Polymita picta/Foto: tomada de Juventud Rebelde
En el extremo más oriental de Cuba, donde el clima se vuelve semiárido y las rocas calizas cuentan historias de antiguos fondos marinos, se esconde un tesoro biológico de valor incalculable. El Elemento Natural Destacado Maisí-Caleta (ONE-MC), en la provincia de Guantánamo, concentra la mayor riqueza de moluscos endémicos del archipiélago cubano, según un artículo publicado en el número 34 – marzo de 2026 de la revista Tentacle, órgano oficial del Grupo de Especialistas en Moluscos de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza).
El estudio, liderado por los investigadores José Espinosa, Reinaldo Estrada, Julián Matos y Osmar Samón, revela que esta área protegida de 10 mil 782 hectáreas —de las cuales 3266 son marinas— constituye un refugio de biodiversidad excepcional.
A pesar de ser una de las regiones más secas del país, con predominio de matorral xeromorfo costero y bosque semideciduo micrófilo, el ONE-MC alberga 233 especies de moluscos marinos inventariadas hasta la fecha. De ellas, siete son neogasterópodos endémicos locales, descritos por Espinosa y Ortea entre 2013 y 2018: Volvarina maisiniana, Volvarina taina, Dentimargo elongata, Dentimargo rogeri, Suturoglypta maisiana, Darrylia maisiana y Mitrolumna cubana.
Pero el dato más impactante proviene de la tierra firme. Los especialistas contabilizaron 34 especies y subespecies de moluscos terrestres, con un asombroso 74,2 por ciento de endemismo local. Esto significa que casi tres de cada cuatro caracoles que viven en esta porción de Guantánamo no se encuentran en ningún otro lugar del mundo.
El reino de las polimitas y los ceriones
Entre los hallazgos más relevantes destaca la presencia de tres especies y siete subespecies del género Polymita, conocidas popularmente como “caracoles pintados” o “polimitas”. Estas joyas de la malacología cubana, famosas por la variabilidad y belleza de sus conchas multicolores, encuentran en Maisí-Caleta su principal bastión. “Es la única localidad cubana con tal riqueza de especies de Polymita”, subraya el artículo.
Junto a ellas, los investigadores identificaron seis especies del género Cerion, otro grupo de caracoles terrestres de gran interés evolutivo. Entre los endemismos exclusivos —marcados con asterisco en la publicación— figuran Cerion orientale, Cerion paucicostatum (cuya autoría es motivo de debate científico), Cerion polium maisianum, Cerion tenuilabre jacouense y Cerion vanattai.
El catálogo de endémicos terrestres incluye además especies de las familias Helicinidae, Annulariidae, Urocoptidae, Camenidae, Cepolidae, Solaropsidae y Zachrysiidae. Nombres como Annularisca heymanni, Annularisca victoris victoris, Coryda canescens, Hemitrochus maisiensis y Zachrysia provisoria lowei completan un mosaico de biodiversidad que convierte a Maisí-Caleta en un “paraíso para los amantes de los moluscos”, como describieran los malacólogos Torre y Bartsch en 1938.
Especies amenazadas y trabajo de conservación
No todo es color de rosa. El propio artículo advierte que, a nivel nacional, Cuba enfrenta una crisis silenciosa: de las aproximadamente 1428 especies de moluscos terrestres registradas en el país (con un 96,3 por ciento de endemismo), entre 138 y 275 se encuentran amenazadas en algún grado debido a la fragmentación del hábitat, la deforestación, la erosión, el cambio climático y la introducción de especies exóticas.

Por ello, los autores están trabajando actualmente en la revisión del estado de conservación de Polymita brocheri, una de las especies emblemáticas del ONE-MC y del Paisaje Natural Protegido Maisí-Yumurí. El objetivo es proponer su inclusión en la Lista Roja de la UICN, para lo cual se está capacitando a especialistas y trabajadores ambientales de la zona. Asimismo, se evalúan las poblaciones de Polymita picta sensu lato y Polymita versicolor.
El artículo forma parte de un esfuerzo mayor por completar las Listas Rojas de moluscos de agua dulce del Caribe, una región donde la malacofauna fluvial ha sido históricamente subestimada.
En Cuba, los moluscos de agua dulce representan solo el 1,4 por ciento de las casi 3395 especies de moluscos registradas en el archipiélago —un porcentaje que los autores atribuyen a los cauces cortos y de rápido desagüe de los ríos cubanos—, pero el 29,8 por ciento de ellos son endémicos.
De hecho, en el mismo número de Tentacle se publicó un catálogo ilustrado de las 14 especies de moluscos de agua dulce endémicos de Cuba, entre los que figuran Neritilia abeli, Neritilia serrana, Pomacea poeyana, y el posiblemente extinto Viviparus bermondiensis, no observado en más de 50 años.
Un patrimonio natural que urge proteger
El Maisí-Caleta no solo destaca por su biodiversidad. Como se explica en el estudio, constituye “el sistema de terrazas marinas más grande del mundo”, con formaciones rocosas de origen biotermal (formaciones Río Maya y Jaimanitas). Esta singularidad geológica, combinada con un clima extremo y una historia evolutiva aislada, ha moldeado una biota única.
Los autores concluyen que los altos niveles de endemismo —74,2 por ciento en los terrestres— justificarían la elaboración de un Libro Rojo de los Moluscos Terrestres de Cuba. “El nivel de conocimiento sobre las poblaciones de la gran mayoría de estas especies está desactualizado e incompleto”, reconocen, por lo que iniciativas como este inventario son pasos fundamentales para llenar ese vacío.
Historias como la de Maisí-Caleta ofrecen una oportunidad única: visibilizar los tesoros naturales que aún guarda el archipiélago, al tiempo que alertan sobre la urgencia de conservarlos antes de que, como ya ha ocurrido con otras especies, se pierdan para siempre.
