El Programa Nacional de Conservación de Memoria Histórica cumple 20 años de fundado./Foto: Sheryl Márquez Vega
La preservación de la memoria documental del país ha transitado por un proceso de transformación durante las últimas dos décadas. Lo que comenzó como una iniciativa para rescatar fondos documentales en riesgo de deterioro se ha convertido en una estrategia nacional que articula la gestión documental, la conservación y la digitalización de archivos en todo el territorio.
El origen de este esfuerzo se remonta a 2006, cuando fue creada la Comisión Nacional de Memoria Histórica. Su principal objetivo era atender el estado de conservación de materiales fílmicos, radiofónicos y hemerográficos, muchos de ellos afectados por el paso del tiempo y las condiciones de almacenamiento.
Con el avance de las tecnologías y las crecientes demandas de acceso a la información, el programa amplió su alcance. En 2017 incorporó los sistemas institucionales de gestión documental y archivos, integrando la preservación del patrimonio documental con procesos asociados a la transparencia institucional y la gestión pública.
Desde entonces, el Programa Nacional de Memoria Histórica ha desarrollado una estructura organizada en varios subprogramas, dedicados a la conservación, restauración, digitalización y fortalecimiento de capacidades. A ello se suma la creación de sistemas institucionales en organismos de la Administración Central del Estado y de comisiones provinciales, responsables de coordinar estas acciones en cada territorio.
Entre los resultados más visibles destacan la digitalización y recuperación de miles de documentos, apoyadas en plataformas tecnológicas desarrolladas en el país, como Arquella y Escriba. Asimismo, la colaboración con organismos internacionales, entre ellos la UNESCO, ha contribuido al desarrollo de proyectos dirigidos a la protección del patrimonio documental cubano.
Sin embargo, hay otros desafíos: la transformación digital exige avanzar hacia la preservación de documentos nacidos en entornos electrónicos, garantizando su autenticidad, integridad y disponibilidad a largo plazo. A ello se suman las exigencias derivadas de la implementación de la legislación sobre transparencia y acceso a la información pública.
A veinte años de su creación, el Programa Nacional de Memoria Histórica debe adaptarse a ese escenario de constante cambio. Si en sus inicios el principal reto era evitar la pérdida de documentos físicos, en la actualidad este pasa por garantizar que la memoria de la nación pueda preservarse y consultarse en un entorno cada vez más digital.
Durante la celebración de estos 20 años de programa fueron reconocidos los sistemas institucionales de gestión documental y archivos del Ministerio de Salud Pública y del Ministerio de Cultura, por el compromiso demostrado en la preservación y acceso al patrimonio institucional e histórico de la nación.

Asimismo, recibieron reconocimientos las comisiones provinciales de Memoria Histórica de Villa Clara, Ciego de Ávila, Camagüey, Sancti Spíritus y Pinar del Río, destacadas por su labor durante estas dos décadas.
Como parte de las actividades conmemorativas, la Federación de Mujeres Cubanas otorgó el Sello 65 Aniversario a cinco especialistas y directivas representativas del Sistema de Gestión Documental y Archivos del CITMA: Maryuska Hernández Reyes, Elvira Corbelle Sanjurjo, Arialys de Jesús Pedroso Fleitas, Laura Rosa Sierra Socarrás y Sonia María Martín Hidalgo.
Las homenajeadas acumulan entre 11 y 38 años de experiencia en la preservación del patrimonio documental y representan el trabajo cotidiano de quienes, desde archivos e instituciones de todo el país, contribuyen a garantizar la conservación y el acceso a la memoria histórica de la nación.
Se entregó, además, un galardón especial a América Santos Rivera, fundadora de la Comisión del Programa de Memoria Histórica, por su liderazgo y contribución al desarrollo de esta iniciativa desde su creación.

Durante la ceremonia se conoció que autoridades de Estados Unidos devolvieron a Cuba más de un centenar de documentos históricos de alto valor patrimonial; entre ellos, la Constitución de La Yaya y documentos asociados a figuras como Máximo Gómez, Tomás Estrada Palma, Raúl Roa y Fidel Castro. Los documentos fueron entregados al Archivo Nacional de la República de Cuba por la Dirección de Criminalística del Ministerio del Interior.
Estos documentos fueron sustraídos del Archivo Nacional hace más de 30 años. Desde 2015, especialistas de diversas instituciones han trabajado en su recuperación y autenticación, un proceso que comenzó con el análisis de copias digitales y culminó con la devolución de los originales al patrimonio documental cubano.
Armando Rodríguez Batista, ministro de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, destacó el carácter colectivo del Programa Nacional de Memoria Histórica y el papel desempeñado por instituciones, gobiernos provinciales y municipales, especialistas y trabajadores de archivos en todo el país.
El titular del CITMA señaló que, a dos décadas de su creación, el programa ha logrado consolidar una base jurídica e institucional que le ha permitido extenderse a todos los territorios, al tiempo que reconoció que persisten desafíos asociados a la transformación digital, la conservación del patrimonio fílmico y audiovisual, la disponibilidad de recursos y la creación de archivos históricos en las provincias de Artemisa, Mayabeque y La Habana.
Asimismo, insistió en la necesidad de fortalecer una cultura de conservación y de continuar acercando el patrimonio documental a la ciudadanía. “Sin memoria histórica no puede haber independencia, no puede haber soberanía, no puede haber identidad, no puede haber nada”, recordó, al citar palabras de Fidel Castro.
Rodríguez Batista subrayó que el Programa Nacional de Memoria Histórica constituye hoy un componente esencial para la transparencia, la gestión pública y el desarrollo sostenible del país. “(…) es un proyecto activo, vigoroso, con nuevas aspiraciones por cumplir y nosotros, los que estamos aquí, somos los responsables de llevarlo adelante”.
