Con la participación de implementadores, voluntarios, colaboradores y consultores de la iniciativa medioambiental La Lisa Recicla (LLR), entre el martes y miércoles 26 y 27 de mayo se desarrolló en La Habana el evento “Aprendizaje colectivo: resultados y futuro”, un espacio de intercambio para conocer, evaluar y destacar la trayectoria del proyecto durante su experiencia en el municipio de La Lisa.
El espacio partió de contextualizar el Plan Integral de Gestión de Residuos Sólidos del municipio La Lisa (2025-2030), cuyo diagnóstico inicial reveló un escenario crítico debido a la infraestructura existente en el territorio. Esta cubre menos de la mitad de las necesidades, con una recogida selectiva estancada en el 30 por ciento (muy por debajo de la meta nacional del 50), solo 824 contenedores de 1667 necesarios y una baja disponibilidad de su flota operativa por roturas y falta de combustible.
Sin embargo, el marco normativo vigente permite la implementación de incentivos económicos circulares y conforma un andamiaje legal para proteger y promover un cambio de modelo. En este caso, el plan integral presentado por la consultora de la iniciativa Silvia Pell, plantea 58 acciones concretas, con metas de alcanzar un 85 por ciento de cobertura de recogida efectiva y la eliminación total de los microvertederos para el año 2030 con acciones como las realizadas por LLR.

Entre los documentos legales, cabe destacar la nueva Ordenanza Municipal No1. Para el tratamiento de residuos sólidos urbanos, elaborada en marzo de 2026, que constituye la primera de su tipo en un municipio, y que busca adaptar la legislación nacional al contexto local, establecer responsabilidades claras, fomentar la participación ciudadana y la educación ambiental y visibilizar la economía circular a dicha escala.
Los pilotos de la Lisa Recicla: recogida a domicilio, puntos limpios y centro comunitario de reciclaje
Otro de los resultados presentados en el taller por la implementadora principal de LLR Mónica Saura, fue la experiencia de los experimentos piloto.
Saura destacó que, en una primera fase de cuantificación, se trabajó con 12 familias durante una semana, obteniendo una generación promedio de 0,291 kilogramos por habitante por día, con una composición mayoritariamente orgánica (66 por ciento), seguida de papel y cartón (12 por ciento), plástico (7 por ciento) y pequeñas proporciones de vidrio y metal. Con base en estos datos, se estableció una frecuencia de recogida de dos veces por semana (martes y viernes).

En el piloto de recogida domiciliaria participaron 70 casas, incorporadas entre noviembre de 2025 y mayo de 2026, con especial protagonismo de los niños como promotores comunitarios. Se realizaron 48 recogidas efectivas, recuperándose un total de 1200 kilogramos de residuos, distribuidos en vidrio (39 por ciento), papel y cartón (35 por ciento), plástico (14 por ciento) y metal (11 por ciento).
Paralelamente, se habilitaron cuatro puntos limpios en ubicaciones seguras como la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, la Secundaria Básica “Juventud Heroica”, la Bodega (Circunscripción 81) y el Instituto Finlay de Vacunas. Todos ellos permitieron recuperar 136 kilogramos adicionales, principalmente papel y cartón.
En conjunto, los pilotos lograron que más de 1600 kilogramos de residuos sólidos urbanos dejaran de ser desechados en los contenedores de basura, al tiempo que se capacitó técnicamente al equipo del Centro Comunitario en procedimientos de separación.
Saura hizo énfasis en el trabajo en equipo y la resiliencia del grupo de implementadores del Centro Comunitario, quienes aún en condiciones difíciles cumplieron los protocolos de recogida de forma eficiente en todas las etapas del proyecto.
Aportes y miradas más generales
Un espacio especialmente relevante del evento se dedicó a conocer la estrategia de comunicación de la LLR por el implementador Roberto Pérez Rivero. Desde objetivos y líneas de mensaje hasta el impacto en redes sociales habló sobre los principales formatos y usos gráficos que se tuvieron en cuenta para el desarrollo de la iniciativa y la necesidad de intensificar y ampliar la estrategia hacia otras plataformas.
Asimismo, los asistentes por esta parte presentaron y evaluaron todo lo relativo a las campañas transmedia, educación ambiental en escuelas y comunidades y el uso de materiales gráficos en puntos limpios.
De manera general, se acordó potenciar la creación de contenidos en redes sociales, principalmente en Instagram; diseñar nuevos materiales didácticos pensados para el público joven y establecer un sistema de reconocimiento público para las familias y entidades más comprometidas con la separación en origen que les permita convertirse en voceros y promotores de la LLR.
El evento concluyó con una sesión de intercambio donde los participantes coincidieron en que los pilotos han demostrado la viabilidad técnica, el impacto social real y la movilización comunitaria necesaria para escalar la iniciativa.

De llevarse a cabo correctamente todos sus pasos, la voluntad política, el marco normativo favorable y el tejido organizativo existente permiten apostar por un municipio como referente nacional de gestión inteligente y participativa de residuos.
