Un nuevo intercambio entre expertos y académicos de la comunidad científica cubana, convocados por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) y la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), tuvo lugar en La Habana este jueves para decidir en conjunto la hoja de ruta de la Estrategia Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) de Cuba, instrumento rector de planificación a mediano y largo plazo definido en la Ley General de CTI.
Con la presencia de la Dr.C Iosmara Fernández Silva, Directora de la Oficina de la OEI en Cuba y el viceministro primero del CITMA, Rudy Montero Mata, se presentaron algunos ejemplos de experiencias internacionales exitosas y los resultados del cuestionario diagnóstico sobre el contenido de la estrategia para luego avanzar en su elaboración.
En un inicio del taller, la especialista -por parte de la OEI- en Evaluación de políticas públicas e Innovación para la transformación social y ambiental, Paula Sánchez, abordó la importancia de poner en relación la educación superior con la ciencia y de plantear una investigación para el progreso, el bienestar y el desarrollo sostenible en Iberomérica.
En ese sentido, se refirió a los grandes retos a los que actualmente se enfrenta la región, entre ellos la influencia de los rankings universitarios y de los sistemas de acreditación que incentivan un tipo de evaluación centrada en la producción académica y a la vez ralentizan y perjudican otro tipo de investigaciones; el conocimiento hegemónico, la conciliación entre las distintas funciones de las instituciones de enseñanza superior y la cooperación científica.
Por otra parte, la Dra. C. Yudayly Stable Rodríguez, perteneciente al Instituto de Información Científica y Tecnológica (IDICT), dio a conocer las principales tendencias en investigación y desarrollo en tecnologías a nivel internacional durante el periodo 2021-2025.
En cuanto a la producción científica mundial para este rango de tiempo, Web of Science (WoS) registró 78 090 publicaciones, con dominio absoluto de las TIC, mientras que Scopus contabilizó 21 109, lideradas por biotecnología y ciencias de la vida.
Cuba, por su parte, no compite en escala sino en foco, y acumula 33 publicaciones en WoS (principalmente en TIC e industria 4.0) y 24 en Scopus (biotecnología y ciencias de la vida). El país concentra sus esfuerzos en los mismos nichos de vanguardia mundial, pero sufre una “paradoja de visibilidad”: WoS captura sus avances en TIC y Scopus en biotecnología, fragmentando la percepción internacional de su producción.
El análisis también identifica “zonas de sombra” o brechas críticas donde Cuba registra nula actividad publicativa, dígase, movilidad y transporte, FinTech, aeroespacial y defensa, y economía azul; elementos que son clave en el desarrollo económico futuro.
En otro momento del taller, el Dr. C Ricardo Casate Fernández, Director de Programas y Proyectos del CITMA, destacó que la estrategia constituye un marco de referencia para las estrategias sectoriales y territoriales de CTI y los Programas de CTI del país. Al tiempo que presentó una serie de elementos provechosos relativos a experiencias internacionales de tres continentes sobre el proceso de construcción de este documento.
Casate Fernández señaló como ejes estratégicos identificados con mayor frecuencia los siguientes: potencial humano (desarrollo, atracción y retención de talento), investigación científica, desarrollo tecnológico y transferencia de conocimiento, e innovación transformadora y liderazgo empresarial.
Hoja de ruta de la Estrategia y primeros apuntes
Durante el espacio de presentaciones también se dio a conocer el camino a recorrer por la estrategia, el cual comprende un proceso abierto e inclusivo, con la participación de sectores, territorios, actores económicos y agentes sociales; se apoya en un Grupo Temporal de Trabajo (GTT), vigilancia tecnológica, inteligencia y prospectiva. Luego se lleva a aprobación por el Consejo de Ministros y se actualiza cada cinco años o cuando se considere necesario.
El Dr. C. Rolando Pérez, Vicepresidente de la Academia de Ciencia (ACC) y miembro del grupo redactor de la propuesta, habló de definir una estrategia a corto, mediano y largo plazo; centrada en ejes prioritarios que contribuyan al fortalecimiento de nuestro estado socialista y al desarrollo social y económico. Así como el establecimiento de prioridades integrales cuyo abordaje permitan la transformación productiva.
Hasta el momento, la propuesta dispone de cuatro ejes estratégicos: el fortalecimiento de la gobernanza del Sistema Nacional de CTI; la creación y el desarrollo de sistemas de innovación sectoriales y territoriales; el crecimiento y renovación del potencial humano, y el fortalecimiento de la educación e investigación en ciencia, tecnología, ingeniería y matemática; y la promoción de la equidad social, valores éticos y morales.
El momento de debate fue enriquecedor en cuanto a proposiciones y variedad de criterios, con apuntes desde las principales características que debe cumplir un documento de tal dimensión hasta los mecanismos necesarios para que sea un instrumento efectivo en el actual contexto nacional.
La Dra. C. Olga Fernández Ríos, profesora titular de la Universidad de La Habana, subrayó la necesidad de revisar cómo se redacta en la estrategia su contribución al desarrollo o al avance del socialismo y de poner control a la participación popular. “Entre los desafíos que tenemos como país debemos tener en cuenta la amenaza de la guerra cognitiva y psicológica que seguirá creciendo cada vez más. Es tan importante preservar nuestra matriz energética como mantener viva la Revolución”, dijo.
Por su parte el Dr. C Luis Montero Cabrera, Decano de la Facultad de Química, hizo alusión al problema de la energía, específicamente a evaluar mejor su consumo. También se refirió al potencial humano como un elemento decisivo y a la importancia de tratar en la estrategia el tema de la infraestructura para la ciencia y la innovación.
Sobre lo relativo al ingreso de divisas expresó: “Siempre se habla de la producción de divisas, yo creo que hay que hablar de favorecer la producción de valores y preguntarnos si vale lo mismo el trabajo de un investigador aquí que en el resto del mundo, salvando las diferencias en el tipo de monedas”.
En cuatro puntos esenciales lo resumió el destacado científico Dr.C. Agustín Lage Dávila, cuando habló de tener en cuenta en la propuesta el crecimiento del sistema, la transición empresarial, la inserción internacional distribuida y la capacidad de negociación de intangibles desde lo institucional.
Otra mirada relevante estuvo situada en los jóvenes y el fortalecimiento de los sistemas de innovación. “Hay que crear acciones que nos permitan garantizar el trabajo de los jóvenes de una manera diferente a lo que se ha venido haciendo hasta el momento”, añadió el presidente de la ACC, Luis C. Velázquez Pérez, al tiempo que habló sobre la necesidad de una alfabetización en temas de colaboración internacional, calificando de insuficiente la actual en cuanto a la forma para gestionar proyectos y para captar financiamientos.
Coincidentemente Ariadne Plasencia Castro, Presidenta del Grupo Empresarial de la Informática y las Comunicaciones, propuso potenciar los sistemas de innovación teniendo como centro a la Educación Superior. Aunque también hizo algunos señalamientos relacionados con la transformación digital y la aplicación de la inteligencia artificial en aras de que estas sean vías de gestión y no un punto final.
Agregó, sobre la gobernanza para el sistema de CTI, replantearse los procesos asociados al modo de gobernar, con un modelo que impulse la gestión de CTI sobre la base de la innovación.
Otras opiniones contribuyeron también al debate y fueron tomadas en cuenta para este camino que recién comienza y prevé importantes pasos antes que culmine el año.
