

5. El problema de fondo: la burocracia y el capital humano

Aquí no transijo. La reestructuración, tal como está planteada, no reduce la burocracia; la traslada. He visto cómo las reducciones de personal anteriores terminaron creando “grupos empresariales” y “uniones de empresas” que se comportan como ministerios dentro de ministerios. Es la hidra de las siete cabezas.

La reforma debe incluir un recorte drástico del personal administrativo protegido (no de los científicos e investigadores). No se puede mantener una superestructura que consume recursos (transporte, combustible, prebendas) mientras la base productiva no tiene ni para comer. Si no se toca ese problema estructural, cualquier reorganización es un fracaso anunciado.

Y hay un riesgo adicional, que Javier Pérez Capdevila ha señalado con acierto: la fuga de talento. Los científicos cubanos ya tienen motivos de sobra para irse (salarios ínfimos, falta de insumos). Si encima se les cambian las reglas del juego sin consultarlos, esto continuará. Perderemos memoria institucional, experiencia acumulada y la capacidad de formar las próximas generaciones. Eso es un lujo que el país no puede permitirse.

6. Una exigencia final: el método científico aplicado a la política

Si el gobierno dice gobernar con ciencia, creo que esta reforma debe someterse al método científico:

  • – Que se publiquen los estudios de impacto institucional, los análisis de riesgos y el benchmarking internacional que la justifican.
  • – Que se realice una consulta amplia con los trabajadores de las delegaciones provinciales, no solo con los funcionarios de La Habana.
  • – Que se debata en la Asamblea Nacional con voto razonado, no con aprobación unánime automática.

Si esos estudios no existen, entonces la reforma es una improvisación. Y en medio de una crisis, la improvisación es un lujo que no podemos darnos.

7. Cierre: Fidel, Rosa Elena y el futuro

Termino como empecé: con nostalgia, pero también con propuesta. Fidel y Rosa Elena entendieron que la ciencia no se decreta desde un escritorio; se construye con talento, con consulta y con visión de futuro. Desintegrar el CITMA sin un plan coherente es, en mi opinión, darle un tiro de gracia a esa aspiración.

No pido que no se toque nada. Pido que se reforme con inteligencia: creando una agencia autónoma de ciencia, fortaleciendo la Academia de Ciencias, y dejando el medio ambiente en un ministerio enfocado y sin lastres. Y, sobre todo, pidiendo que se nos escuche a los que hemos dedicado la vida a esto.

Cuba no puede desarrollarse sin ciencia. Pero la ciencia no se desarrolla sin científicos, y los científicos no se motivan con silencio y verticalismo.

Con todo mi respeto y mi compromiso con la Revolución y el Socialismo,

Deja un comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *